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CuentoTerapia-El cantaro roto

Este es uno de los cuentos que he visto redactado de muchas maneras, pero que me he quedado con esta forma, que es la que más me gusta

Un aguador transportaba en un palo que apoyaba sobre su cuello dos cántaros, cada uno colgaba de un extremo del palo.  

Todos los días le llevaba agua a su patrón, y siempre recorría el mismo camino. Resulta que uno de los recipientes tenía una pequeña grieta y perdía por ella la mitad de su agua, mientras el otro estaba perfecto y siempre llegaba rebosante del líquido. 

Esto pasó durante más de tres años, y aunque el patrón no se quejaba de que le llevaran menos agua en una de las ánforas,  y tampoco el aguador se lamentaba por el malestar físico que le causaba la descompensación, el cántaro roto habló al aguador:

 

  • Lamento no poder hacer bien mi trabajo, aguador. Estoy avergonzado.
  • ¿Por qué te avergüenzas? -respondió el humano.
  • Porque mientras mi hermano lleva siempre todo el agua a la meta, yo sólo puedo llevar la mitad. Eso hace que tú sufras físicamente y, a la larga, quizá el patrón quiera pagarte menos. Por mi culpa no obtenemos todo el beneficio del esfuerzo…

El hombre le respondió, comprensivo.

  • Mira, mañana, cuando salgamos de nuevo hacia la casa del patrón quiero que te fijes en las cunetas de ambos caminos, verás como te sientes mejor.

A la mañana siguiente, el cántaro observó que en la cuneta de su lado del camino había unas hermosas flores.  Sin embargo, aunque esto le hizo más feliz durante un tiempo, cuando  llegó al destino con la mitad de la carga se sintió triste de nuevo:

  • Son bonitas las flores, pero sigo avergonzado. 

El hombre le respondió:

  • No has comprendido. Solamente hay flores en tu lado del camino, no en el contrario por donde pasa el cántaro lleno. Yo siempre supe que perdías agua, lógicamente, y pude arreglarte, pero preferí sacar provecho de ello. Cuando te rompiste planté semillas en el camino y día a día, tú las has ido regando.  Durante todos estos años he disfrutado del paisaje y ha sido gracias a ti. Además he ido recogiendo las flores cada día y ahora decoran mi casa. Sin ti, todo eso no habría sido posible, mi trabajo sería más árido y mi casa más mustia.

La moraleja la puedes poner tu.

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