Dar a entender

«Sometido a test de laboratorio» «Indicado por expertos», …

Son palabras que nos inspiran confianza, pero dichas en un contexto determinado puede que no indiquen absolutamente nada o por lo menos algo de lo que nosotros «creemos imaginar».

El lenguaje de la propaganda está lleno de estos pequeños trucos que juegan con nuestras aspiraciones hay quien «caritativamente» nos está vendiendo la moto porque son palabras que nos inspiran confianza. Y nosotros aceptamos lo que nos dicen sin examinar nada de lo que realmente nos están contado.

Es posible que haya algún experto detrás de lo que nos están vendiendo, pero a lo mejor no es un experto del campo del producto, por ejemplo puedo ser doctor en educación y si salgo expresándome de la «sociología del mus» y me ponen solo que soy doctor, no están mintiendo, soy doctor, pero de sociología del mus entiendo lo que puede entender el «lucero del alba».

Pasa también con las encuestas que nos dicen lo que quieren que digan sin darnos la ficha técnica.

Y en cuanto a productos de alimentación, belleza, etc. no solo estamos comprando el producto en sí, sino también la ilusion que no es nocivo, sino incluso necesario para nuestra «vida».

Por eso es importante hacernos preguntas a la hora de comprar cualquier mercancía… porque los expertos son, como dice un buen amigo, «tipejos que vienen de fuera».

Para los padres, cuando nuestros hijos nos piden salir a algún sitio y nos dicen que somos malos padres porque los padres de fulanito o menganito los dejan salir… Ya sabéis lo que significa «dar a entender».

Buen Trabajo

Viradoira

La viradoira es una herramienta que yo he visto utilizar, y que utilizo, fundamentalmente para dar la vuelta a las tortillas.

En Galicia, mi tierra de origen, es un plato de madera o de cerámica, que tiene en su base una pequeña prolongación que ayuda para asirlo y así mejor dar la vuelta a lo que podemos estar cocinando. Como la mía es de madera la suelo utilizar también como plato para el pulpo.

Suelo utilizar esta imagen como metáfora para explicar la ambigüedad del lenguaje humano y cómo podemos convertir un significado en su contrario con solo utilizar el contenido de lo que se está diciendo o de lo que se está hablando. Sin dejar de ser una tortilla utilizamos la viradoira y le damos la vuelta, y sigue siendo tortilla.

Recuerdo que cuando trabajaba en la Fundación “Centro de Solidaridad de Zaragoza” que se dedica, entre otras cosas, a la reinserción de personas drogodependientes y en sobre todo cuando estaba en el Plan de Prevención solíamos hacer charlas, talleres, acciones de sensibilización con distintos colectivos; a la hora de negociar la charla nos encontrábamos con la siguiente situación:

Si decíamos que la acción concreta era facilitada por un educador que había pasado él, o ella, mismo por el proceso de reinserción, la otra parte nos podía poner la objeción de que por haber pasado por dicha experiencia les faltaba cierta objetividad.

Si por el contrario decíamos que el educador no había pasado por dicho proceso, también podíamos obtener la respuesta que no tenía el crédito suficiente por no haber pasado por ello.

Recientemente en una situación de mediación entre hermanos me encontré con una situación similar. Uno de los hermanos al cual se le había “pillado” en varias mentiras en un corto espacio de tiempo corto se defendía en que precisamente de las “muchas” cosas, era imposible que él fuera el autor de tantas cosas. Mi argumento fue que precisamente por lo “inteligente” que era lo había planificado a propósito para poder luego valerse de esto. A lo que la hermana con ojos como platos saltó, “es lo que hace siempre”… “así consigue que mamá le crea”.

En ambos casos se nos muestra “lo que nos hace creer que una cosa es verdadera no es la propia cosa, sino cómo se presenta”.

 

Y en la hora actual de esta pandemia por COVID-19 estamos asistiendo a muchos ejemplos de ello. Digas lo que digas según lo que plantees va a ser aceptado por unos y denostado por otros.

Es cierto que las personas estamos dispuestos a creer en aquello que va a favor de nuestras propias ideas, el famoso sesgo de confirmación. Pero de esto hablaremos otros días

Buen trabajo.

#Venceremosnos.

Cuarto axioma de la comunicación humana

Ya estamos con el cuarto axioma de la comunicación humana: «La comunicación humana implica dos modalidades: la digital y la analógica.»

La comunicación no implica simplemente las palabras habladas (comunicación digital: lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (o comunicación analógica: cómo se dice).

La comunicación analógica hace referencia a todo lo que sea comunicación no-verbal (postura – proxemia–, gestos, expresión facial –kinesia–, la inflexión de la voz, el ritmo – paralingüística–). Califica a la comunicación digital.

Está última es mucho más antigua que la primera. Simplemente piense en un bebé y como a través de sus gestos puede comunicarnos sus necesidades básicas.

Un ejemplo:

Esta semana he atendido a una madre y a una hija de 14 años. Vienen derivados por la orientadora del centro educativo donde la menor está escolarizada. Según esta última la menor siempre ha sido tímida, pero en los últimos meses su comportamiento ha sido de total aislamiento en su clase y con sus dos amigas. Estas dicen que hasta no coge el móvil ni ve los whatsapp durante días..

En la consulta madre e hija se sientan distantes, apenas hay interacción entre ellas. La chica está con la cabeza baja y jugando todo el rato con las mangas del jarsey. Sus manos apenas asoman, en algún momento por ellas.

La madre me cuenta en un tono rapido, vehemente, la vida familiar y como la hija en casa se «le vuelve» y solo cuando ella le reprocha algún tema escolar. Intento indagar en la vida cotidiana de ambas y me cuentan que apenas se ven, ella, por circunstancias está trabajando muchas horas, y solo se encuentran en la hora de la cena y suele hacer un tercer grado de las actividades diarias de la menor, que es una niña con llave colgada al cuello. Cuando llega a casa se calienta la comida y se queda toda la tarde en casa, solo un par de veces baja a la vecina de abajo a repasar con ella. En ese momento eleva el tono de voz ¡es dinero tirado! dice. La menor me mira y se le saltan las lágrimas.

(Maitena)

Recibido por correo: