¿Existe o no existe la terapia sistémica?

pexels-photo-2166711.jpeg

Hacia el final del segundo año de entrenamiento en terapia familiar de enfoque sistémico una de nuestras profesoras nos lanzó un desafío. Reflexionar sobre si existe o no existe la terapia familiar. Nos dio un papel a cada uno de nuestro grupo y nos dividió en dos bandos: uno tendría que defender la existencia y el otro negarla.
A la vuelta de las tres semanas teníamos que defender nuestras posturas. Cuando llegamos al sitio donde realizábamos nuestro entrenamiento nos encontramos con una frase en el rotafolio (o papelógrafo): “La terapia sistémica no existe. Más bien habría que entenderla como amplio concepto general que engloba una multiplicidad de modelos, que a su vez, pueden ser muy heterogéneos” (LIEB).
“Mi gozo, en un pozo”. Nuestro grupo había trabajado mucho para demostrar la existencia, vimos la primera parte de la afirmación y no nos quedamos con la segunda. Es verdad que si se quiere hacer una historia de la terapia familiar vas a encontrarte con múltiples dificultades porque siempre te vas a quedar con algún modelo fuera del trabajo que realices. Siempre hay múltiples intersecciones y además los modelos no son “puros”, ni se propagan como tales porque el terapeuta es el medio y la competencia, o competencias, de este terapeuta se van a adquirir de muchas y variadas maneras, de muchos profesores y profesoras que de una u otra manera van a influir en su práctica diaria. También, en base a su experiencia, podrá a prueba un modelo y se quedará, con algunas cuestiones básicas, o se distanciará de ellas.
Pero aún así podemos acercarnos a modelos que han influido en mayor medida en el mundo de la terapia familiar de enfoque sistémico. El mayor mérito de la terapia familiar estructural de MINUCHIN consiste en haber tematizado en su modelo la importancia de los límites y las estructuras. Así para los que trabajamos con adolescentes y sus familias sigue siendo muy útil preguntarnos por las relaciones que existen entre los subsistemas de los padres y el de los hijos, o si los límites son claros o imprecisos. Y mucho más en los nuevos modelos de familias que estamos viendo a diario. Además este modelo nos invita, lo mismo que ellos, a revisar sistemáticamente el trabajo que realizamos y desarrollar nuevas alternativas en el trabajo con este tipo de familias.

“El concepto inultigeneracíonal que formuló Boszormeyi-Naqgy y que Stierlin (por ejemplo, 1975) reelaboró como concepto de delegación e individuación referencial introdujo en la terapia sistémica la perspectiva de buscar, más allá de los acontecimientos actuales, el modo en que la conducta, la vivencia y los síntomas generan sentido si se examinan los legados de generaciones anteriores y se plantea la pregunta de en qué medida se han cumplido o era posible cumplirlos”.

Von Sclippe

Satir haber indicado, en una fase en la que se había descuidado bastante el individuo y la relación terapéutica, que la autoestima de una persona es indispensable para una comunicación armónica y que, por consiguiente, fa confianza en la relación terapéutica es un componente esencial del proceso de cambio. En la actualidad, el método de la escultura familiar atribuido al enfoque orientado a la vivencia sigue siendo útil en el trabajo sistémico.
Whitaker subrayó la importancia del juego creativo. Su muy poco ortodoxa forma de trabajo aún es un ejemplo de cómo pueden superarse de forma creativa y eficaz los límites impuestos por las teorías. Recientemente un grupo de alumnos siguiendo a este terapeuta han puesto en marcha un trabajo con un juego de cartas (Dixit -https://www.amazon.es/Asmod%C3%A9e-Libellud-200706-Dixit-ilustradas/dp/B001OH9EDW-) que está dando buenos resultados con los jovenes y adolescentes con los que están trabajando.

La terapia familiar estratégica es desarrollada en la década de los 50 principalmente por Jay Haley, creía que era más importante que los pacientes resolvieran sus problemas de inmediato en lugar de comprender el por que de ellos. El modelo estratégico utiliza para sus intervenciones directivas planificadas deliberadamente por el terapeuta, las cuales constituyen su principal técnica terapéutica. No se hace hincapié en el insight o la comprensión, ni se formulan interpretaciones. Por tanto, al focalizarse el problema presentado, esta terapia no está orientada al crecimiento personal ni se preocupa por el pasado; el acento está puesto en la comunicación en el presente. Las directivas pueden ser directas o paradójicas; sencillas o complejas. El primer paso para su impartición es motivar a la familia a que la acate, por lo que deben ser muy precisas, para que surtan el efecto deseado.

¿Y el modelo de Milán? ¿Y la cibernética de segundo orden? ¿y …?. Lo dejaremos para otras entradas del blog.

#BuenTrabajo

#espaciodepensamientosistemico

#mediacionsistemica

#SiempreHayunaAlternativa

Yo controlo

Hace unos pocos mensajes hablaba del síndrome de la cabaña; comentaba alguna de las reacciones y comentarios recibidos entre ellos uno que da pie al título: «yo no quiero ir a tomar una copa».

Pues bien, la semana pasada me han hecho varias consultas, alguna de las que dieron pie al otro comentario, preguntando sobre alguna de las cuestiones que tienen que ver con lo que yo denomino «lios con el alcohol».

Una de las lecciones que aprendí en su momento como trabajador en primera línea de drogodependencias, fue la frase: «Yo controlo». Cuando alguien te la espeta a modo de misil para que no sigas preguntando «tu sentido aracnido» debe ponerte en guardía.

Y entonces comienzas a plantear cuestiones que pueden hacerte real la hipótesis que manejas. Tenemos delante un lío con alguna «adicción». Es importante recordar que desde un uso inadecuado hasta la adicción hay un recorrido que dependiendo de la persona, el momento vital o la sustancia de la adicción va a cambiar de tiempo e intensidad.

Síntomas de sufrir una adicción:

  • Perdida de interés en aficiones o actividades que antes creían importantes
  • Cambios repentinos de de amigos, personas significativas, etc.
  • Alteraciones bruscas del estado de ánimo
  • Cambios de peso
  • Irritabilididad
  • Ansiedad, …

Si necesitas ayuda contacta con nosotros. Somos un equipo con más de 25 años de experiencia.

  • En nuestro centro atendemos a población de todas las edades y demandas.
  • Contamos con profesionales especializados en diferentes ámbitos, ofrececemos una respuesta adaptada a las necesidades de la persona.
  • Además, contamos con convenios de colaboración y programas benéficos que facilitan el acceso a psicoterapia a cualquiera que lo necesite.

#Trabajandoconadicciones_rv_psicoterapia

Sindrome de la cabaña. “Ya no quiero ir a tomar ni una copa”

Sindrome de la cabaña – “Ya no quiero ir a tomar ni una copa”

En EE. UU. han descrito los comportamientos que tienen las personas que pasan largas temporadas confinadas en sus casas, cabañas, debido a tener que hibernar por el clima que les rodea.

Aunque muchos psicólogos y psicoterapeutas se resisten a hablar de ello como síndrome. Lo cierto es que podemos decir que evitación de salir exterior después de un largo aislamiento, como el que se ha vivido tras el coronavirus es algo real como la vida misma.

La frase que acompaña el título es de Maria de 33 años, empresaria de éxito, y que se bebía la noches de los fines de semana (en sus palabras).

Desde los 19 años, Luis, no he parado de salir ni un viernes ni un sábado. Y ahora, con esta m****, después de tener cerrar el taller y poner a mis cinco empleadas en un ERTE.

He pasado esto sola, aquí en Huesca, sin hacer absolutamente nada sin nadie y aquí todavía estoy teletrabajando. No salí casi. Tengo lo mismo y finalmente me siento bien sola … ¡Ya no quiero ir a tomar nada, ya no quiero ir a tomar ni una copa!

Nuestros domicilios se han convertido en nuestras “rocas de Is”, en nuestros refugios. Pero ahora al volver a retomar la normalidad comienzan a aflorar situaciones que necesitan un acompañamiento, una nueva manera de acompañar, también. Con nuevas distancias: personal y de interacción social. Los que trabajan en la proxémica tendrán que repensar sus aportaciones y ayudarnos a entender y rehacer nuestros presupuestos.

