Descubrir a un hombre tóxico

Una buena amiga me traslada hoy la siguiente cadena:

Para descubrir a un hombre tóxico es necesario seguir los siguientes pasos:

1. SU VIDA ES UN DESASTRE.

Hablará rápidamente sobre lo dramática y estresante que es su vida. Perdió su trabajo, está pasando por una mala racha, su ex no le deja ver a su hijo. Dios mío, hay suficiente drama para escribir una trilogía.

2. ME FELICITA CUANDO NO ME CONOCE.

Lleva media hora hablando conmigo y ya me ha hecho unos diez cumplidos. Cielos, se está esforzando demasiado para hacerme sentir especial. ¿Por qué? ¿Cuál es su agenda oculta? Claramente tiene una, de lo contrario, no estaría desesperado por halagarme de forma exagerada.

3. COPIA MIS PASATIEMPOS E INTERESES.

Esto se relaciona con la forma en que los chicos tóxicos quieren ser apreciados. El hombre tóxico fingirá ser el hombre de tus sueños amando todas las cosas que te gustan. Si te gusta leer o bucear, te va a decir que le encantan las mismas cosas aunque no hayas visto ninguna evidencia de estos pasatiempos en su vida o en su perfil de citas. Es su manera de hacerme creer que somos tan parecidos que estamos destinados a estar juntos.

4. SÓLO TIENE COSAS NEGATIVAS QUE DECIR SOBRE LA GENTE.

Me contará lo terrible que es su jefe, su mejor amigo o su ex cuando apenas los conozco. Esta es la tarjeta de simpatía que los tipos tóxicos juegan para mostrar cómo han sido víctimas de personas manipuladoras y egoístas. ¡Cuando son ellos los que tienen la culpa de por qué todo el mundo los ha abandonado!

5. ES UN ANUNCIO AMBULANTE DE SÍ MISMO.

Mientras que el hombre tóxico me dirá lo malo que son los demás, tratará de venderse positivamente. Se llamará a sí mismo una persona agradable, buena, honesta y leal, pero un tipo que realmente es todas esas cosas no tiene que hablar a la gente sobre ello.

6. INTENTA COMPRAR MI AMOR.

He aprendido a desconfiar del tipo que llega a nuestra primera cita con un enorme ramo de rosas o un frasco de mi perfume favorito. Espera que me vaya después de la cita pensando en lo encantador que es, pero lo que realmente pienso es que es un poco sospechoso que no pueda impresionarme por lo que es y que tenga que recurrir a los regalos.

7. SOBREPASA LOS LÍMITES.

Un tipo tóxico tiende a tratar de sobrepasar los límites desde el principio. Si sabe que no me gusta beber, tratará de persuadirme para que vaya al bar después de la cena en nuestra primera cita. Tampoco acepta un «no» como respuesta. Esto levanta banderas rojas porque quiero un tipo que respete mis decisiones y no trate de salirse con la suya todo el tiempo.

8. ÉL ES EL ESPECTÁCULO.

Un tipo tóxico no me dará la oportunidad de meter muchas palabras en la conversación de la primera cita. Me dentendrá, me interrumpirá, hablará sobre mí, o intentará que la conversación vuelva a él tan pronto como sea posible. Es todo sobre él y claramente no hay lugar para mí en la relación. ¡Siguiente!

9. SIEMPRE QUIERE GANAR.

Si menciono que he viajado a Grecia o he ganado una competición deportiva, el tipo tóxico habrá hecho esas cosas y más. Es celoso y competitivo, así que cuando veo señales tempranas de esto en la forma de que siempre tiene una historia mejor que contar a la gente que la mía, es una bandera roja. Las personas tóxicas a menudo tienden a ser buscadoras de atención y no pueden soportar cuando alguien más está en el centro de atención.

10. SIEMPRE ESTÁ CERCA.

Aunque quiero un tipo que envíe mensajes por WhatsApp y llame mucho, no se siente bien cuando un tipo se pone demasiado pesado. Eso es lo que hace el hombre tóxico, no porque le guste charlar conmigo, sino porque me necesita. Tal vez esté solo, aburrido o celoso de dónde estoy sin él, así que siente la necesidad de «controlarme». Si siempre está tratando de dominar y controlar mi tiempo, es tóxico.

