Saltar al contenido

Comenzamos una serie de seis articulos sobre preguntas que pueden estimular y ayudar para la reflexión en cualquier momento vital.
Preguntas Conceptuales Aclaratorias
Estas preguntas para ayudar a pensar más reflexivamente respecto a qué es exactamente lo que están pensando o lo que
están preguntando. A demostrar los conceptos que apoyan sus argumentos. Básicamente son preguntas que les ayudan
profundizar más.

  • ¿Por qué dice usted eso?
  • ¿Qué quiere decir exactamente esto?
  • ¿Cómo se relaciona esto con lo que hemos venido hablando, discutiendo?
  • Ccuál es la naturaleza de.....?
  • ¿Qué es lo que ya sabemos respecto a esto?
  • ¿Puede darme un ejemplo?
  • ¿Lo qué usted quiere decir es.....o.....?
  • ¿Por favor, puede "re-frasear" lo que dijo?

Recientemente, el viernes pasado (4/10/2013), hemos conocido la sentencia del denominado "caso Malaya" (se refiere al "saqueo" político del ayuntamiento de Marbella, disuelto en 2006, y cuyos orígenes se sitúan en la gestión del fallecido Jesús Gil(1)), mientras preparo una entrada sobre la obra poética de Concepción Arenal reparo en la siguiente fábula que viene como anillo al dedo sobre la situación en la que nos encontramos.

EL TESTAMENTO DEL LEÓN

Cerca se hallaba un león
De sus dolores postreros,
Y tigres, panteras, lobos,
Todos amigos o deudos,

Dábanle muy compungidos
Mil inútiles consejos,
Meditando cada cual
Por qué industria o por qué medio
Pescará la mayor parte
De los bienes del enfermo,

Que se murió hasta la cola
Sin hacer el menor gesto,
Sin decir una palabra
Ni otorgar su testamento.

Notáronlo cuatro o seis
Que alejaron de allí el resto,
«Por ver si logra decían
El paciente algún sosiego.»

En busca de un escribano
Uno de ellos fue corriendo,
En tanto que los demás
Atan al real pescuezo,

Con disimulo, un cordel
Que en la melena encubierto
Y entre la ropa después
Baja hasta cerca del suelo,

A beneficio del cual
Tirando, sin gran esfuerzo,
Del difunto a la cabeza
Comunique movimiento.

Cuando a su satisfacción
Todo se hallaba dispuesto,
Dan entrada a los testigos
Y al escribano con ellos,

Que era un respetable zorro
Notario mayor del reino,
Al cual hicieron presente
El estado del enfermo,

Que hablar no le permitía,
Aunque el oído perfecto
Conservaba, y la cabeza
En cabal conocimiento.

Presentáronle unas notas
Que el rey mismo había puesto,
En las cuales expresaba
Su voluntad y deseo.

Mas por si hubiese cambiado
En el instante supremo,
Las cláusulas una a una
Irle podía leyendo,
Y él por señas le daría
O no, su consentimiento.

Hízose así; preguntaba
El escribano, y corriendo
Tiraba del cordelito
Uno de los herederos,
E inclinaba la cabeza
Para decir que sí el muerto.

Echólo de ver el zorro
(Que no debía ser lerdo)
Y quiso tener su parte
Lucrativa en el enredo.

Pregunta con gravedad
Si el rey, de su amor en premio,
Al infrascrito escribano
Deja trescientos mil pesos.

A la pregunta siguióse
De la sorpresa el silencio,
Sin que el testador hiciera
El más leve movimiento;

Lo cual visto por el zorro
Dijo al vecino muy quedo:
«O se tira para todos,
O está para todos muerto.»

El de la cuerda, pensando
Que no había otro remedio,
Tiró para el escribano
E hízole coheredero;
Que mal puede castigar
Quien es de crímenes reo.

Por eso hace tanto daño
Desde arriba el mal ejemplo.
Cómplices o acusadores
Han de ser los subalternos
Del jefe, que lo es en vano
No siendo en virtud primero.

Para reprender al malo
Es la condición ser bueno
Sin lo cual la autoridad
Es vana, vano el derecho.

 

Una reflexión a "bote pronto":

"Que mal puede castigar quién es de crímenes reo. Por eso hace tanto daño desde arriba el mal ejemplo ... para reprender al malo es la condición ser bueno. Sin lo cual la autoridad es vana, vano el derecho".

Muchas veces ejercemos cada cuatro años nuestros deberes, votamos y nos volvemos para nuestras casa y nuestros quehaceres cotidianos, y nos olvidamos que somos cómplices necesarios para que una determinada política sea aplicada. Pero también nos olvidamos que hemos suscrito con aquellos que nos representan un contrato que tienen que cumplir.

Los políticos españoles, aunque elegidos por unos individuos (la oligarquía de sus partidos correspondientes) no solo tienen que dar cuentas ante ellos, sino también con quién han suscrito el contrato: con todos y cada uno de nosotros (con "Juan pueblo", como se decía en tiempos de Concepción Arenal y hasta hace muy poco"). Y si solo lo hacen a una parte están rompiendo el contrato con la otra, por lo tanto es hora de demandarles las clausulas con las que se han presentado a las elecciones: o cambian de jinete o jinetes o se van "al paro".

