Relájate … relájate tu

Siempre me ha llamado la atención como los hipnotizadores consiguen introducir frases, u órdenes, complejas que achacaban realizando su función: hacer lo que ellos quieran. Porque hasta lo que se me alcanza a nadie le gusta recibir órdenes, y en algunos casos, tampoco obedecerlas.

Me han llegado a contar anécdotas graciosas sobre este tema, pero la que más me ha llamado la atención ha sido una en la que un médico, hipnotizador, tenía una paciente que cada vez que su marido le decía: «relájate», ella solía responder con un: «deja de decirme que me relaje y empieza a relajarte tu». Y parece que eso surtía unos efectos casi inmediatos en el marido.

Viene esto a cuento porque estaba leyendo un articulo sobre el discurso político y explicando algunas cuestiones ponen como ejemplo la siguiente frase:

Sé que estáis cansados de que todos os digamos «vota por mi sindicato» o «vota por mi», y de hecho yo no he venido decirlo…

No he podido volver a recordar el cómo nos venden la moto. ¿El truco?

Utilizar verbos en imperativo que el inconsciente del oyente (o del lector) obedece sin que lo advierta, porque la complejidad del mensaje así lo hace.

Por eso con los padres, especialmente los que tienen adolescentes, realizo con ellos alguna simulación (modelaje) con la utilización de verbos de «orden» para trabajar los límites y normas.

BUEN TRABAJO

Principios de la propaganda según Goebbels

Hace ya algún tiempo escribí sobre esto. Hoy vuelvo al tema porque una buena compañera me solicitó que lo retomara, después de unas charradas sobre «el cómo nos venden la moto». Comienzo.

Los principios de la utilización de la propaganda que a continuación paso a detallar son obra del nazi (partido nacional socialista alemán) Joseph Goebbels, el “enano cojo y diabólico” tal y como como lo definía otro jerarca fascista, Goering.

Estos principios han sido, y siguen siendo, utilizados con gran profusión, incluso en nombre de una pretendida democracia.

Por lo tanto deben ser conocidos, difundidos y analizados, para seguir peleando día a día por la libertad, que pretenden, en no pocos casos, arrebatarnos. Ese bien preciado de la libertad individual debe ser cuidado porque en el banco de niebla de aquellos que intentan imponer sus criterios siguen manejando los hilos. Bien sea dando dinero, de nuestros impuestos, a aquellos que van a ser serviles a su causa, bien amedrentando “la vida y la hacienda” de los que no están por el pensamiento único.

He aquí los once principios de propaganda creados por Goebbels y puestos en marcha por cualquier totalitario que se precie:

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Os animo a qué hagáis el ejercicio de buscar noticias de actualidad sobre cada uno, o varios, de los principios, os divertiréis os lo aseguro.

Y como final una cita de Marco Tulio Cicerón, sí, el de las Catilinarias, que recomiendo leer:

Ciceron_la historia

Viradoira

La viradoira es una herramienta que yo he visto utilizar, y que utilizo, fundamentalmente para dar la vuelta a las tortillas.

En Galicia, mi tierra de origen, es un plato de madera o de cerámica, que tiene en su base una pequeña prolongación que ayuda para asirlo y así mejor dar la vuelta a lo que podemos estar cocinando. Como la mía es de madera la suelo utilizar también como plato para el pulpo.

Suelo utilizar esta imagen como metáfora para explicar la ambigüedad del lenguaje humano y cómo podemos convertir un significado en su contrario con solo utilizar el contenido de lo que se está diciendo o de lo que se está hablando. Sin dejar de ser una tortilla utilizamos la viradoira y le damos la vuelta, y sigue siendo tortilla.

Recuerdo que cuando trabajaba en la Fundación “Centro de Solidaridad de Zaragoza” que se dedica, entre otras cosas, a la reinserción de personas drogodependientes y en sobre todo cuando estaba en el Plan de Prevención solíamos hacer charlas, talleres, acciones de sensibilización con distintos colectivos; a la hora de negociar la charla nos encontrábamos con la siguiente situación:

Si decíamos que la acción concreta era facilitada por un educador que había pasado él, o ella, mismo por el proceso de reinserción, la otra parte nos podía poner la objeción de que por haber pasado por dicha experiencia les faltaba cierta objetividad.

Si por el contrario decíamos que el educador no había pasado por dicho proceso, también podíamos obtener la respuesta que no tenía el crédito suficiente por no haber pasado por ello.

Recientemente en una situación de mediación entre hermanos me encontré con una situación similar. Uno de los hermanos al cual se le había “pillado” en varias mentiras en un corto espacio de tiempo corto se defendía en que precisamente de las “muchas” cosas, era imposible que él fuera el autor de tantas cosas. Mi argumento fue que precisamente por lo “inteligente” que era lo había planificado a propósito para poder luego valerse de esto. A lo que la hermana con ojos como platos saltó, “es lo que hace siempre”… “así consigue que mamá le crea”.

En ambos casos se nos muestra “lo que nos hace creer que una cosa es verdadera no es la propia cosa, sino cómo se presenta”.

 

Y en la hora actual de esta pandemia por COVID-19 estamos asistiendo a muchos ejemplos de ello. Digas lo que digas según lo que plantees va a ser aceptado por unos y denostado por otros.

Es cierto que las personas estamos dispuestos a creer en aquello que va a favor de nuestras propias ideas, el famoso sesgo de confirmación. Pero de esto hablaremos otros días

Buen trabajo.

#Venceremosnos.

Me has puesto una bomba mental

Poco antes de este confinamiento estaba hablando con un cliente sobre su situación. Se encontraba en una fase de lo que yo denomino “noche negra”. Es ese momento en el que te dicen “yo ya no creo en nada”.

Os pongo en antecedentes. La persona que tenía frente a mi es un hombre de cuarenta y cinco años, profesional más bien exitoso y reconocido en la ciudad en la que vivimos los dos. Lo conocí hace tiempo cuando él y la que era entonces su mujer vinieron al mi despacho por realizar una mediación en su divorcio.

A partir de aquel momento, y a pesar de que la mediación no se concluyó con un acta de acuerdos, he tenido contactos con ellos dos, lógicamente por separado, a lo largo de mi trayectoria, sobre todo por algunos temas de acompañamiento personal.

Hacía más de tres años que con él no tenía contacto. En Enero volvimos a vernos y decidimos vernos por un tiempo limitado, en aquel momento habíamos pactado hasta junio, y un par de veces por mes.

Yo conocía por personas conocidas de nosotros dos, y por alguna charrada (tomándonos un café en un sitio que frecuentábamos), que se había reconstruido y que estaba en alguna Fundación de Caridad de la Iglesia Católica. En ella había conocido a una persona con la que quería rehacer su vida.

En el mes de Diciembre había tenido algunos desencuentros que le hicieron recordar su anterior ruptura, por lo que solicitó que le echara una mano, y así nos volvimos a encontrar en el mes de Enero.

Al cabo de cinco entrevistas, la última poco antes de este confinamiento, parecía que había podido volver a sentirse mejor y reconciliarse con la nueva pareja.

El otro día recibí un extenso email sobre las reflexiones que este confinamiento le estaba ayudando a hacer y cómo le está sirviendo para mejorar su actual relación de pareja, a pesar de que cada uno está en su casa. Quedamos para vernos en cuanto pasase todo esto.

Entre las manifestaciones hubo una que me llamó la atención. Me indicaba que le había puesto una bomba mental. La verdad que repasando las intervenciones no tenía muy claro a lo que se estaba refiriendo, si bien yo era consciente de los objetivos generales (atendiendo a su demanda) y las estrategias que había seguido.

Era la misma sensación que había, y que sigo teniendo, cuando alguien me dice: “cuando tu me dijiste”, “te acuerdas de aquello que hablamos”, … La verdad que muchas veces aquello que dije, no soy consciente de lo que dije, o me dicen lo que han escuchado de mis palabras y no me suenan a ser mías, o… Yo suelo achacar esto al lenguaje no verbal, a todo lo que conlleva el lenguaje no verbal.

En este caso y por ser muy reciente, le pregunté a este cliente que bomba mental le había puesto. Su respuesta fue breve y escueta.

  • Te acuerdas cuando te dije que “ya no creía en nada” que me respondiste .
  • “¿De verdad lo crees”?.

Te quedaste en silencio, me miraste y te sonreíste, y me dijiste que es “casi imposible vivir sin un sistema de creencias” y me nombraste un filosofo.

Hoy, esta reflexión, va por él y por todos los que piensan “es posible no creer en nada”. Si creen en esta creencia ya están creyendo en nada.

Ánimo y Fuerza.

#Venceremosnos

El poder del lenguaje 1

A lo largo de mis años como psicoterapia he ido recogiendo herramientas, estrategias, frases, etc., de aquí y de allí. Muchas ni siquiera tengo la cita de quién, de qué, de dónde las he recogido, la verdad es que no me preocupaba mucho el hecho. Me gustaban las hacía mías, a veces las modificaba, y si funcionaban seguía con ellas. Esto ha cambiado en los últimos años y siempre que puedo cito la fuente.

Pues bien, de aquellas, de las primeras hay una frase que en el cuaderno de notas que tengo dice que es traducida, vete a saber de donde. La frase es que el oficio del diablo es conseguir convencernos que hagamos o dejemos de hacer algo.

Viene a cuento esta reflexión porque por la pandemia que estamos viviendo estamos asistiendo a multitud de informaciones que vienen de muchos sitios y cómo mantengo en muchos casos nos «venden la moto».

Por eso hoy en #Reflexionenvozalta se me ocurre:

1. No existe un condicionamiento más eficaz que el invisible, porque las victimas no advierten los recursos (técnicas, herramientas, estratagemas, …) que el otro utiliza para limitar su capacidad y libertad de tomar decisiones.

2. ¿Cuál es principal instrumento que utiliza?, el lenguaje.
El lenguaje es ese instrumento de control de la mente del otro, de los otros.
Pero para ello no sólo hay que conocer las palabras, sino también dónde colocarlas.

El problema de los aprendices de magos es que la escoba puede descontrolarse.

Seguiremos reflexionando sobre esto en otras entradas

Buen trabajo

#Venceremosnos

Quinto axioma de la comunicación

Los intercambios comunicacionales pueden ser tanto simétricos como complementarios

Dependiendo de si la relación de las personas comunicantes está basada en intercambios igualitarios, es decir, tienden a igualar su conducta recíproca (p. ej.: el grupo A critica fuertemente al grupo B, el grupo B critica fuertemente al grupo A); o si está basada en intercambios aditivos, es decir, donde uno y otro se complementan, produciendo un acoplamiento recíproco de la relación (p. ej.: A se comporta de manera dominante, B se atiene a este comportamiento).

Una relación complementaria es la que presenta un tipo de autoridad (padre-hijo, profesor-alumno) y la simétrica es la que se presenta en seres de iguales condiciones (hermanos, amigos, amantes, etc.)

Ejemplos

Para  la simétrica podemos tener de ejemplo el refrán que dice: «dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición».

Para complementaria podemos utilizar cualquier anuncio del mundo sanitario donde siempre aparece el título de la profesional o del profesional para indicarnos que habla desde un plano superior por su título.

Cuarto axioma de la comunicación humana

Ya estamos con el cuarto axioma de la comunicación humana: «La comunicación humana implica dos modalidades: la digital y la analógica.»

La comunicación no implica simplemente las palabras habladas (comunicación digital: lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (o comunicación analógica: cómo se dice).

La comunicación analógica hace referencia a todo lo que sea comunicación no-verbal (postura – proxemia–, gestos, expresión facial –kinesia–, la inflexión de la voz, el ritmo – paralingüística–). Califica a la comunicación digital.

Está última es mucho más antigua que la primera. Simplemente piense en un bebé y como a través de sus gestos puede comunicarnos sus necesidades básicas.

Un ejemplo:

Esta semana he atendido a una madre y a una hija de 14 años. Vienen derivados por la orientadora del centro educativo donde la menor está escolarizada. Según esta última la menor siempre ha sido tímida, pero en los últimos meses su comportamiento ha sido de total aislamiento en su clase y con sus dos amigas. Estas dicen que hasta no coge el móvil ni ve los whatsapp durante días..

En la consulta madre e hija se sientan distantes, apenas hay interacción entre ellas. La chica está con la cabeza baja y jugando todo el rato con las mangas del jarsey. Sus manos apenas asoman, en algún momento por ellas.

La madre me cuenta en un tono rapido, vehemente, la vida familiar y como la hija en casa se «le vuelve» y solo cuando ella le reprocha algún tema escolar. Intento indagar en la vida cotidiana de ambas y me cuentan que apenas se ven, ella, por circunstancias está trabajando muchas horas, y solo se encuentran en la hora de la cena y suele hacer un tercer grado de las actividades diarias de la menor, que es una niña con llave colgada al cuello. Cuando llega a casa se calienta la comida y se queda toda la tarde en casa, solo un par de veces baja a la vecina de abajo a repasar con ella. En ese momento eleva el tono de voz ¡es dinero tirado! dice. La menor me mira y se le saltan las lágrimas.

(Maitena)

Recibido por correo:

Tercer axioma de la comunicación

Llegamos al ecuador de la explicación de los axiomas que hemos iniciado hace semanas. Hoy nos toca el tercero: la puntuación de la secuencia de hechos.

La naturaleza de una relación se establece en función de la puntuación o gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales.

Consiste en la interpretación de los mensajes intercambiados y cómo influyen en la relación comunicativa que se establece. En muchas ocasiones se considera que una respuesta es consecuencia o efecto de una información anterior cuando el proceso comunicativo forma parte de un sistema de retroalimentación.

Un ejemplo clásico se puede ver en una relación de pareja en la que una de las personas (A) regaña a la otra (B) y como consecuencia, (B) se retrae. Debido a esta actitud, (A) vuelve a regañar a (B). Esta situación es recíproca y reiterativa y puede servir como ejemplo explicativo del tercer axioma.