11. ES IMPREDECIBLE.

Si hemos tenido algunas citas y parece que no puedo precisarlo porque su estado de ánimo y comportamiento cambia de un minuto a otro, es una mala señal. Podría ser inestable de alguna manera. Es probable que también reciba mensajes contradictorios de él. Por ejemplo, podría estar en contacto por teléfono durante unos días, luego desaparecer y no tener una respuesta directa del por qué. ¡No!

12. ME CANSA.

Cuando salgo de la primera cita, debo sentirme emocionada y feliz, no agotada. Tal vez estoy cansada porque él habló mucho o me dio consejos no solicitados sobre mi trabajo o porque era súper negativo. Cualquiera que sea la razón, me niego a descartar estos sentimientos. Son pistas de que estoy conociendo a alguien que tiene el potencial de agotar mi energía, que es el sello distintivo de un tipo tóxico. ¡Una segunda cita definitivamente no será posible!

Feliz Navidad 2019

Sé que en estos días nos inundan de emociones, frases y palabras que intentan trasmitirnos un cambio, una esperanza… Me uno a esas cadenas, aunque bien sé que las dificultades acuden todos los días, aún así:

Deseo como un regalo para ti que cada día de tu vida desborde felicidad, que cada semana esté repleta de amor, que cada mes disfrutes de muchos éxitos y que cada año tu vida sea aún mejor.

Tomado de una cadena que me llegó el año pasado.

Y recuerda como cantó el poeta, Celso Emilio Ferreiro:

Común témo-la patria,
común a loita ambos,
a miña mau che dou,
coma un irmáu che falo.
Se sintes en probeza,
se sofres inxusticia,
se cheo de rabexa
encirras á cobiza
do teu peito o can,
pra tí chea de forza
vai miña mau, irmán.

«Para ti llena de fuerza va mi mano, hermano»

El discurso de la luna

Hace tiempo recopilé el discurso dado por el papa San Juan XXIII, quería haberlo editado para el 11 de Octubre, pero las circunstancias mandan y no he podido hacerlo hasta ahora. No puedo decir de donde lo saqué, probablemente de la Web del Vaticano o de alguna otra web que beba de sus fuentes. O es posible que lo haya hecho del libro de los Agasso: Papa Giovanni XXIII. Edizioni San Paolo s. r. l. Milan. Italia (creo que hay una edicción en castellano).

Alla por el jueves 11 de Octubre de 1962, al anochecer, más de cien mil personas se reunieron en la plaza de San Pedro del Vaticano. Se acababa de inaugurar el Concilio Vaticano II, unos días antes Rusia y EE.UU. pudieron crear el mayor holocausto nuclear conocido, a causa de los misiles en Cuba.

Por lo que se cuenta el Papa, estaba muy cansado, y aunque el rio de gente era incesante, en un primer momento no quiso salir al balcón, hasta que su secretario personal le pidió que se asomara al balcón, en ese momento y ante lo que estaba viendo, se asomó y vió la luna en toda su plenitud. Y realizó un discurso «no preparado» , desde el corazón como a él le gustaba hacer. Helo aquí

Queridos hijitos, queridos hijitos, escucho vuestras voces. La mía es una sola voz, pero resume la voz del mundo entero. Aquí, de hecho, está representado todo el mundo.

Se diría que incluso la luna se ha apresurado esta noche, observadla en lo alto, para mirar este espectáculo. Es que hoy clausuramos una gran jornada de paz; sí, de paz: “Gloria a Dios y paz a los hombres de buena voluntad” (cf. Lc 2,14).

Es necesario repetir con frecuencia este deseo. Sobre todo cuando podemos notar que verdaderamente el rayo y la dulzura del Señor nos unen y nos toman, decimos: He aquí un saboreo previo de lo que debiera ser la vida de siempre, la de todos los siglos, y la vida que nos espera para la eternidad.

