Sentidiño

Aquellos que me conocen saben que soy de nacimiento gallego y de derecho foral aragonés, ¡tantos años a la orilla del Ebro!. Hago esta primera declaración por el título del artículo semanal.

Hoy voy a dejar de lado la serie que he venido realizando sobre como se puede manipular sutilmente con el lenguaje. Voy a dar rienda suelta a alguno de “mis temas”.

Este, de hoy, tiene que ver con algunas noticias que están apareciendo sobre contagios del COVID-19 entre jóvenes de distintos puntos de nuestra geografía. Y viene al pelo con una situación protagonizada por mí ayer por la tarde.

Tengo mi despacho profesional en una de las zonas de Zaragoza donde aparcar se convierte en una excursión de caza, de caza del sitio para poder ponerlo en una zona azul o en una de color naranja, que así tenemos dividido nuestro suelo en esta bendita ciudad. Pues cuando no tienes aparcamiento en la tienes que acabar en alguno de los parkings, caros por lo general, que pueblan el centro urbano.

Uno de ellos está cerca de uno de las plazas donde “acampan y patrullan” nuestros adolescentes. En el día de ayer para llegar a donde tenía aparcado el coche tuve que cruzar dicha plaza. La aglomeración de jóvenes y adolescentes, todos sin mascarillas, y algunos sentados encima de otros, era como si la normalidad se hubiese instaurado ya. Parecía que no había pasado nada.

Después de un par de empujes, por las dinámicas de relación y juegos que estaban llevando, llegó un momento no podía pasar porque habían formado una especie de muralla entre dos bancos bastante separados.

Pienso que con amabilidad les pedí por favor paso, yo iba con mi mascarilla, y escuché el comentario de “este viejo va con mascarilla” y risitas. Efectivamente ya tengo mi edad y peino canas.

Pero como no puedo sacudirme el rol de educador se me ocurrió volverme hacia el lugar de donde había partido la voz y decir:

  • “Deberíais tener un poco sentidiño”.
  • Respuesta de una adolescente de no más de dieciséis años: “Yo siento mucho”
  • “No, lo que os digo es que tengáis un poco de sentido (llevándome un dedo a la frente), ¿entiendes?”
  • «Me estas llamando loca, porque allí esta mi madre y es abogada.»
  • La miro, me sonrío y le digo «pues nos veremos en los tribunales.»

Entonces una amiga, o lo que fuera, le dice: «oye que el señor tiene razón que nos pueden poner una multa por no llevar mascarilla.»

  • “No jodas, tia”, respuesta de mi interlocutora.

Se vuelve para mi y le digo: “pues eso, sentidiño”

Me habían abierto camino y yo seguí para buscar mi coche. Antes de coger el ascensor de bajada miré hacia donde estaban y algunos, pocos, se habían puesto la mascarilla.

No, el COVID-19 no está vencido y el futuro no es muy halagüeño. Pues eso, sentidiño. Esto no está terminado, aunque haya cantos de sirena de cierta normalidad

#VenceremosNos