Relájate … relájate tu

Siempre me ha llamado la atención como los hipnotizadores consiguen introducir frases, u órdenes, complejas que achacaban realizando su función: hacer lo que ellos quieran. Porque hasta lo que se me alcanza a nadie le gusta recibir órdenes, y en algunos casos, tampoco obedecerlas.

Me han llegado a contar anécdotas graciosas sobre este tema, pero la que más me ha llamado la atención ha sido una en la que un médico, hipnotizador, tenía una paciente que cada vez que su marido le decía: «relájate», ella solía responder con un: «deja de decirme que me relaje y empieza a relajarte tu». Y parece que eso surtía unos efectos casi inmediatos en el marido.

Viene esto a cuento porque estaba leyendo un articulo sobre el discurso político y explicando algunas cuestiones ponen como ejemplo la siguiente frase:

Sé que estáis cansados de que todos os digamos «vota por mi sindicato» o «vota por mi», y de hecho yo no he venido decirlo…

No he podido volver a recordar el cómo nos venden la moto. ¿El truco?

Utilizar verbos en imperativo que el inconsciente del oyente (o del lector) obedece sin que lo advierta, porque la complejidad del mensaje así lo hace.

Por eso con los padres, especialmente los que tienen adolescentes, realizo con ellos alguna simulación (modelaje) con la utilización de verbos de «orden» para trabajar los límites y normas.

BUEN TRABAJO

Yo controlo

Hace unos pocos mensajes hablaba del síndrome de la cabaña; comentaba alguna de las reacciones y comentarios recibidos entre ellos uno que da pie al título: «yo no quiero ir a tomar una copa».

Pues bien, la semana pasada me han hecho varias consultas, alguna de las que dieron pie al otro comentario, preguntando sobre alguna de las cuestiones que tienen que ver con lo que yo denomino «lios con el alcohol».

Una de las lecciones que aprendí en su momento como trabajador en primera línea de drogodependencias, fue la frase: «Yo controlo». Cuando alguien te la espeta a modo de misil para que no sigas preguntando «tu sentido aracnido» debe ponerte en guardía.

Y entonces comienzas a plantear cuestiones que pueden hacerte real la hipótesis que manejas. Tenemos delante un lío con alguna «adicción». Es importante recordar que desde un uso inadecuado hasta la adicción hay un recorrido que dependiendo de la persona, el momento vital o la sustancia de la adicción va a cambiar de tiempo e intensidad.

Síntomas de sufrir una adicción:

  • Perdida de interés en aficiones o actividades que antes creían importantes
  • Cambios repentinos de de amigos, personas significativas, etc.
  • Alteraciones bruscas del estado de ánimo
  • Cambios de peso
  • Irritabilididad
  • Ansiedad, …

Si necesitas ayuda contacta con nosotros. Somos un equipo con más de 25 años de experiencia.

  • En nuestro centro atendemos a población de todas las edades y demandas.
  • Contamos con profesionales especializados en diferentes ámbitos, ofrececemos una respuesta adaptada a las necesidades de la persona.
  • Además, contamos con convenios de colaboración y programas benéficos que facilitan el acceso a psicoterapia a cualquiera que lo necesite.

#Trabajandoconadicciones_rv_psicoterapia

Sentidiño

Aquellos que me conocen saben que soy de nacimiento gallego y de derecho foral aragonés, ¡tantos años a la orilla del Ebro!. Hago esta primera declaración por el título del artículo semanal.

Hoy voy a dejar de lado la serie que he venido realizando sobre como se puede manipular sutilmente con el lenguaje. Voy a dar rienda suelta a alguno de “mis temas”.

Este, de hoy, tiene que ver con algunas noticias que están apareciendo sobre contagios del COVID-19 entre jóvenes de distintos puntos de nuestra geografía. Y viene al pelo con una situación protagonizada por mí ayer por la tarde.

Tengo mi despacho profesional en una de las zonas de Zaragoza donde aparcar se convierte en una excursión de caza, de caza del sitio para poder ponerlo en una zona azul o en una de color naranja, que así tenemos dividido nuestro suelo en esta bendita ciudad. Pues cuando no tienes aparcamiento en la tienes que acabar en alguno de los parkings, caros por lo general, que pueblan el centro urbano.

Uno de ellos está cerca de uno de las plazas donde “acampan y patrullan” nuestros adolescentes. En el día de ayer para llegar a donde tenía aparcado el coche tuve que cruzar dicha plaza. La aglomeración de jóvenes y adolescentes, todos sin mascarillas, y algunos sentados encima de otros, era como si la normalidad se hubiese instaurado ya. Parecía que no había pasado nada.