Pero a un paro de verdad, porque los privilegios que mantienen deben desaparecer si no cumplen con el contrato que han establecido. Porque ya no son autoridad, han dejado de "ser buenos" y por lo tanto han dejado de hacer "en derecho".

 

(1) Para un primer acercamiento sobre la figura de Jesús Gil y Gil puedes pinchar aquí

Buscando otra cosa en el Volumen I de los "Artículos sobre beneficencia y prisiones" de Concepción Arenal me topé con uno que me es imposible dejar de reproducir. Para aquellos que deseen el original, pueden pinchar en la siguiente dirección.

Aunque con un ropaje del siglo XIX, una reflexión muy actual, ... Dice así

"Madrid empieza a despoblarse: como si un ejército conquistador le amenazase o una epidemia le invadiera, sus habitantes salen en todas direcciones. El enemigo de que huyen es el calor, y van en busca de aquellos climas afortunados

«Do en el día más sereno
no es enojoso el estío.»
Nada hay que decir a los que disfrutan de lo que legítimamente poseen, siempre que gocen con moderación, y acordándose de los que no poseen nada; siempre que cercenen un poco de lo superfluo en favor de los que no tienen lo necesario.

Aún las personas más económicas y ordenadas faltan en los viajes a las prudentes reglas que los sirven de pauta durante el año; en fruslerías, en caprichos, en expediciones, emplean sumas no despreciables, y puestos o gastar, no reparan en una moneda de oro más o menos: una especie de aturdimiento parece hacerles olvidar el valor del dinero; diríase que al dejar su casa dejan en ella los hábitos de orden y economía. ¡Ah.! ¡Que no se dejen también el corazón! ¡Que al ir a buscar la fresca sombra y las brisas del mar, se acuerden de los que respiran el aire sofocante de la caldeada buhardilla, o penetran sudando en el húmedo sótano, de donde saldrán para el hospital; para el hospital, donde los insectos torturan en verano a los pobres enfermos, y donde el calor favorece el desarrollo de las fiebres tifoideas! ¡Que al ver el pintoresco panorama, tengan presente el cuadro triste de la miseria abandonada; y al contemplar tanta variedad de objetos, no olviden la abrumadora monotonía del dolor que nadie compadece!

Ya que puestos a gastar dan tanto al regalo y al capricho, den también alguna cosa al dolor y a la compasión que por él intercede; cuando no se rehúsan nada a sí mismos, mal estaría que se lo rehusasen todo a los desdichados. Que al hacer el presupuesto de gastos de viaje, cercenen un poco, muy poco, de cada capítulo, y formen uno para los pobres. Que a todos los goces que van a tener, se añada la satisfacción de poder decir: -Mi corazón, a prueba de prosperidad, no se endurece para la desgracia; mis ojos, no deslumbrados por el placer y todavía se humedecen a la vista del dolor; lejos de negar al que tiene hambre las migas de mi festín, le hago plato, evitando a la vez su desfallecimiento y mi saciedad; no soy una criatura vil, a quien el bien deprava y hace insolente, en vez de hacerle agradecido; no pongo el egoísmo en lugar del deber; y por el uso que hago de mi fortuna, merezco tenerla, y la disfruto en paz y con satisfacción de mi conciencia.

El verano, dicen, es bueno para los pobres. Para el desvalido que carece de lo más necesario, como para el triste que no tiene consuelo no es buena ninguna hora del día ni ninguna estación del año: todas llevan su acompañamiento de amarguras y su comitiva de dolores. Además, la emigración durante el verano es mayor cada día en las grandes poblaciones, y los desvalidos se quedan sin protectores, y miles de trabajadores sin trabajo. En Madrid, sobre todo, los que se dedican a ciertos oficios sufren cruelmente con la emigración veraniega. Me quedo sin casas, dice, por ejemplo, la pobre lavandera, es decir, me quedo sin pan, y no conviene en que el verano sea bueno para los pobres.

¡Quién pudiera tener una voz que se oyera en todas partes, y un acento que conmoviera todos los corazones! ¡Quién pudiera recordar a los ricos que se van, las miserias de los pobres que se quedan! Pero aunque sea con débiles fuerzas, no dejaremos de clamar: -Favorecidos de la fortuna, no emprendáis el viaje sin hacer antes una obra de caridad. Que un triste consolado os desee buen viaje, y que su bendición os acompaño y os libre de todo mal."

He creado un repositorio de Archivos y enlaces de PsicoSociología.

En ella puedes encontrar documentos que pueden favorecerte en tu trabajo diario. Y al mismo tiempo un punto de inicio a investigaciones por tu cuenta.

ACERCATE. Archivos de Luis Vilas

Si me dices, olvido.

Si me enseñas, recuerdo.

Si me involucras, aprendo.

PROVERBIO CHINO

A %d blogueros les gusta esto: