Teoría como modelo

Patterns

A veces me encuentro con preguntas como las que vienen a continuación:

¿Por qué tengo que estudiar el capítulo de este libro?

¿Por qué tenemos que leer tal artículo?

Ya leeremos a …

¿No es mejor que nos expliques como lo haces, lo otro no nos importa?

Ya somos graduados en psicología, sociología, trabajo social, educación social, etc. Eso ya lo vimos.

Preguntas de alumnos en alguna sesión.

Es verdad que muchas veces se viene a un taller, un seminario, un curso, etc para aprender tal o cual técnica, pero cuando se explica el origen o la teoría que hay detrás de esa práctica, comienza un rurun que no tiene freno. Hay cierta resistencia, en algunos de los participantes para que se les hable sobre la teoría. Por eso yo les suelo explicar algo como lo que viene a continuación.

Un modelo es un artificio conceptual empleado para invitar a la investigación empírica y proporcionar un marco de referencia para comprender los sucesos observados. Utilizar modelos significa pensar mediante analogías. En este caso, la teoría de los sistemas se tomó prestada de otras ramas cien tíficas con el fin de probar su eficacia como instrumento para analizar lo que sucede en las familias, o en las organizaciones.

El psicólogo, el psicologo social , el sociólogo, el educador, el trabajador social, está interesado en la teoría de los sistemas con el fin de analizar la familia, las organizaciones, etc., pero no le interesa modificar la teoría de los sistemas sobre la base de tales análisis. Dado que la conceptualización fluye enteramente desde el nivel conceptual al empírico, un modelo se elige únicámente en virtud de su valor heurístico o instrumental (Marx). (Es aquí cuando les indico que yo llegué al encuentro de la sistémica a través de la terapia familiar, pero que luego me ha servido de base para analizar otras realidades)
Un modelo organiza el pensamiento de un profesional o de un investigador acerca de los fenómenos que está observando, en este caso, las familias (muchas veces este discurso se lo hago a estudiantes de magisterio y les indico que en este caso la unidad de análisis es la escuela). Así, la teoría de los sistemas puede guiar y organizar la investigación acerca de la familia (escuela) como un tipo de organización. También puede emplearse para guiar y organizar las medidas tomadas por la familia, o por el personal escolar, con el fin de mejorar el funcionamiento de la familia (escuela). (En este caso recordando a Virginia Satir les digo que el terapeuta debe convertirse en un elemento más del sistema familiar y aparecer como un modelo al que pueden tener como referencia los diversos miembros de la familia) (1)

Siempre debe tenerse presente que un grave error, que se produce en el uso de los modelos, consiste en olvidar que, en el mejor de los casos, un modelo representa sólo una parte de los fenómenos estudiados. A menudo los psicólogos (psicologos sociales, sociólogos,…) generalizan demasiado los modelos creyendo que representan más de lo que son. (2)

(1) Tomo de un modo nada literal las visiones, disposiciones, consejos, instrucciones, etc. que hace al terapeuta Virginia Satir, en el libro Psicoterapia Familiar conjunta. Manejo la segunda edicción de la Prensa Médica Mexicana, 1980.

(2) Recordemos que el mapa no es el territorio.. Y que un modelo te sirve para dar explicación y te ayuda a intervenir…

¿Existe o no existe la terapia sistémica?

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Hacia el final del segundo año de entrenamiento en terapia familiar de enfoque sistémico una de nuestras profesoras nos lanzó un desafío. Reflexionar sobre si existe o no existe la terapia familiar. Nos dio un papel a cada uno de nuestro grupo y nos dividió en dos bandos: uno tendría que defender la existencia y el otro negarla.
A la vuelta de las tres semanas teníamos que defender nuestras posturas. Cuando llegamos al sitio donde realizábamos nuestro entrenamiento nos encontramos con una frase en el rotafolio (o papelógrafo): “La terapia sistémica no existe. Más bien habría que entenderla como amplio concepto general que engloba una multiplicidad de modelos, que a su vez, pueden ser muy heterogéneos” (LIEB).
“Mi gozo, en un pozo”. Nuestro grupo había trabajado mucho para demostrar la existencia, vimos la primera parte de la afirmación y no nos quedamos con la segunda. Es verdad que si se quiere hacer una historia de la terapia familiar vas a encontrarte con múltiples dificultades porque siempre te vas a quedar con algún modelo fuera del trabajo que realices. Siempre hay múltiples intersecciones y además los modelos no son “puros”, ni se propagan como tales porque el terapeuta es el medio y la competencia, o competencias, de este terapeuta se van a adquirir de muchas y variadas maneras, de muchos profesores y profesoras que de una u otra manera van a influir en su práctica diaria. También, en base a su experiencia, podrá a prueba un modelo y se quedará, con algunas cuestiones básicas, o se distanciará de ellas.
Pero aún así podemos acercarnos a modelos que han influido en mayor medida en el mundo de la terapia familiar de enfoque sistémico. El mayor mérito de la terapia familiar estructural de MINUCHIN consiste en haber tematizado en su modelo la importancia de los límites y las estructuras. Así para los que trabajamos con adolescentes y sus familias sigue siendo muy útil preguntarnos por las relaciones que existen entre los subsistemas de los padres y el de los hijos, o si los límites son claros o imprecisos. Y mucho más en los nuevos modelos de familias que estamos viendo a diario. Además este modelo nos invita, lo mismo que ellos, a revisar sistemáticamente el trabajo que realizamos y desarrollar nuevas alternativas en el trabajo con este tipo de familias.