Si preguntase, si pudiera pedir ahora a cada uno: ¿de dónde venís vosotros? Los hijos de Roma, que están aquí especialmente representados, responderían: “¡Ah! Nosotros somos vuestros hijos más cercanos; vos sois nuestro obispo, el obispo de Roma”.

Y bien, hijos míos de Roma; vosotros sabéis que representáis verdaderamente la Roma caput mundi, así como está llamada a ser por designio de la Providencia: para la difusión de la verdad y de la paz cristiana.

En estas palabras está la respuesta a vuestro homenaje.

Mi persona no cuenta nada; es un hermano que os habla, un hermano que se ha convertido en padre por voluntad de nuestro Señor. Pero todo junto, paternidad y fraternidad, es gracia de Dios. ¡Todo, todo!

Continuemos, por tanto, queriéndonos bien, queriéndonos bien así: y, en el encuentro, prosigamos tomando aquello que nos une, dejando aparte, si lo hay, lo que pudiera ponernos en dificultad.

Fratres sumus! La luz brilla sobre nosotros, que está en nuestros corazones y en nuestras conciencias, es luz de Cristo, que quiere dominar verdaderamente con su gracia, todas las almas.

Esta mañana hemos gozado de una visión que ni siquiera la Basílica de San Pedro, en sus cuatro siglos de historia, había contemplado nunca.

Pertenecemos, pues, a una época en la que somos sensibles a las voces de lo alto; y por tanto deseamos ser fieles y permanecer en la dirección que Cristo bendito nos ha dejado. Ahora os doy la bendición. Junto a mí deseo invitar a la Virgen santa, Inmaculada, de la que celebramos hoy la excelsa prerrogativa.

He escuchado que alguno de vosotros ha recordado Éfeso y las antorchas encendidas alrededor de la basílica de aquella ciudad, con ocasión del tercer Concilio ecuménico, en el 431. Yo he visto, hace algunos años, con mis ojos, las memorias de aquella ciudad, que recuerdan la proclamación del dogma de la divina maternidad de María.

Pues bien, invocándola, elevando todos juntos las miradas hacia Jesús, su hijo, recordando cuanto hay en vosotros y en vuestras familias, de gozo, de paz y también, un poco, de tribulación y de tristeza, acoged con buen ánimo esta bendición del padre. En este momento, el espectáculo que se me ofrece es tal que quedará mucho tiempo en mi ánimo, como permanecerá en el vuestro. Honremos la impresión de una hora tan preciosa. Sean siempre nuestros sentimientos como ahora los expresamos ante el cielo y en presencia de la tierra: fe, esperanza, caridad, amor de Dios, amor de los hermanos; y después, todos juntos, sostenidos por la paz del Señor, ¡adelante en las obras de bien!

Regresando a casa, encontraréis a los niños; hacedles una caricia y decidles: ésta es la caricia del papa. Tal vez encontréis alguna lágrima que enjugar. Tened una palabra de aliento para quien sufre. Sepan los afligidos que el papa está con sus hijos, especialmente en la hora de la tristeza y de la amargura. En fin, recordemos todos, especialmente, el vínculo de la caridad y, cantando, o suspirando, o llorando, pero siempre llenos de confianza en Cristo que nos ayuda y nos escucha, procedamos serenos y confiados por nuestro camino.

A la bendición añado el deseo de una buena noche, recomendándoos que no os detengáis en un arranque sólo de buenos propósitos. Hoy, bien puede decirse, iniciamos un año, que será portador de gracias insignes; el Concilio ha comenzado y no sabemos cuándo terminará. Si no hubiese de concluirse antes de Navidad ya que, tal vez, no consigamos, para aquella fecha, decir todo, tratar los diversos temas, será necesario otro encuentro. Pues bien, el encontrarse cor unum et anima una, debe siempre alegrar nuestras almas, nuestras familias, Roma y el mundo entero. Y, por tanto, bienvenidos estos días: los esperamos con gran alegría.

Puede verse en Youtube (aquí)