Después de un par de empujes, por las dinámicas de relación y juegos que estaban llevando, llegó un momento no podía pasar porque habían formado una especie de muralla entre dos bancos bastante separados.

Pienso que con amabilidad les pedí por favor paso, yo iba con mi mascarilla, y escuché el comentario de “este viejo va con mascarilla” y risitas. Efectivamente ya tengo mi edad y peino canas.

Pero como no puedo sacudirme el rol de educador se me ocurrió volverme hacia el lugar de donde había partido la voz y decir:

  • “Deberíais tener un poco sentidiño”.
  • Respuesta de una adolescente de no más de dieciséis años: “Yo siento mucho”
  • “No, lo que os digo es que tengáis un poco de sentido (llevándome un dedo a la frente), ¿entiendes?”
  • «Me estas llamando loca, porque allí esta mi madre y es abogada.»
  • La miro, me sonrío y le digo «pues nos veremos en los tribunales.»

Entonces una amiga, o lo que fuera, le dice: «oye que el señor tiene razón que nos pueden poner una multa por no llevar mascarilla.»

  • “No jodas, tia”, respuesta de mi interlocutora.

Se vuelve para mi y le digo: “pues eso, sentidiño”

Me habían abierto camino y yo seguí para buscar mi coche. Antes de coger el ascensor de bajada miré hacia donde estaban y algunos, pocos, se habían puesto la mascarilla.

No, el COVID-19 no está vencido y el futuro no es muy halagüeño. Pues eso, sentidiño. Esto no está terminado, aunque haya cantos de sirena de cierta normalidad

#VenceremosNos

Sindrome de la cabaña. “Ya no quiero ir a tomar ni una copa”

Sindrome de la cabaña – “Ya no quiero ir a tomar ni una copa”

En EE. UU. han descrito los comportamientos que tienen las personas que pasan largas temporadas confinadas en sus casas, cabañas, debido a tener que hibernar por el clima que les rodea.

Aunque muchos psicólogos y psicoterapeutas se resisten a hablar de ello como síndrome. Lo cierto es que podemos decir que evitación de salir exterior después de un largo aislamiento, como el que se ha vivido tras el coronavirus es algo real como la vida misma.

La frase que acompaña el título es de Maria de 33 años, empresaria de éxito, y que se bebía la noches de los fines de semana (en sus palabras).

Desde los 19 años, Luis, no he parado de salir ni un viernes ni un sábado. Y ahora, con esta m****, después de tener cerrar el taller y poner a mis cinco empleadas en un ERTE.

He pasado esto sola, aquí en Huesca, sin hacer absolutamente nada sin nadie y aquí todavía estoy teletrabajando. No salí casi. Tengo lo mismo y finalmente me siento bien sola … ¡Ya no quiero ir a tomar nada, ya no quiero ir a tomar ni una copa!

Nuestros domicilios se han convertido en nuestras “rocas de Is”, en nuestros refugios. Pero ahora al volver a retomar la normalidad comienzan a aflorar situaciones que necesitan un acompañamiento, una nueva manera de acompañar, también. Con nuevas distancias: personal y de interacción social. Los que trabajan en la proxémica tendrán que repensar sus aportaciones y ayudarnos a entender y rehacer nuestros presupuestos.

Tenderemos que desempolvar algunas cuestiones que teníamos olvidadas y reinventar otras en nuestro trabajo de acompañamiento.

PS: el nombre y la ciudad han sido cambiados.

Sindrome cabana_redes

Comunicación (adolescentes – padres)

En alguno de mis viajes en autobús cierro los ojos para poder relajarme, descansar o cambiar de una situación a otra, utilizo una técnica que comentaré en algún momento. El llevar los ojos cerrados hace que mucha gente se sienta menos incómoda, sobre todo si vas en los asientos de cuatro personas, a la hora de seguir o iniciar una conversación.

Esta semana me ha tocado ir con nueve adolescentes, todas chicas, cuatro en los asientos de al lado, tres conmigo y dos más detrás de mí. Llevaban ropa deportiva de uno de los equipos de un colegio concertado de esta ciudad. Por lo que pude entender se iban a enfrentar con las de otro colegio concertado. La rivalidad debía ser importante por los comentarios. Pero eso lo dejaré para otro día, que también es interesante.

La conversación a la que me voy a referir es la protagonizada por las tres chicas que estaban sentadas conmigo y las dos de atrás. Por lo que decían entiendo que había dos hermanas, una sentada a mi lado y otra en el asiento posterior.

Tengo que comenzar diciendo que “el co” no ha desaparecido. Ya os podéis imaginar en qué ciudad vivo. Pensaba que estaba más arraigado en los adolescentes con los que trabajo día a día, y resulta que sigue estando muy extendido.

Cada tres palabras un “co”, para enfatizar un “co”, para … “un co”.

¿Y la conversación?, la típica de los “viejos no me entienden”. No lo decían así, si no con un ¡no saben nada, co! ¡no tienen ni idea, co!, son ¡unos “plastas”, co!, y otras lindezas que no pienso repetir.

Es el ¡tu no me entiendes!, de toda la vida… El famoso estribillo común de todos los adolescentes del “mundo mundial”.

¡Padres del mundo entero, recordadlo!. Tenedlo en cuenta esto cuando os comuniquéis con vuestros hijos.

Bien, volviendo a la situación, llegó un momento en que tercié, me gusta hablar con la gentge. Al principio se quedaron sorprendidas. Me presenté y les dije que yo trabajaba con familias de adolescentes y una de mis labores es “tender puentes” entre padres e hijos, “ayudarles a que puedan comunicarse de otra manera”.

Les dije algo así como:

Es verdad, a veces tenéis más conocimientos o más información que vuestros padres, e incluso puede que sepáis más que ellos en algunas cosas. No sé cuál es la situación de vuestros padres, pero a lo mejor tuvieron que dejar la escuela, el instituto o la universidad para ponerse a trabajar, … o cualquier cosa. ¿les habéis preguntado? ¿conocéis la historia de vuestra familia?

Ojos como platos se les quedaron. Algunas no conocían, o no querían conocer, ni cuando era el cumpleaños de sus padres, …

Y para rematar cuando les dije que los padres no “lo saben todo y que tenéis que ayudarlos para que os entiendan”, la revolución, … Una me alegró el día me dijo que era “un viejo pero que por lo menos las había escuchado”.

Para los padres:

En vez de intentar continuamente demostrar que está equivocado, di algo así:

“Puede que no lo sepa (no lo entienda), pero me gustaría. Ayúdame a comprenderlo” o «enséñame como se hace» «dime como colaborar contigo», …

Recordad el punto 17 del Arte de la prudencia de Baltasar Gracián

 Variar de estilo al actuar. No obrar siempre igual. Así se confunde a los demás, especialmente si son competidores. No hay que obrar siempre de primera intención, pues nos captarán la rutina y se anticiparán y frustrarán las acciones. Tampoco hay que actuar siempre de segunda intención, pues entenderán la treta cuando se repita.

Buen trabajo y buena escucha activa

 

La técnica del sándwich

Esta técnica está tomada de un libro de Elia Roca titulado Cómo mejorar tus habilidades sociales.

Es una técnica bastante eficaz para solicitar un cambio de conducta:

A la hora de pedir un cambio de conducta, se puede optar por el elogio o por la crítica. En este artículo me centraré exclusivamente en el elogio o refuerzo positivo para tratar que la persona que tienes delante acepte un cambio de conducta sugerido por ti.

La técnica

Los tres pasos de la técnica del sándwich.

La técnica del sándwich consiste en palabras de Elia Roca en:

  • «Utilizar el elogio sincero o la expresión de sentimientos positivos, antes y después de expresar algo que pueda molestar al interlocutor

La técnica del sándwich se fundamenta en el poder que tiene el elogio, y la forma de expresar un sentimiento positivo para hacer que la otra persona no sólo se sienta bien tras la petición, sino que experimente una predisposición favorable al cambio.

Ejemplos:

  • Sabes que te quiero mucho.
  • Sabes lo mucho que significas para mí.
  • Sabes lo importante que eres para mí.
  • Sabes bien lo mucho que te aprecio.
  • Conoces de sobra lo importante que eres para mí.

Petición de cambio de conducta. La petición de cambio de conducta debe constar de tres partes:

1ª Parte de la petición. Se dejan pasar unos segundos tras el elogio y, entonces, se inicia la petición con la conjunción PERO. Tras el PERO, viene la notificación de tu problema o malestar. Es importante que la petición sea breve, sincera y concisa.

2ª Parte de la petición. Tras la notificación del malestar, introduces el adverbio CUANDO y desarrollas el porqué de dicho malestar.

3ª Parte de la petición. Ahora es el momento de pedir el cambio. Para ello puedes empezar con fórmulas como: «Te pediría que…«, «Me gustaría que…«

Ejemplo:

  • PERO hay un problema que debes saber: CUANDO hablas en público sobre nuestras desavenencias, me siento mal. (PAUSA BREVE) Te agradecería que, en adelante, nuestros desencuentros queden entre tú y yo.

Expresión de sentimiento positivo. La petición de cambio de conducta finaliza transmitiendo al interlocutor un agradecimiento introducido por la conjunción AUNQUE.

Ejemplo:

  • AUNQUE te agradeceré que me sigas diciendo lo que piensas de mí, porque me importas y porque me importa tu opinión acerca de mí.

¿Cuál es la ventaja de la técnica del sándwich?

La gran ventaja de usar la técnica del sándwich es que, si se utiliza de manera correcta, se evita que el interlocutor se enfade, se ofenda o se moleste por la petición que se le ha formulado. Además, aumenta la posibilidad de que el cambio de conducta se haga efectivo.

Una reflexión previa

Antes de realizar la técnica, creo que es importante que, para llevar a cabo una petición que favorezca un cambio de conducta, tengas en cuentas estos aspectos:

  • Exprésate de forma clara y perfectamente audible.
  • Asegúrate de que el otro ha entendido tu petición y las razones que tienes para pedirle un cambio de conducta.
  • Procura ser breve y conciso.
  • Busca un momento y un lugar propicios para la petición de cambio.
  • Evita que el otro te malinterprete.
  • Evita las críticas, amenazas o acusaciones.
  • Evita un tono demasiado espontáneo. Lo que quieres transmitir es algo delicado.
  • Haz ver al otro que no es la única persona que comete equivocaciones, es decir, hazle ver que todos nos equivocamos alguna vez.

Cuatro pensamientos al levantarnos

Una de las cosas que más agradeces como psicoterapeuta es cuando al cabo de un tiempo te encuentras con alguna persona, o familia, a la que has acompañado y te cuenta que les va «mejor» en la vida.

Y de pronto te dicen: «me ha venido muy bien aquella … en la que tu decias …» Suelo poner cara de poker y les pregunto por aquella reunión, charla, «barrila», etc. y el qué les decía.

En estos dos últimas semanas me he encontrado con en esta situación e invariablemente me devolvieron situaciones en las que yo hablo de «pequeños cambios como bolas de nieve».

Habitualmente suelo comenzar esa intervención recordándoles unos dibujos animados en los que alguien tira una bola por una ladera con nieve y esta va háciendose cada vez mayor y llevándose lo que sea por delante. Luego comento lo que quiero que hagan en algunos casos les digo:

Todas las mañanas después de levantarte de un «salto» de la cama (no vale volverse a echar en ella una vez despiertos), te vas al baño, si puedes te duchas y si no te lavas bien, te vistes para iniciar el día, etc. y antes de desayunar vas a intentar pensar en lo siguiente:

  1. ¿Qué es lo realmente importante?
    1. ¿Qué es lo realmente importante que te hace ir al cole?, ¿O volver al cole?
    2. ¿O hacer deporte?
    3. ¿O conseguir esa amiga/o?
    4. ¿….?
  2. ¿Cómo voy a hacerlo? Tener un plan, programar un plan, pensar un plan… Trazarte un objetivo: pequeño y concreto
  3. ¿Quién o quiénes están involucrados? Es decir que personas te pueden ayudar o te la pueden «fastidiar». Siempre hay personas que te pueden echar una mano y/o ponerte zancadillas… ¿Qué puedes controlar tu en esa historia? ¿Qué cosas están en manos de otros?
    1. Cuando estoy con la familia (padres, tutores, etc.) y con el menor suelo hablar de listas de tareas: la lista de los padres, la lista de los hijos.
      1. Ejem: si un adolescente no quiere ir al cole les digo que en la lista de tareas de ellos está el ir al cole y si no van dar ellos la cara con los profesores. En la lista de tareas de los padres/tutores es facilitarles que se levanten a una hora (pero el despertador y el levantarse es función de ellos)
  4. Plan B, plan C ¿Qué pasa si ocurre, o no ocurre …?
    1. Quiero levantarme a tal hora ¿Qué pasa si no me suena el despertador? Mi madre, mi padre, etc. no me van a llamar para levantarme, ¿qué me ocurrirá? ¿qué tengo que hacer?. Pensar en las consecuencias.

 

Canal en Youtube

Nuestra compañera Esther Claver ha creado un canal en Youtube para ir mostrando alguna de las cuestiones que nos interesan a todos. Su direccion es https://www.youtube.com/channel/UCJDVwIDGJ4keV8Xii87LOcA

Como muestra os sugiero el video titulado: ¿Por qué los videojuegos enseñan mejor que la escuela?

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Y51Cvn3NXKs&w=560&h=315]

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