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Recientemente recibí lanoticia del cierre del Centro del Bierzo de Proyecto Hombre León por parte de unos antiguos compañeros, y hoy me llega la alerta que en Lugo el Centro de Proxecto Home (Proyecto Hombre) cierra sus puertas tras 21 años de actividad.

Si bien es cierto que en cada uno de los casos parece haber razones diferentes lo cierto es que ambas noticias, para mi, que probablemente fui el primer terapeuta gallego de Proyecto Hombre, no dejan de entristecerme.

La labor emprendida allá por el 1985 desde diversos lugares de la geografía para enfrentarnos con un problema que acabó siendo una epidemia ("la epidemia de la heroína") fue probablemente "titánica". Es bien cierto que no solo las personas que voluntariamente, y después profesionalmente, nos incorporamos al trabajo con las familias y con las personas sujetas a adicciones, desde la metodología de Proyecto Hombre fuimos las únicas. También es cierto que muchas veces, y en muchos lugares, se quedó aletargado/alienado en esa metodología.

Algunos centros, e instituciones que fundaron los Centros de Solidaridad, fueron navegando por otras aguas para adecuarse a los contínuos cambios que fueron generándose en las personas, y familias, que tuvieron que convivir con nuevas formas de adicciones. Otras se quedaron atrás, tal vez por miedo o tal vez por falta de escucha activa a sus profesionales y a las nuevas generaciones, o tal vez... Pero lo cierto es que la "solidarietá e condivisione" quedaron relegadas, o al menos excluidas, de las personas que soportaban el peso del trabajo del día a día.

A esto hay que añadir lo que allá por mediados de los años 90 un político zaragozano me dijo después de una charla que impartí en el colegio donde sus hijos asistían: "Mira Luis, la droga no da votos ... los espanta". Tuve tiempo después otros contactos con politicos de diversas ideologías, y en el fondo latía lo mismo. Cuando yo intentaba defender que detrás de cada una de las personas que estaban en un Programa Terapeutico (fueran o no de Proyecto Hombre), estaban los sufrimientos y anhelos de más personas (familias de origen o familias extensas), la respuesta era la misma ...

Hoy casi diez años después de dejar el Centro de Solidaridad de Zaragoza sigo reivindicando la labor de todos y cada uno de los que han sido mis compañeros, el esfuerzo, la dedicación, de todas y cada una de las personas (afectados o familias) que han pasado por los diversos Centros que existen en España y en diversos países del mundo.

Pero sobre todo quiero reivindicar que los profesionales puedan seguir encontrando mejores caminos, más profesionalizados, sin perder el lado humano, con una metodología activa que permita el desarrollo integral de las personas que se acercan a cada uno de los Centros de Solidaridad.

Para todos ellos: "aquí juntos" ... mi abrazo

 

Luis Vilas Buendia, terapeuta del Centro de Solidaridad de Zaragoza, 1986/2008

Releyendo las páginas sobre la cuestión social escritas por Concepción Arenal, he reparado en la introducción realizada por Tomás Pérez Gónzalez, editor de la obra allá por el 1880:

Lo poco que he escrito y lo no mucho que he realizado para elevar el nivel de las clases obreras por medio del ahorro, del trabajo y de la asociación, y para inclinar el ánimo de las clases acomodadas a cooperar generosamente, como conveniencia y como deber, a esa obra de paz, de progreso y de armonía en el mundo social, todo, repito, si algo vale, es debido en primer término a los saludables consejos de usted y a sus elocuentes escritos.

Dudo que haya nadie que leyéndoles y meditando sobre sus profundos conceptos, deje de sentirse inclinado a imitar el ejemplo de usted y a practicar algo de lo mucho bueno que aconseja en favor de la humanidad.

Me pregunto que dirían hoy estos dos, cuando vemos a trabajadores pobres, que están acudiendo a las instituciones de beneficencia, cuando la dualización de la sociedad se hace cada vez más extrema, cuando la mayoría de las "asociaciones" de trabajadores se han convertido en brazos extensibles de los gobiernos de turno, cuando el ahorro no está bien visto, y el consumos se ha convertido en el nuevo dios con sus altares en los diversos centros comerciales (y a ser posible en las afueras de las ciudades, y estas ya no son espacios donde los ciudadanos puedan construir nuevas formas de entendimiento), cuando el trabajo se hace cada vez más precario, y troceado por pedazos de tiempo, ... No sigo porque la paz sale de mi lado, el progreso se ha ido quedado constreñido a artefactos técnicos que cada vez más nos aíslan, y la armonía queda solo para la música.

Aún con sentimientos de utilizar la fuerza para cambiar todo esto, me acojo al pensamiento areliano y proclamo que:

La fuerza que se sostiene, es porque está sostenida por la opinión, porque es como su representante armado. Si contra ella quiere luchar, cae; si la fuerza apoya injusticias, es porque en la opinión hay errores: rectificarlos es desarmarla.

Por lo tanto seguimos reflexionando, madurando las ideas que transmite Concepción Arenal para poder intentar iluminar parte de la nueva, o vieja, cuestión social.