Tenderemos que desempolvar algunas cuestiones que teníamos olvidadas y reinventar otras en nuestro trabajo de acompañamiento.

PS: el nombre y la ciudad han sido cambiados.

Sindrome cabana_redes

Yo soy aquel…

Suelo intercambiar con mis clientes algunos textos de reflexión, cuentos, actividades, etc. Y de vez en cuando ellos también suelen devolverme algún regalo, algo nuevo para mi pequeño repositorio o bien algo que hemos trabajado pero que lo han hecho idea propia y reformulado.

En estos intercambios suelo experimentar la confianza que han depositado en mí para acompañarles un trecho en su caminar, cosa que agradezco normalmente en el acto. En este caso le pedí permiso para demorar el devolverle el regalo, al mismo tiempo que le decía que iba a utilizar lo que habiamos aprendido juntos para transformarlo en este comentario. Javier, nombre que pactamos ponerle él y yo, comenzó a reir «porque iba a ser famoso» y después de un rato me dijo que hacía casi un año que no reía con tantas ganas. La verdad que su historia, como la de muchos que llegan a mi consulta, es muy dolorosa y con mucha montaña rusa de intentos y fracasos, pero también de aciertos.

Bueno, a lo que íbamos, durante un tiempo estuvimos trabajando en, vamos a llamarlo así, mantener la confianza en sus habilidades, en aquellas cosas que en su momento hizo o rehizo y que de una u otra manera le mantenía unido a la esperanza de un futuro. Para ello le pedí que escribiese, primero tres, luego más adelante otras tres y por fin cuatro más, cosas que hace en este momento o que hizo en le pasado, comenzando por la siguiente frase:

«Yo soy aquel que …». al principio como estaba bloqueado, las dos primeras frases las hicimos juntos en consulta. Aprovechando que conocía parte de su historia, comenzamos con: «yo soy aquel que hace tortillas sin cebolla». Y bien buenas por cierto, porque cuando concluimos las sesiones me trajo una que nos comimos junto con mis compañeros de despacho, y él mismo, claro está.

En la segunda sesión vino sin ninguna frase escrita, había comenzado con Yo soy y ahí se había acabado. Después de hablar de las sensaciones que le producía el escribir, decidimos que lo siguiente sería poner un verbo, pero en futuro: «Yo soy aquel que haré una tortilla de patatas para mis nietos el sábado próximo». Al mismo tiempo le animé a que compartiese las frases con quien desease y que a estos les pidiese que le preguntaran cosas por esa decisión.

La cosa mejoró sobre todo con su familia más directa, con sus dos hijos con los que había mantenido ciertas disputas, y que le habían alejado también de sus nietos.

Pero lo que me impactó tuvo lugar en la última sesión, esa en la que nos comimos la tortilla. Traía una hoja con una única frase: «Yo soy aquel que va a hacer el árbol de la familia» (habíamos trabajado en un principio con su genograma), y como soy un mucho «pro activo», sin dejarle decir nada me puse a darle ánimos,… me lo agradeció y me dijo. «No, Luis, no me entiendes». «Voy a hacer el árbol de mi familia, con mi hermano». Me quedé sin palabras, llevaban casi treinta años sin hablarse. Ante mi gesto de asombro me habló de los cuentos que le había dado, del trabajo del «Yo soy aquel» y de lo que le había ayudado el Genograma, y que todo eso le había llevado a montar un pequeño blog y su hermano había llegado a él. Comenzaron a intercambiarse correos y que al final se habían reconciliado y estaban a punto de montar una «quedada» de todos los miembros con su apellido en el pueblo de origen.

Estas son las cosas que te van reconciliando con el ejercicio del acompañamiento.

Un pequeño aprendizaje: muchas veces no hay que buscar más allá de uno mismo y con su propias capacidades y habilidades ayudar a recontar algunas historias a tus clientes para que vuelvan a encontrarse con el rumbo. Ahora cuando utilizo el «yo soy aquel que» le pongo después un verbo de futuro.

