Tercer axioma de la comunicación

Llegamos al ecuador de la explicación de los axiomas que hemos iniciado hace semanas. Hoy nos toca el tercero: la puntuación de la secuencia de hechos.

La naturaleza de una relación se establece en función de la puntuación o gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales.

Consiste en la interpretación de los mensajes intercambiados y cómo influyen en la relación comunicativa que se establece. En muchas ocasiones se considera que una respuesta es consecuencia o efecto de una información anterior cuando el proceso comunicativo forma parte de un sistema de retroalimentación.

Un ejemplo clásico se puede ver en una relación de pareja en la que una de las personas (A) regaña a la otra (B) y como consecuencia, (B) se retrae. Debido a esta actitud, (A) vuelve a regañar a (B). Esta situación es recíproca y reiterativa y puede servir como ejemplo explicativo del tercer axioma.

Esta semana he tenido un ejemplo de este axioma:

Asun (1) es una madre separada con dos hijas adolescentes de 17 y 15 años. María, es la mayor y tiene “un lío con la bebida” desde hace unos tres años. Cada dos o tres fines de semana cuando sale con sus amigos se emborracha. La madre se ha enterado hace poco porque en un espacio de tiempo corto, la han llamado tres veces de uno de los hospitales de Zaragoza, a dónde la acaba llevando “su amigo con derecho a roce”, tal como ella lo ha definido.

En la consulta tratamos de hacer una aproximación a la situación de María. Nos encontrábamos la familia nuclear y yo. Ante una pregunta mía María dice que bebe porque su madre no la quiere, que quiere más a su hermana pequeña, y que siempre la está controlando. La respuesta de Asún sin dejarla terminar, y subiendo la voz por encima de ella: ¡Te controlo porque vienes siempre borracha!

¡Grito de María!: ¡Lo ves si es que tengo que beber para no pensar!.

¿Os imagináis lo que aconteció a continuación, no?

Recordad: al puntuar la secuencia de hechos, podremos establecer el modo en que, los miembros de un sistema, organizan los hechos de la conducta de comunicación . Y no sólo eso, si no al comprender esta estructura, podremos interpretar el modo en que los mensajes emocionales de cada interlocutor se han auto-regulado para adaptarse mutuamente conformando su propia relación.

(1) Los nombres han sido inventados

Buen trabajo

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