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En torno a la comunicación

Lo que tienes entre tus manos es parte del material que se utiliza en el curso de Pensamiento Sistémico.

Vilas, L. (2008): Preguntas Sistémicas. Zaragoza. En prensa

1.- No es posible no comunicarse (“Es imposible no comunicar”)
En la interacción, toda conducta es mensaje: no hay “no conducta”.
Existen diversas formas de comunicarse:

  •   Aceptación: Ambos comunicantes aceptan interactuar y, lo que es más importante, confirmar, aceptar la definición que el comunicante da de sí mismo. (“Vamos a hablar .”)
  •   Rechazo: Una de las partes no acepta comunicar y expresa de forma explícita su intención. Implica, por lo menos, un reconocimiento de la persona con la cual no desea interactuar más allá. (“Contigo yo no quiero hablar.” “No te voy a dirigir más la palabra”)
  •   Descalificación, desconfirmación: Alguna de las partes no acepta comunicarse, niega la realidad del interlocutor y no expresa de forma explícita su intención sino que lo hace de forma indirecta mediante:
    1. El cambio de tema: se emite un nuevo mensaje sin relación con el emitido por la otra parte. (Emisor: “Creo que la niña está preocupada”, Receptor: “¿EI piso quien se lo quedará?”)
    2. La tangencialidad: el mensaje entrante da pie a emitir otro mensaje que no es respuesta al primero. (Emisor: “Podríamos vender el piso y repartirnos el dinero”, Receptor: “El dinero es lo único que realmente te ha interesado en la vida.”)
    3. Malentendido: el mensaje es puntuado como no pertinente. (“No has entendido nada de lo que te he dicho”)
    4. Simbolización: la comunicación no sigue pautas verbales socialmente aceptadas sino que se establece por medio de símbolos verbales o no verbales (Comunicación patológica) (“¿A qué vienes aquí?, pregunta el psicoterapeuta, “Dios me ha enviado a traerte esto (el paciente pone una pistola encima de la mesa) y a decirte que te ha salvado, que nos ama…”).

2.- Toda comunicación tiene un contenido y un componente relacional que la define (“Niveles de contenido y relacionales en la comunicación")
Todo emisor de un mensaje pasa al receptor una doble información: la que hace referencia al tema acerca del cual se comunican (el «tema») y la que define qué tipo de mensaje debe entenderse que es.
De esta forma se define la relación con la persona con la cual comunicamos. (Hay diversas formas de decir “Cariño, ¿te has acordado?”: hay una forma dulce que expresa afecto y simplemente pregunta; hay otra forma, impaciente, en la cual la pregunta incluye un reproche, otra que es agresiva y no pregunta, agrede... “Cariño ¡te has acordado!”)
La confusión entre estos dos niveles de comunicación produce disfunciones y tensiones en todo grupo humane, también en la familia, muy especialmente cuando la disparidad entre el “mensaje contenido” y el «mensaje relación” no es reconocida. La “metacomunicación” consiste en hablar sobre la propia comunicación para descubrir sus incongruencias y mejorar la forma de procesarla.

3.- La relación depende de la puntuación de las secuencias comunicativas (“La puntuación de la secuencia de los hechos”
En una secuencia prolongada de intercambios las personas puntúan la secuencia de forma que se adjudican la iniciativa, el dominio o la dependencia del proceso. Puntuar es decidir qué y quien se define como causa y quien o qué como efecto (“Cada vez que se va con sus amigos me deja abandonada en casa”, madre refiriéndose a su hija de dieciocho años). Y en qué momento se inicia una secuencia comunicativa nueva o acaba la anterior.
En ocasiones la única forma de salir de una puntuación de secuencias errónea es servirse de la metacomunicación, hablar acerca de la propia comunicación.

4.- Hay dos modalidades de comunicación: la analógica y la digital (“Comunicación digital y analógica”.)
En la comunicación humana se distinguen dos formas de comunicación que pueden ser definidas como:

  • Comunicación «digital»: verbal, simbólica, con referencia a un segundo sistema de señales (solo la convención permite establecer relación entre una palabra y su significado). Se aplica básicamente para pasar información sobre contenidos.
  • Comunicación «analógica»: no verbal. gestual, más cercana al contexto de la comunicación y a la definición de la relación entre los comunicantes.

En la familia, especialmente, se debe llevar a cabo constantemente la traducción de un lenguaje al otro para hacerse cargo de la totalidad del mensaje. Los errores de traducción producen disfunciones .

5.- La comunicación puede ser simétrica o complementaria (“Interacción simétrica y complementaria”)
En la comunicación complementaria la conducta de uno de los participantes complementa a la del otro (“Cuando la madre cede ante la presión del hijo, el padre se enfada y se pone a ver la televisión, con lo que la madre reprocha al padre estar tirado todo el día en el sillón”).
En la comunicación simétrica los participantes tienen a igualar la conducta relacional (“Si yo grito, tu gritas más”)
Cuando se trabaja con familias es importante llegar a un equilibrio entre simetría y complementariedad para que haya una relación funcional. Es importante recordar que este equilibrio va a variar a lo largo del ciclo vital familiar e individual, y dependerá de las funciones que cada uno de los miembros del grupo familiar deba desempeñar en cada momento o etapa de dichos ciclos.
Este juego de equilibrios suele dar disfunciones y rigideces que conducen a dificultades comunicacionales, entre otras las siguientes:

  • Metacomplementariedad: Una de las partes permite u obliga a la otra estar en control de la relación (“No sé cómo te lo montas pero logras que sea yo siempre el que ceda”).
  • Pseudosimetría: Una parte permite u obliga a la otra a ser simétrica (“Te pongas, como te pongas, no me voy a enfadar”).
  • Escaladas simétrica , suele ocurrir que una fuerte competencia hace perder la estabilidad de la relación dando lugar a “escapadas” que llegar a ser violentas (verbal o físicamente).

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