“El concepto inultigeneracíonal que formuló Boszormeyi-Naqgy y que Stierlin (por ejemplo, 1975) reelaboró como concepto de delegación e individuación referencial introdujo en la terapia sistémica la perspectiva de buscar, más allá de los acontecimientos actuales, el modo en que la conducta, la vivencia y los síntomas generan sentido si se examinan los legados de generaciones anteriores y se plantea la pregunta de en qué medida se han cumplido o era posible cumplirlos”.

Von Sclippe

Satir haber indicado, en una fase en la que se había descuidado bastante el individuo y la relación terapéutica, que la autoestima de una persona es indispensable para una comunicación armónica y que, por consiguiente, fa confianza en la relación terapéutica es un componente esencial del proceso de cambio. En la actualidad, el método de la escultura familiar atribuido al enfoque orientado a la vivencia sigue siendo útil en el trabajo sistémico.
Whitaker subrayó la importancia del juego creativo. Su muy poco ortodoxa forma de trabajo aún es un ejemplo de cómo pueden superarse de forma creativa y eficaz los límites impuestos por las teorías. Recientemente un grupo de alumnos siguiendo a este terapeuta han puesto en marcha un trabajo con un juego de cartas (Dixit -https://www.amazon.es/Asmod%C3%A9e-Libellud-200706-Dixit-ilustradas/dp/B001OH9EDW-) que está dando buenos resultados con los jovenes y adolescentes con los que están trabajando.

La terapia familiar estratégica es desarrollada en la década de los 50 principalmente por Jay Haley, creía que era más importante que los pacientes resolvieran sus problemas de inmediato en lugar de comprender el por que de ellos. El modelo estratégico utiliza para sus intervenciones directivas planificadas deliberadamente por el terapeuta, las cuales constituyen su principal técnica terapéutica. No se hace hincapié en el insight o la comprensión, ni se formulan interpretaciones. Por tanto, al focalizarse el problema presentado, esta terapia no está orientada al crecimiento personal ni se preocupa por el pasado; el acento está puesto en la comunicación en el presente. Las directivas pueden ser directas o paradójicas; sencillas o complejas. El primer paso para su impartición es motivar a la familia a que la acate, por lo que deben ser muy precisas, para que surtan el efecto deseado.

¿Y el modelo de Milán? ¿Y la cibernética de segundo orden? ¿y …?. Lo dejaremos para otras entradas del blog.

#BuenTrabajo

#espaciodepensamientosistemico

#mediacionsistemica

#SiempreHayunaAlternativa

Nos venden la moto … pero solo el chasis

Estoy, como lo estamos todos, martilleado una y otra vez con la especie que los jóvenes son los «culpables de la situación actual de la pandemia». Es bien cierto que hay muchos contagiados y en franjas de edad menores que en las otras olas, pero hay algunas cosas que voy a reflexionar a lo largo de estos días. Hoy solo voy a apuntarlas

Para todos los que trabajamos en el mundo de la salud desde el campo de la sociología conocemos el poderoso efecto de la cultura tanto en la salud como en la medicina. La cultura afecta la forma como las personas interactúan con los miembros de los diversos sistemas de salud (incluso con los chamanes, curanderos, …); pero también, la cultura, afecta a cómo se relacionan, cuando están enfermos, con sus familias, compañeros de trabajo, entorno, etc. Incluso sobre su concepto de salud.

¿Hay algunos problemas de salud que son característicos de una sociedad concreta? ¿de una cultura concreta? ¿Quién dice qué (quién define) es enfermedad? ¿Varía el cuidado de la enfermedad de una nación a otra? ¿de una ciudad a otra? ¿de un pueblo a otro? ¿de una clase social a otra?.

Partimos de dos grandes hechos: que las comunidades en las que las personas viven tienen un impacto en su salud y que la cultura, también, contribuye en las diferencias en el cuidado médico e incluso en cómo se define la salud. De hecho utilizamos el término síndrome cultural se refiere a una enfermedad o dolencia que no se puede entender sin tener en cuenta el contexto social específico del que proviene.

Planteémonos estas ideas en la situación actual de pandemia que vivimos y podremos extraer tres conclusiones rápidas.

