“Adultos que habilitan” versus “adultos tapón”

landscape photograph of body of water

La semana pasada falté a la cita de escribir una nueva entrada, querría haber escrito sobre adolescencias y familias, que últimamente están llegando a consulta. Pero me he detenido porque he estado leyendo un libro sobre adolescencia que me recomendó un amigo uruguayo y me lo estoy pasando divinamente con él. Lo tengo en versión digital y lo cito a continuación.
Transcribo un apartado que lleva por título el titulo del presente post.

En una empresa familiar todo lo maneja el abuelo, el fundador, un venerable y vigoroso anciano que hace sesenta años instaló una tienda que durante tres generaciones prosperó, dio sustento y orgullo a varias familias numerosas. Sus hijos, y ahora sus nietos, conviven en el negocio familiar sin roles claros. Todos son dueños, pero al mismo tiempo ninguno lo es. El abuelo fundador los alienta a que tomen decisiones, pero la última palabra la tiene él. Son jefes, pero no lo son. Los incentiva a que incorporen tecnología, pero cuando lo hacen, la rechaza. Los critica por timoratos, por inmaduros, y hasta por inservibles: «¡Todo lo termino haciendo yo.!» – dice al que quiera escucharlo – «Son unos inútiles.»
Las dos generaciones de descendientes, como es obvio, no toman demasiado bien los comentarios del abuelo. Los alienta a crecer pero no se los permite. Les pide madurez pero los trata como a niños inmaduros. El doble discurso es, francamente, irritante, pero no es fácil confrontar al venerable patriarca, el inventor del negocio.
En una consulta psicológica familiar, el nieto más chico, el más díscolo, el mandadero de la tienda, consigue reunir a las tres generaciones. Como casi siempre, el emergente del grupo es el que ve los conflictos más claramente: tres hijos, siete nietos, y el patriarca, reunidos. La sesión es todo un riesgo, pero con el nieto menor, un muchacho de 19 años, decidimos asumirlo. Parecía la única manera de aclarar las cosas.
«Yo no entiendo qué tenemos que hacer acá, pero claro, ustedes los jóvenes con tal de no trabajar hacen cualquier cosa», arranca, sin anestesia, el abuelo. Con un poco de dificultad le explicamos que el encuentro se hace para que se pongan de acuerdo. Para organizarse, repartir tareas, delegar, que todo eso es bueno para la empresa. El abuelo no está interesado en nada. “Mariconadas”, les llama. La indefinición de actividades y roles, el caos, el no crecimiento de ninguno de sus herederos permiten que el patriarca siga manejando todo a su antojo. Nadie se anima a decírselo. Temen que si se enoja pueda tener un quebranto de salud. Una mezcla de respeto y miedo les impide enfrentarlo.
Pero el más chico de todos se anima, se lo dice muy directamente: «Abuelo yo te quiero, sos mi ídolo, pero si no te jubilás de una vez, nos estás cagando la vida a todos.»
Fue como una bomba atómica. Nadie se había animado nunca a decir algo tan directo, pero todos lo sentían. Era un secreto a voces que la tranca para el crecimiento de la empresa familiar, y para cada uno de sus integrantes en particular, era la actitud cuasi despótica del fundador, atornillado en su lugar, no cediéndole un centímetro de espacio a nadie. Y, aunque parezca mentira, el abuelo sí pudo escuchar la verdad, dicha nada más y nada menos que por el mandadero.
La historia fue un poco más larga, la empresa terminó siendo reestructurada, y el abuelo jubilado. No todos quedaron contentos, pero el proceso de crecimiento de cada integrante de la familia en mayor o menor grado se destrancó. Dos generaciones de una familia funcionando casi como adolescentes por una actitud equivocada de quien justamente debería promover sus crecimientos. ¡Caramba!
Uno trae hijos al mundo para educarlos, y los educa para que crezcan, se supone. En muchísimos casos, por distintas causas, se hace lo contrario. Las adolescencias estiradas e interminables, muchas veces, son productos de adultos “tapón”, como el veterano fundador de la tienda. ¿En una sociedad envejecida como en la que vivimos, cuánto de la inmadurez de los muchachos y de muchos adultos se la debemos a los “tapones” de generaciones anteriores?

Tomado de: Alcuri, Alvaro. Adolesceeeencia (Spanish Edition) . Penguin Random House Grupo Editorial Uruguay. Edición de Kindle.

Buenas reflexiones. Buen trabajo

Ecomapa

En un Webminario reciente se me solicitó la explicación de lo que es un seminario. Para ello hemos creado un pequeño vídeo tutorial sobre la utilización del mismo. Se encuentra en la lista de «Pensamiento Sistémico» y os dejamos el enlace a continuación.

Breve explicación

Es la representación esquemática del entorno ecológico del cliente, de la familia, de una institución, etc.

Emplea una grafía que puede ser propia de la persona que la realiza (en el vídeo explicativo es la que utilizo personalmente)

Permite

  • Identificar en forma rápida las interrelaciones del paciente identificado, familia institución, … con el ambiente y el contexto sociocultural en el que se desenvuelve, es decir, da información sobre la red  de recursos.
    • O al menos nos permite descubrir la red en la que puede estar inmerso
  • Identificar en forma rápida y sencilla los recursos extrafamiliares o individuales que pueden ser de utilidad en casos de situaciones conflictivas o de crisis.
  • Detectar también las carencias más importantes a nivel familiar, con el objeto de fortalecerlas.
  • Sospechar de otras dificultades y problemas
  • Ubicar aquellas personas o familias socialmente aisladas por migración reciente u otros motivos.

Ver el vídeo:

Buen Trabajo

El arte de hacer preguntas I

Cuando en los talleres de Pensamiento Sistémico o en los de Terapia Familiar de enfoque sistémico comentamos las diversas preguntas que se pueden realizar, siempre acabamos planteando la posibilidad de poner todo lo que hablamos, por escrito.

Y esto es lo que iremos haciendo durante unos domingos, comencemos por preguntas de comprensión literal:

  • ¿Qué, …?
  • ¿Quién/Quiénes …?
  • ¿Cómo se llama …?
  • ¿Dónde …?
  • ¿Cómo …?
  • ¿Con quién …?
  • ¿Cuándo …?
  • ¿Para qué …?
  • ¿Cuál es …?
  • ¿Qué quieres decir cuando dices …?

Asi podemos:

Saber quién o quienes están implicados en los hechos, secuenciarlos, precisando el espacio, tiempo.

Encontramos sentido a las palabras empleadas por la persona (o personas) que solicita ayuda, …

¡Buen trabajo!

 

Sobre las preguntas en la práctica sistémica

En el grupo de trabajo del curso de pedagogía sistémica hemos estado hablando de cómo clarificar los diversos encargos o demandas que se nos ofrecen. Una vez que hemos puesto encima algunas cuestiones me piden que escriba algo sobre lo que habíamos hablado y trabajado.

Aprovecho que estamos potenciando el blog para trasladar las respuestas que se me han hecho. Parto de lo que escriba a continuación puede ser modificado a lo largo del tiempo y no es original del todo, puesto que es parte de mi práctica habitual pero tiene mucho de haber copiado aquellas prácticas que me ha parecido oportunas y que daban resultados, tanto a compañeros actuales y pasado, como material de estudio, de muchos autores de enfoque sistémico.

Para aclarar la demanda o el encargo que me solicitan puedo plantearme las siguientes preguntas.

  1. ¿Quién me hace el encargo?
    1. ¿Realmente es la persona que tengo enfrente quién me está pidiendo algo? ¿Es la clienta o es la que me va a pagar por mis servicios? ¿o tiene otro rol?
    2. ¿Qué tendríamos que hacer la persona y yo para dejar satisfecho a quién o quiénes hayan hecho el encargo?
  2. ¿De verdad lo quieren de mi? ¿o lo quieren de otro compañero del centro? ¿o del centro en general? o ¿realmente a quién están interpelando?
  3. ¿Este es el momento del encargo?
    1. ¿Desde cuándo lo quieren?
    2. ¿Ya se lo han encargado a otro u otros?
    3. ¿Soy el único encargado o estamos varios profesionales repartidos?
  4. ¿Hasta cuando lo quiere?
    1. ¿Para ayer?, ¿Ya es demasiado tarde?
    2. ¿Para jutificar cualquier comportamiento posterior o anterior?
    3. … Nos lleva a la siguiente cuestión
  5. ¿Cuántas sesiones quiere? ¿sesiones de terapia? ¿de orientación? ¿de …?
    1. Es ¿cuánto quiere?
    2. Y también ¿cuántas propuestas (objetivas o subjetivas) quiere? (1)
  6. ¿Para qué lo quiere? He aquí el meollo de la demanda o encargo
    1. ¿Cuál es la finalidad?
    2. ¿Qué habría que hacer en función de esa finalidad? (2)
  7. ¿Contra quién?
    1. Nos hacen el encargo ¿en contra de quién o de quiénes?. ¿Existen coaliciones que tienen que ver con el encargo?
    2. Y sobre todo ¿estan de acuerdo o no con el servicio deseado? (o los servicios). No ya tanto con la demanda, sino con el servicio en sí mismo.

Espero que esto os ayude a clarificar lo comentado hoy en la sesión

(1) Os recuerdo lo que he comentado varias veces: escribir la demanda que os solicitan pero lo más concreta y operativa que podaís…

(2) La herramienta del «milagro» puede sernos útil.

PD

Queda por redactar algo sobre el contexto de derivación, que también lo haré por aquí.

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Psicoterapia de Familia

Cómo puede ayudarte la psicoterapia de pareja o de familia ante una crisis?

En el vídeo que aparece a continuación y publicado por la FEAP te lo explicamos.

Tanto si buscas ayuda como si quieres iniciar tu formación o conocer alguno de los fundamentos de la en psicoterapia familiar y de pareja no dudes en contactar con nosotros (pincha aquí). También puedes llamar al 691 033 965 si vives en Zaragoza o al 629 819 714 si vives en Huesca.