Esta semana he tenido un ejemplo de este axioma:

Asun (1) es una madre separada con dos hijas adolescentes de 17 y 15 años. María, es la mayor y tiene “un lío con la bebida” desde hace unos tres años. Cada dos o tres fines de semana cuando sale con sus amigos se emborracha. La madre se ha enterado hace poco porque en un espacio de tiempo corto, la han llamado tres veces de uno de los hospitales de Zaragoza, a dónde la acaba llevando “su amigo con derecho a roce”, tal como ella lo ha definido.

En la consulta tratamos de hacer una aproximación a la situación de María. Nos encontrábamos la familia nuclear y yo. Ante una pregunta mía María dice que bebe porque su madre no la quiere, que quiere más a su hermana pequeña, y que siempre la está controlando. La respuesta de Asún sin dejarla terminar, y subiendo la voz por encima de ella: ¡Te controlo porque vienes siempre borracha!

¡Grito de María!: ¡Lo ves si es que tengo que beber para no pensar!.

¿Os imagináis lo que aconteció a continuación, no?

Recordad: al puntuar la secuencia de hechos, podremos establecer el modo en que, los miembros de un sistema, organizan los hechos de la conducta de comunicación . Y no sólo eso, si no al comprender esta estructura, podremos interpretar el modo en que los mensajes emocionales de cada interlocutor se han auto-regulado para adaptarse mutuamente conformando su propia relación.

(1) Los nombres han sido inventados

Buen trabajo

Segundo axioma de la comunicación

Retomamos en esta entrada los axiomas de la comunicación humana, y hoy nos toca el segundo axioma:

Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional tales que el segundo clasifica al primero y es, por ende, una metacomunicación

En cualquier mensaje que producimos los seres humanos intervienen dos aspectos: el contenido que se transmite y la relación que existe entre los interlocutores, de modo que el segundo influye en el sentido del primero.

El contenido aporta el qué se dice y la relación, el cómo hay que interpretarlo.

Imaginemos que una persona se da un paseo por la Comarca de Calatayud (Zaragoza, Aragón, España) y escucha que una persona le dice a otra: «¡son cinco euros, amante!». El viajero que no tiene especialmente conocimientos del «habla» de esta parte, puede sorprenderse en el término «amante», que en este caso es un «latiguillo» que se emplea con cierta frecuencia en la tierra.

No es lo mismo esta situación que la que se produce en otras situaciones o con otras personas cuando se trata de hablar de «amante».

Pero tomemos la siguiente expresión: “¿Ya estás de vuelta?”.

Si existe una buena relación entre el emisor y el receptor se entenderá de una manera cordial para conocer, por ejemplo, la rapidez con la que el receptor ha vuelto, pero si la relación es hostíl, puede ser entendida como un fastidio, cuando no como un reproche.

En el trabajo de acompañamiento de procesos, preguntar siempre no está de más.

Buen trabajo

Axiomas de la comunicación humana

Cuando hablamos de axiomas de la comunicación humana nos estamos refiriendo a un conjunto de principios o leyes consideradas verdaderas y universales y que rigen la totalidad de intercambios comunicativos, independientemente de entre qué tipo o número de interlocutores se de la comunicación. No necesitan demostración y se cumplen siempre.

Fueron propuestos por Watzlawick, Beavin y Jackson en su teoría de la comunicación humana (1), y llegaron a la conclusión de que existían cinco grandes principios o axiomas.

Es importante señalar que aunque esos principios son universales su significado no tiene porqué ser siempre el mismo. Hay que tener en cuenta que a la hora de explicar nuestros actos comunicativos, y su significado está impregnado de la nuestra cultura. Eso significa que en el encuentro con otras culturas hay que aprender o pedir explicaciones sobre aquello que se está viendo o participando, recordemos que cada cultura tiene su propia perspectiva y manera de ver el mundo, incluyendo la manera de expresarse y el significado que le da a cada aspecto de la comunicación. No es el momento de abordar otras cuestiones, pero también debemos tener presente que dentro de cada cultura viven, o conviven, otras subculturas.

¿Cuales son los axiomas de la comunicación humana?

De momento solo vamos a enumerarlos.

  1. Es imposible no comunicar / todo comportamiento es comunicativo
  2. La interacción entre contenido y relación
  3. Puntuación de secuencia en los hechos
  4. Comunicación digital y analógica
  5. Simetría y complementariedad en las interacciones

(1) Watzlawick, P., Beavin, J. & Jackson, D. (1985). Teoría de la comunicación humana. Herder Editorial, S.L. Barcelona.

Volveremos sobre el tema

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