«Yo soy aquel que seguirá contando historias con «miga»» o con migas que también son un buen servicio para la causa.

Como superar la ansiedad

Esta entrada está realizada por mi compañera Ester Claver

¿Quieres saber cómo es tu estado de ansiedad?

Aquí encontrarás un test bastante fiable diseñado por psicoactiva.

http://www.psicoactiva.com/tests/test-ansiedad-profesional.htm

Los trastornos de ansiedad son muy comunes, pero no por ello menos molestos e incapacitantes para quien los padece. Miedo irracional a salir a la calle, a hablar en público, a volar… muchas caras para una misma cosa: tu cerebro te está alertando de algo.

  • Quizá en algún momento de tu vida esa alerta fue necesaria y tu cerebro no sabe que eso ya pasó.
  • O hay una decisión pendiente (o muchas) en tu vida que no afrontas y tu cerebro te avisa de que hay una tarea sin hacer.
  • O te has pasado con el estrés y tu cerebro se revela.

Hay que saber dónde está la raíz. Y también ser consciente de que es un trastorno muy pero que muy paralizante pero que nadie se muere de ello, que los síntomas son normales, que ni te mueres, ni te vuelves loco. La medicación puede ayudar, pero puntualmente. Luego no sirve para nada. Te tranquiliza, pero también te resta capacidades que necesitas.

¿Qué hacer? conductas alternativas que también relajan pero sin efectos secundarios. Y tratamiento psicológico apropiado.

El trastorno de ansiedad termina produciendo alguna fobia. Una de las más comunes es el miedo a los espacios abiertos, a salir a la calle. Cuando la persona se ve en esa situación, primero anticipa que le va a dar un ataque de ansiedad y luego siente una especie de vértigo, pánico… y los demás síntomas fisicos que varían de persona a persona.

Cortar ese ciclo es importante. Parar el pensamiento anticipatorio y afrontar los signos físicos sin darles importancia. No es fácil, se necesita ayuda externa en muchos casos. Pero la lucha no se debe abandonar. Decirle a tu cerebro que mandas tu, que no pasa nada y que poco a poco vas a conseguir tu meta. Paso a paso. 

Una de las claves es aprender a sentir, o más bien a aceptar lo que sentimos, ponerle nombre y aceptarlo. Muchos de los problemas de ansiedad vienen derivados de el «analfabetismo emocional» en el que nos ha sumergido la sociedad actual.

En Zaragoza: Juseppe Martinez 17, 4A
CITA PREVIA: 691 033 965

En Huesca: Plaza Inmaculada 2, 1E of. 3
CITA PREVIA: 629 819 714

DSM V ¿Nuevas enfermedades mentales o «negocio»?

Hace unos pocos días recibía una información acerca de los nuevos trastornos que aparecen en el DSM V, gracias a una de las alumnas del Centro Dynamis he tenido acceso a un documento muy interesante, que también he recibido por email en el día de hoy. Puedes leerlo tranquilamente aquí.

Si ya con el DSM IV nos encontrábamos con «falsos positivos», el autor del artículo nos alerta que con el V, vamos a tener una pandemia de trastornos, todos ya «estamos locos», pero ahora con una «F».

Aunque me malicio que detrás de esto están algunas farmacéuticas o algunos avispados con visión de negocio, pero a lo mejor soy un conspiranoico.
Pero como dice el autor del artículo:
«Cada paso en el desarrollo del DSM-V ha sido secreto y desorganizado. La dirección ha establecido una consistente línea de récords en proponer planes irreales e imposibilitados de lograr líneas de tiempo con previsibles cursos erráticos y fechas tope repetidamente incumplidas. Yo, por ejemplo, anuncié el último mayo en el encuentro anual de la APA (y en la prensa) que las pruebas de campo del DSM-V iban a comenzar en el verano [boreal] de 2009. Entonces, ocurrió que ninguno de los pasos preparatorios necesarios habían sido cumplidos y que las pruebas de campo debían ser pospuestas por, al menos, un año. Durante los últimos seis meses, ha habido varias objetivos sucesivos de fechas para publicar los proyectos del DSM-V, cada una de las cuales fue incumplida causando demoras inexplicadas. La pobre planificación y ejecución ya han forzado una demora de un año en la fecha proyectada de publicación del DSM-V (a mayo del 2013)».
«Conspiración», pienso … pero a lo mejor no…

CuentoTerapia – El cuento de las herramientas

Este fue uno de los primeros cuentos que utilizamos para hablar del trabajo en equipo y de los elementos que acaban realizando una composición.

En un pequeño pueblo, existía una diminuta carpintería famosa por los muebeles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra.

– Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema?.

– Tienes que dimitir – exclamaron muchas voces.

– ¿Cuál es la razón? – inquirió el martillo.

– ¡Haces demasiado ruido! – se oyó al fondo de la sala, al tiempo que las demás afirmaban con sus gestos.

– Además – agregó otra herramienta -, te pasas el día golpeando todo.

El martillo se sintió triste y frustrado.

– Está bien, me iré si eso es lo que quereis. ¿Quién se propone como presidente?.

– Yo, se autoproclamó el tornillo.

– De eso nada – gritaron varias herramientas -. Sólo sirves si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.

– Seré yo – exclamó la lija –

– ¡Jamás!-protesto la mayoría -. Eres muy aspera y siempre tienes fricciones con los demás.

– ¡Yo seré el próximo presidente! – anuncio el metro.

– De ninguna manera, te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas – dijo una pequeña herramienta.

En esa discusión estaban enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar.

Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levanto, observo el mueble y sonrió al ver lo bien que había quedado. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse y el alicate tomo la palabra:

– Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que se puedan hacer muebles tan maravillosos como éste.

Las herramientas se miraron unas a otras sin decir nada y el alicate continuo: “son nuestras cualidades y no nuestros defectos las que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza allí donde no actua el martillo. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es preciso y exacto, nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacia realmente útiles y que debían de fijarse en las virtudes de cada una para conseguir el éxito.

CuentoTerapia – Caperucita Roja desde los ojos del Lobo (2)

Como ya expresé en otra ocasión podemos leer la realidad (contar una visión diferente) desde muchos puntos de vista.

He escogido como ejemplo del cuento Caperucita Roja y verlo desde los “ojos del lobo”.

Hace unos días estuve hablando con el Lobo de Caperucita que cómo sabes sigue encerrado, te transcribo la conversación que guardo como un tesoro en mi grabadora:

Mira Luis, estoy cansado, de veras estoy muy cansado, y quiero que sepas lo que pienso de esa “niña atroz”, me dijo, una tarde, el Lobo, y prosiguió. El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio.

Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos turistas sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en una forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vean. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunte quien era, de donde venia, a donde iba, a lo que ella me contesto, cantando y bailando, que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo.

Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, pues también el bosque era para él.

Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.

La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegue me abrió la puerta una simpática viejecita, le expliqué la situación. Y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama.

Cuando llegó la niña la invite a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada , y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran par oírla mejor.

Ahora bien me agradaba la niña y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Ya comprenderás que empecé a sentirme enojado.

La niña tenía bonita apariencia pero empezaba a serme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban para verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizó . Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.

Se que debí haberme controlado, mi terapeuta siempre me dice que tengo que controlar mis impulsos, pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y diciéndole que eran así de grande para comerla mejor.

Ahora, piensa en lo siguiente: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando y yo corría atrás de ella tratando de calmarla.

Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr, me la quité pero fue mucho peor. La niña gritó aun más. De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo mire y comprendí que corría peligro así que salté por la ventana y escapé .

Me gustaría decirte que este es el final del cuento, pero desgraciadamente no es así. La abuelita jamás contó mi parte de la historia y no pasó mucho tiempo sin que se corriera la voz que yo era un lobo malo y peligroso. Todo el mundo comenzó a evitarme. Incluso intentaron cazarme y, al final, lo consiguieron.

No se que le pasaría a esa niña antipática y vestida en forma tan rara, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión.
Ahora ya todos lo saben.

1 2