Quinto axioma de la comunicación

Los intercambios comunicacionales pueden ser tanto simétricos como complementarios

Dependiendo de si la relación de las personas comunicantes está basada en intercambios igualitarios, es decir, tienden a igualar su conducta recíproca (p. ej.: el grupo A critica fuertemente al grupo B, el grupo B critica fuertemente al grupo A); o si está basada en intercambios aditivos, es decir, donde uno y otro se complementan, produciendo un acoplamiento recíproco de la relación (p. ej.: A se comporta de manera dominante, B se atiene a este comportamiento).

Una relación complementaria es la que presenta un tipo de autoridad (padre-hijo, profesor-alumno) y la simétrica es la que se presenta en seres de iguales condiciones (hermanos, amigos, amantes, etc.)

Ejemplos

Para  la simétrica podemos tener de ejemplo el refrán que dice: «dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición».

Para complementaria podemos utilizar cualquier anuncio del mundo sanitario donde siempre aparece el título de la profesional o del profesional para indicarnos que habla desde un plano superior por su título.

Tercer axioma de la comunicación

Llegamos al ecuador de la explicación de los axiomas que hemos iniciado hace semanas. Hoy nos toca el tercero: la puntuación de la secuencia de hechos.

La naturaleza de una relación se establece en función de la puntuación o gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales.

Consiste en la interpretación de los mensajes intercambiados y cómo influyen en la relación comunicativa que se establece. En muchas ocasiones se considera que una respuesta es consecuencia o efecto de una información anterior cuando el proceso comunicativo forma parte de un sistema de retroalimentación.

Un ejemplo clásico se puede ver en una relación de pareja en la que una de las personas (A) regaña a la otra (B) y como consecuencia, (B) se retrae. Debido a esta actitud, (A) vuelve a regañar a (B). Esta situación es recíproca y reiterativa y puede servir como ejemplo explicativo del tercer axioma.

Esta semana he tenido un ejemplo de este axioma:

Asun (1) es una madre separada con dos hijas adolescentes de 17 y 15 años. María, es la mayor y tiene “un lío con la bebida” desde hace unos tres años. Cada dos o tres fines de semana cuando sale con sus amigos se emborracha. La madre se ha enterado hace poco porque en un espacio de tiempo corto, la han llamado tres veces de uno de los hospitales de Zaragoza, a dónde la acaba llevando “su amigo con derecho a roce”, tal como ella lo ha definido.

En la consulta tratamos de hacer una aproximación a la situación de María. Nos encontrábamos la familia nuclear y yo. Ante una pregunta mía María dice que bebe porque su madre no la quiere, que quiere más a su hermana pequeña, y que siempre la está controlando. La respuesta de Asún sin dejarla terminar, y subiendo la voz por encima de ella: ¡Te controlo porque vienes siempre borracha!

¡Grito de María!: ¡Lo ves si es que tengo que beber para no pensar!.

¿Os imagináis lo que aconteció a continuación, no?

Recordad: al puntuar la secuencia de hechos, podremos establecer el modo en que, los miembros de un sistema, organizan los hechos de la conducta de comunicación . Y no sólo eso, si no al comprender esta estructura, podremos interpretar el modo en que los mensajes emocionales de cada interlocutor se han auto-regulado para adaptarse mutuamente conformando su propia relación.

(1) Los nombres han sido inventados

Buen trabajo

Segundo axioma de la comunicación

Retomamos en esta entrada los axiomas de la comunicación humana, y hoy nos toca el segundo axioma:

Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional tales que el segundo clasifica al primero y es, por ende, una metacomunicación

En cualquier mensaje que producimos los seres humanos intervienen dos aspectos: el contenido que se transmite y la relación que existe entre los interlocutores, de modo que el segundo influye en el sentido del primero.

El contenido aporta el qué se dice y la relación, el cómo hay que interpretarlo.

Imaginemos que una persona se da un paseo por la Comarca de Calatayud (Zaragoza, Aragón, España) y escucha que una persona le dice a otra: «¡son cinco euros, amante!». El viajero que no tiene especialmente conocimientos del «habla» de esta parte, puede sorprenderse en el término «amante», que en este caso es un «latiguillo» que se emplea con cierta frecuencia en la tierra.

No es lo mismo esta situación que la que se produce en otras situaciones o con otras personas cuando se trata de hablar de «amante».

Pero tomemos la siguiente expresión: “¿Ya estás de vuelta?”.

Si existe una buena relación entre el emisor y el receptor se entenderá de una manera cordial para conocer, por ejemplo, la rapidez con la que el receptor ha vuelto, pero si la relación es hostíl, puede ser entendida como un fastidio, cuando no como un reproche.

En el trabajo de acompañamiento de procesos, preguntar siempre no está de más.

Buen trabajo

Primer axioma

1. Es imposible no comunicar / todo comportamiento es comunicativo

El primero de los axiomas de la comunicación establece que nos es imposible no comunicar, independientemente de nuestra capacidad o voluntad. Y es que comunicarse no es sólo hablar o no hablar: todo acto que hacemos, o incluso los que no hacemos, tiene un significado que puede ser percibido o interpretado y alterar el comportamiento de los receptores.

Incluso el silencio es comunicativo: que una persona esté en silencio y no hable puede implicar que no quiere hablar con nosotros o decir algo, que está incómodo ante un tema o persona concreta, que no se ha percatado o no le importa nuestra presencia o que está reflexionando o descansando, por ejemplo.

Iré poniendo enlaces a algunos videos que resultan explicativos. Ahí va el primero.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=-TfH18VLCXo&w=560&h=315]

Axiomas de la comunicación humana

Cuando hablamos de axiomas de la comunicación humana nos estamos refiriendo a un conjunto de principios o leyes consideradas verdaderas y universales y que rigen la totalidad de intercambios comunicativos, independientemente de entre qué tipo o número de interlocutores se de la comunicación. No necesitan demostración y se cumplen siempre.

Fueron propuestos por Watzlawick, Beavin y Jackson en su teoría de la comunicación humana (1), y llegaron a la conclusión de que existían cinco grandes principios o axiomas.

Es importante señalar que aunque esos principios son universales su significado no tiene porqué ser siempre el mismo. Hay que tener en cuenta que a la hora de explicar nuestros actos comunicativos, y su significado está impregnado de la nuestra cultura. Eso significa que en el encuentro con otras culturas hay que aprender o pedir explicaciones sobre aquello que se está viendo o participando, recordemos que cada cultura tiene su propia perspectiva y manera de ver el mundo, incluyendo la manera de expresarse y el significado que le da a cada aspecto de la comunicación. No es el momento de abordar otras cuestiones, pero también debemos tener presente que dentro de cada cultura viven, o conviven, otras subculturas.

¿Cuales son los axiomas de la comunicación humana?

De momento solo vamos a enumerarlos.

  1. Es imposible no comunicar / todo comportamiento es comunicativo
  2. La interacción entre contenido y relación
  3. Puntuación de secuencia en los hechos
  4. Comunicación digital y analógica
  5. Simetría y complementariedad en las interacciones

(1) Watzlawick, P., Beavin, J. & Jackson, D. (1985). Teoría de la comunicación humana. Herder Editorial, S.L. Barcelona.

Volveremos sobre el tema