Relájate … relájate tu

Siempre me ha llamado la atención como los hipnotizadores consiguen introducir frases, u órdenes, complejas que achacaban realizando su función: hacer lo que ellos quieran. Porque hasta lo que se me alcanza a nadie le gusta recibir órdenes, y en algunos casos, tampoco obedecerlas.

Me han llegado a contar anécdotas graciosas sobre este tema, pero la que más me ha llamado la atención ha sido una en la que un médico, hipnotizador, tenía una paciente que cada vez que su marido le decía: «relájate», ella solía responder con un: «deja de decirme que me relaje y empieza a relajarte tu». Y parece que eso surtía unos efectos casi inmediatos en el marido.

Viene esto a cuento porque estaba leyendo un articulo sobre el discurso político y explicando algunas cuestiones ponen como ejemplo la siguiente frase:

Sé que estáis cansados de que todos os digamos «vota por mi sindicato» o «vota por mi», y de hecho yo no he venido decirlo…

No he podido volver a recordar el cómo nos venden la moto. ¿El truco?

Utilizar verbos en imperativo que el inconsciente del oyente (o del lector) obedece sin que lo advierta, porque la complejidad del mensaje así lo hace.

Por eso con los padres, especialmente los que tienen adolescentes, realizo con ellos alguna simulación (modelaje) con la utilización de verbos de «orden» para trabajar los límites y normas.

BUEN TRABAJO

Tercer axioma de la comunicación

Llegamos al ecuador de la explicación de los axiomas que hemos iniciado hace semanas. Hoy nos toca el tercero: la puntuación de la secuencia de hechos.

La naturaleza de una relación se establece en función de la puntuación o gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales.

Consiste en la interpretación de los mensajes intercambiados y cómo influyen en la relación comunicativa que se establece. En muchas ocasiones se considera que una respuesta es consecuencia o efecto de una información anterior cuando el proceso comunicativo forma parte de un sistema de retroalimentación.

Un ejemplo clásico se puede ver en una relación de pareja en la que una de las personas (A) regaña a la otra (B) y como consecuencia, (B) se retrae. Debido a esta actitud, (A) vuelve a regañar a (B). Esta situación es recíproca y reiterativa y puede servir como ejemplo explicativo del tercer axioma.

Esta semana he tenido un ejemplo de este axioma:

Asun (1) es una madre separada con dos hijas adolescentes de 17 y 15 años. María, es la mayor y tiene “un lío con la bebida” desde hace unos tres años. Cada dos o tres fines de semana cuando sale con sus amigos se emborracha. La madre se ha enterado hace poco porque en un espacio de tiempo corto, la han llamado tres veces de uno de los hospitales de Zaragoza, a dónde la acaba llevando “su amigo con derecho a roce”, tal como ella lo ha definido.

En la consulta tratamos de hacer una aproximación a la situación de María. Nos encontrábamos la familia nuclear y yo. Ante una pregunta mía María dice que bebe porque su madre no la quiere, que quiere más a su hermana pequeña, y que siempre la está controlando. La respuesta de Asún sin dejarla terminar, y subiendo la voz por encima de ella: ¡Te controlo porque vienes siempre borracha!

¡Grito de María!: ¡Lo ves si es que tengo que beber para no pensar!.

¿Os imagináis lo que aconteció a continuación, no?

Recordad: al puntuar la secuencia de hechos, podremos establecer el modo en que, los miembros de un sistema, organizan los hechos de la conducta de comunicación . Y no sólo eso, si no al comprender esta estructura, podremos interpretar el modo en que los mensajes emocionales de cada interlocutor se han auto-regulado para adaptarse mutuamente conformando su propia relación.

(1) Los nombres han sido inventados

Buen trabajo

Cooperadores necesarios

A veces, algunos alumnos me preguntan sobre qué preguntarse para poder analizar bien un conflicto. Suelo plantearles un árbol de decisiones que comienzan con la pregunta ¿esto que estoy viendo, escuchando, … es un conflicto?. A veces como broma les digo: “si dentro de dos meses esto sigue sucediendo, si es un conflicto?.

Dejando de lado la broma, pasamos a preguntarnos, si hemos resuelto que es un conflicto, quiénes son los implicados en el conflicto. Curiosamente cuando hablan de las partes en conflicto se suelen olvidar de las personas que indirectamente están involucradas o pueden ser parte de la solución, y ponen el acento en las personas que “aparentemente” están en la situación de conflicto.

A estas personas me refiero con cooperadores necesarios para el mantenimiento o para la gestión y/o resolución del conflicto.

El grupo de personas que pueden hacer que el conflicto se encuentre en estado latente o que siga eternizándose es lo que algunos compañeros denominan “espectadores”. Pero a mí ese término no me acaba de gustar como definición del grupo, fundamentalmente porque les hace “pasivos”, cuando en realidad son activos, en tanto y cuanto no se posicionan en una actitud responsable ante el “victimario”, “la victima” o la situación en sí misma. Son los cooperadores necesarios incluso cuando callan, o intentan hacer callar, ante cualquier tipo de confronto por parte de los adultos.

A veces son también los adultos los cooperadores necesarios porque no se implican, porque “no entran dentro de sus funciones” o intentan minimizar el hecho (o los hechos), cuando no encubrirlo.