  1. Vivimos en una sociedad occidental en la que la medicina ha trasladado una idea poderosa a nuestras mentes: para cualquier enfermedad va a haber una cura. El gran paradigma médico lo ha invadido todo. Pero esto tiene una contrapartida la medicalización de la sociedad es obvia, pero para nosotros esta obviedad provoca, guste o no, el control social por parte de la medicina como institución social.
  2. Hay desigualdades en el cuidado de la salud. No solo tenemos la medicalización porque nos podemos plantear quién se está beneficiando de esta pandemia, quien la está sufriendo más, quién está dominando a expensas de los otros (¿por qué unas vacunas y no otras? ¿Quién y con qué criterios se están distribuyendo? ¿Qué profesionales están más sobrecargados?…). Las respuestas a estas preguntas nos pueden dar para varios comentarios.
  3. Desde otra perspectiva podemos analizar la enfermedad y podemos afirmar que conlleva rupturas en nuestras interacciones sociales, tanto en el trabajo como en el hogar. Por lo que estar enfermo obliga, por tanto, a estar controlado, y así, en principio, no son demasiadas personas a la vez las que son eximidas de sus responsabilidades sociales. Salvo cuando ocurre algo que nos sobrepasa.

Dichas estas tres conclusiones rápidas utilizando perspectivas sociológicas diferentes podemos analizar lo que está ocurriendo.

Se nos ha trasladado la idea que las vacunas “lo pueden todo”, “que las mascarillas si, no, si”, pero ahora hay que enseñar la sonrisa, o irnos de cañas, … que nuestros dirigentes saben lo que hacen y por lo tanto nos deben controlar, tanto para la salidas como para los encierros. Que no tenemos responsabilidades sociales, o individuales… Pero cuando nos sobrepasa la situación nosotros somos los culpables de la misma, porque no somos responsables individualmente. Porque el comportamiento que se les pide a las personas que se consideran enfermas tiene que ser el que “los guardianes” de las mismas nos digan lo que tenemos que hacer.

Pero en esto también hay algo kafkiano, se supone que son los médicos los que funcionan como “guardianes” del rol de enfermo. Ellos verifican la condición del paciente como “enfermo” o designan al paciente como “recuperado”. Pero ahora, en estos mismos momentos, en España, no son ellos los que lo determinan: son nuestros dirigentes, nuestros políticos, especialmente nuestro presidente del gobierno.

Esto es lo que hay por detrás de lo que nos quieren vender: “los adolescentes borrachos, incontrolados, incívicos, con sus botellones están conduciendo a nuestra sociedad a la destrucción”. Son capaces de ser “matar a sus abuelos” por no cumplir “con su responsabilidad”.

Es verdad que hay que tener “sentidiño” y que tienen que extremarse las precauciones, pero no son los únicos responsables de lo que está pasando. Somos un pueblo con una cultura que podría resumirse en la letra de la canción: Libertad sin ira. Pero que también inventamos la guerra de guerrillas. Simplemente un recuerdo

#Sentidiño #SiemprehayunaAlternativa

Yo controlo

Hace unos pocos mensajes hablaba del síndrome de la cabaña; comentaba alguna de las reacciones y comentarios recibidos entre ellos uno que da pie al título: «yo no quiero ir a tomar una copa».

Pues bien, la semana pasada me han hecho varias consultas, alguna de las que dieron pie al otro comentario, preguntando sobre alguna de las cuestiones que tienen que ver con lo que yo denomino «lios con el alcohol».

Una de las lecciones que aprendí en su momento como trabajador en primera línea de drogodependencias, fue la frase: «Yo controlo». Cuando alguien te la espeta a modo de misil para que no sigas preguntando «tu sentido aracnido» debe ponerte en guardía.

Y entonces comienzas a plantear cuestiones que pueden hacerte real la hipótesis que manejas. Tenemos delante un lío con alguna «adicción». Es importante recordar que desde un uso inadecuado hasta la adicción hay un recorrido que dependiendo de la persona, el momento vital o la sustancia de la adicción va a cambiar de tiempo e intensidad.

Síntomas de sufrir una adicción:

  • Perdida de interés en aficiones o actividades que antes creían importantes
  • Cambios repentinos de de amigos, personas significativas, etc.
  • Alteraciones bruscas del estado de ánimo
  • Cambios de peso
  • Irritabilididad
  • Ansiedad, …

Si necesitas ayuda contacta con nosotros. Somos un equipo con más de 25 años de experiencia.

  • En nuestro centro atendemos a población de todas las edades y demandas.
  • Contamos con profesionales especializados en diferentes ámbitos, ofrececemos una respuesta adaptada a las necesidades de la persona.
  • Además, contamos con convenios de colaboración y programas benéficos que facilitan el acceso a psicoterapia a cualquiera que lo necesite.

#Trabajandoconadicciones_rv_psicoterapia