Fabula del pescador y el empresario

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Muchas veces te encuentras que una misma fábula, o cuento, te llega con varias versiones e incluso esta semana me ha llegado en dos cadenas de mensajes. Entiendo esto como una «llamada» para que la transcriba aquí, en el blog. La he aplicado en varias ocasiones en terapia, sobre todo con personas que no son capaces de ver lo positivo que tienen a su alrededor, aunque en el grupo de adolescentes lo he utilizado para otras cuestiones.

No, no tengo claro quién ni cuándo fue escrita. Si la buscas en Internet, aparecerá en varios sitios dedicados a la búsqueda de la felicidad o a la auto-reafirmación pero también en páginas dedicadas al emprendimiento empresarial, e in cluso en alguna de «acompañamiento¡». La interpretación depende de cada uno. Cada uno se verá reflejado en uno de los personajes. Si no lo entiendes, sigue leyendo y lo entenderás. Dice así:

Un día un empresario estaba de vacaciones en un pequeño pueblo costero del mar Mediterraneo cuando vio llegar un pequeño bote con un solo pescador a bordo. Al acercarse vio que había varios peces de buen tamaño y le dijo al pescador:

Eres un pescador muy bueno. Tú solo con este pequeño bote y has pescado tantos peces ¿Cuánto tiempo has necesitado para pescar todo esto?

El pescador desoués de mirar con los ojos entrecerrados al turista, respondió:

Pues la verdad es que nunca me levanto antes de las 8:30. Desayuno con mis hijos y mi mujer, llevo a mis hijos a la escuela y acompaño a mi mujer al trabajo, luego voy tranquilamente al muelle, donde subo a mi barca para ir a pescar. Estoy una hora u hora y media, como mucho, y vuelvo con los peces que necesito, ni más ni menos. Al llegar a tierra, recojo las redes, las repaso, me tumbo en mi hamaca a leer el periódico mientras disfruto de un café en la taberna del muelle, luego voy a casa a preparar lo que pesqué. o se lo llevo al «sevillano» para que me lo prepare, y paso la tarde tranquilo, hasta que vienen mis hijos y disfrutamos haciendo juntos los deberes, paseando, jugando…

Quieres decir que en tan poco tiempo has pescado todo esto. ¡Es extraordinario! ¿Has pensado en pescar más horas al día?, le expetó el turista.

Para qué? Pregunta el pescador.

Pues porque si pasas más horas pescando, en 8 horas por ejemplo tendrías 8 veces más peces, y así tendrías un superávit que te permitiría venderlos en varias tarbernas, o en el restaurant de allí, y ganar dinero.

¿Para qué? Pregunta una vez más el pescador.

Con más dinero podrías comprar una barca más grande y contratar a pescadores para que vayan a trabajar contigo y así conseguirías más pescados.

¿Para qué? Pregunta otra vez el pescador.

Con ese incremento de ventas, tus ingresos serían tan altos que te permitirían invertir en una flota de barcos. Con el tiempo tu empresa de pesqueros crecería y llegarías a ser muy rico.   

¿Para qué? Pregunta el pescador sin entender.

¿No entiendes nada? Con ese empresa de pesca solo tendrías que preocuparte por dirigirla, tendrías todo el tiempo del mundo para hacer lo que quisieras. Podrías mudarte a un pequeño pueblo costero, no tendrías que madrugar, desayunarías cada día con tu familia, te tumbarías a disfrutar del paisaje, jugarías con tus hijos por las tardes…

Creo que el que no entiende nada eres tú. Respondió el pescador mientras cogía el periódico y se tumbaba en su hamaca.

Pon tu la moraleja o aquello que te haya inspirado.

BUEN TRABAJO

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