Ser educador es también ser acompañante. Eso implica que hay que “estar presente”, esta acción nos compromete porque entonces aceptamos, entre otras cosas, ser modelos, con toda la responsabilidad que eso conlleva.

Los adolescentes con los que trabajo se llegan a quejar porque la función de guia de sus padres y profesores no la han asumido. Ellos son conscientes que están en un ciclo vital en el que tienen que probar, y entre las pruebas está la de «tentar a la autoridad». «saltarla», pero necesitan que alguién les diga…

Una compañera se reía recientemente de una conversación que mantenía con uno de ellos: él me planteaba que iba a venir de «empalmada» (se iba a una macrofiesta), le pegué un grito y le dije que «me importa un h…, pero tu a tal hora y tal día aquí». La compañera, que conoce la historia de este chico y su familia, afirmó que tenía claro que vendría (¡vino!), «Tio, es que te pusiste»… «Tu de verdad no te callas, …» Había sido victima de una situación de bullying y siempre prueba a los adultos…

Somos cooperadores necesarios para ayudar a solucionar las situaciones de conflicto

El conflicto y un cuento de Cunqueiro.

Durante las sesiones de formación en gestión de conflictos llega el momento de definir el término conflicto. Pero antes suelo tratar que los participantes intenten revisar sus creencias (y expectativas) sobre «el conflicto», o lo que creen conocer sobre él.

Suelo advertirles que las expectativas, las creencias, lo que esperamos encontrar en toda investigación influyen en la búsqueda, en el resultado final: en lo encontrado. Y muchas veces son un refuerzo a nuestras creencias o ideas previas.

En la sesión de esta semana andaba yo un poco aturdido y espeso a la hora de encontrar algún ejemplo, y entonces una participante que sabía que yo era gallego me regaló lo siguiente:

Álvaro Cunqueiro, escritor y poeta gallego, fallecido en 1981, cuenta en su libro «Tesoros y otras magias» la siguiente historia, cargada de hondos y hermosos significados.

“Esta es la historia, dice, en la que hombre, que sabía que había un tesoro en un lugar llamado Penabranca y no encontrando el sitio, compró una fanega de monte y en la escritura le puso Penabranca, y le pedía a todos que le llamasen Penabranca al lugar y, pasados algunos años y cuando ya lo de Penabranca estaba en todos y nadie le llamaba de otra forma, fue allí y encontró un tesoro. El tesoro de Penabranca que él sabía que había en Penabranca”.

Si utilizamos el cuento como metáfora para ver y adquirir nuevas perspectivas, abrirnos a nuevas realidades, a nuevas maneras de abordar y manejar el tema del conflicto, y sus formas de resolución, entonces el tesoro está ahí, y podremos lograrlo.

¡Buena caza del tesoro

 

Un «deja vu»

Intercambiando una serie de mensajes con un amigo de allende los mares me manda una frase de Julian Besteiro, me hace reflexionar sobre la realidad actual:

«La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas: por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa, en manos de Stalin y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho las más macabras concepciones de Dostoievski y de Tolstoi. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada anticomintern”

Tal vez no sea la más apropiada, pero si que refleja alguna de las reflexiones que intercambiábamos sobre la compleja realidad de la política española actual.

El problema es que sigo pensando que el sorpasso no puede no darse sólo en las fuerzas de la derecha. El parecerse más a la extrema izquierda hace que mucha gente se plantee no volver a otras opciones sino más bien acercarse a la “auténtica imagen”, algo que en los cafés matutinos suelo escuchar.

Tal vez sea la hora de reflexionar y apostar por la auténtica regeneración y dejar de ser partido de gobierno para convertirte de verdad en el partido en el gobierno porque se ha vuelto a tomar el pulso a la ciudadanía.

Y retomando la frase y alejándonos del contexto entiendo que podemos estar a punto de volver a repetir los errores, volver a retomar las ideas de los derechos individuales que se prestan al servicio de la comunidad es necesria, si no el guante lo recogeran otros y lo pondrán bajo el paraguas de las cuestiones meramentes privadas.

Sociología del Conflicto más que nunca

A raíz de los últimos intercambios que he mantenido en las redes sociales sobre el tema de los lazos de plástico amarillos, esos que en algunas ciudades del otrora Reino de Aragón han «florecido», y la virulencia con que he recibido algunos comentarios, me viene a la memoria lo que aconteció en el tribunal de tesis doctoral de Julien Freund.

Al concluir la exposición uno de los profesores del tribunal, Jean Hyppolite, sólo pudo expresar su abatimiento:

¡Si usted realmente tiene razón, no me queda mas que cultivar mi jardín!.

A lo cual Julien Freund respondió:

Como todos los pacifistas, usted piensa que debe ser usted quien designe el enemigo. Sin embargo, es el enemigo quien se lo identifica. Y si él quiere que usted sea su enemigo, usted ya puede hacer que las mejores propuestas de amistad. Mientras él quiera que usted sea su enemigo, lo será. Y él tratará de evitar que usted cultive su jardín.

Gracias profesor por recordarme algunas cuestiones fundamentales para mantener la paz de espíritu y sobre todo por mentarme los cafés de discusión sobre la «teoría de los cristales rotos».