Actualidad a la luz de Concepción Arenal

Suelo utilizar parte del verano para releer a los clásicos y a cuestiones que tienen que ve con mi hobby favorito: Concepción Arenal. En este caso estoy releyendo un libro de la gran experta en el pensamiento y obra de la ilustre gallega como es María José Lacalzada, “la otra mitad del género humano” (1).

Y de pronto te encuentras con un par de citas que te explican, o te dan un poco de luz a alguna de las cuestiones que hoy están aconteciendo y que parecen que no han cambiado desde mitad o finales del siglo XIX. Si Concepción Arenal levantase la cabeza podría seguir afirmando de España:

“La falta de opinión pública y de acción pública en España, da facilidades a los abusos, opone obstáculos a todo de benéficas innovaciones, de modo que las reformas intentadas se parecen muchas veces a edificios construidos bajo un plan bueno, pero con materiales malos. El que no considere más que nuestros Códigos, supondrá que somos un pueblo que marcha rápidamente por el camino del progreso, porque aun cuando la legislación diste mucho de ser perfecta, tampoco lo son las de los pueblos más cultos, y por la comparación de sus leyes con las nuestras no se puede venir en conocimiento de nuestra inferioridad real. Depende ésta de la falta (relativa) de tres actividades:
Actividad intelectual
Actividad económica
Actividad moral en todo lo que al bien público se refiere.
Pensamos y sabemos poco; trabajamos poco y mal, y miramos las obras que son en beneficio de todos como si no nos interesaran a ninguno…”

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Y sobre la sociedad civil en general y las asociaciones en particular decía:

“Si del estudio de las leyes pasamos al de aquellas instituciones que viven, no en virtud de mandato legal, sino por la buena voluntad de los que forman parte de ellas; si consideramos la inmensa suma de bien que se realiza en otros países por miles y millones de personas que espontáneamente contribuyen a él con su trabajo, con su dinero, con grandes sacrificios a veces; si notamos que no es posible que el gobierno, ningún gobierno, ni el Estado en ninguna de sus esferas, ni la legislación
más completa y sabia vivifiquen a un pueblo cuando los legislados son masa pasiva, ciudadanos mecánicos, que no hacen otros movimientos que el que les imprime el resorte legal; si comparamos lo que en esta línea hay en otros países y en el nuestro, aparece la verdad evidente y dolorosa, y la explicación clara de nuestra inferioridad”

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Muchas veces estamos mirando fuera, esperando no sé que rayo cegador nos transforme la mirada y como nuevos “san pablos-” podamos ser aposto les de un nuevo amanecer, de un hombre nuevo, de una ciudadanía nueva, cuando nuestros males vienen de viejo y los remedios nos los han propuesto, pero no los queremos tomar como los niños huyen de los jarabes que les podrían ayudar a mejorar la salud.

No es buscar fuera de nosotros, sino aceptar lo que Agustín de Hipona decía: “Noli foras ire, in te ipsum redi, in interiore homine habitat veritas; et si tuam naturam mutabilem inveneris trascende et te ipsum.” (De vera religione C. 39, 72.) Recordemos cuando estudiábamos filosofía que este concepto es de lo más audaz que cabe imaginar. “Porque naturaleza de una cosa es, precisamente, lo que la constituye de modo permanente. Para Aristóteles es naturaleza el principio del movimiento, lo constante, idéntico en lo que aparece cambiando, aquello que hace que una cosa cambie permaneciendo sin cambiar. Y en el pensamiento moderno, naturaleza es ley invariable en las variaciones; expresión de lo que ocurre siempre de modo igual y necesario”.

La búsqueda de algo permanente, tal vez lo perfectible en el ideario areliano, es lo que realmente nos debería movilizar, y al mismo tiempo considerar el valor moral de lo que estamos realizando, asumir nuestras responsabilidades en nuestros comportamientos.

Para esto no es necesario que venga nadie de fuera a decirlo, simplemente es volver a nuestros clásicos, a reivindicar sus opiniones y sacarlas del ostracismo, cuando no de quién las quiere canonizar para su causa, con el consiguiente desmantelamiento de sus opiniones y obras por otros agentes implicados en arrebatarlos para las propias necesidades. Es reconocer, como lo hace la profesora Lacalzada, que Concepción Arenal mantiene la idea que toda persona, independientemente de sus circunstancias, puede ampliar sus capacidades de elección y perfectibilidad, transformarse moralmente, en un sentido kantiano.

(1) Lacalzada, M. J. (1994). La otra mitad del género humano: la panorámica vista por Concepción Arenal (1820-1893) (Vol. 8). Universidad de Málaga
(2) Arenal, C. (1974). La emancipación de la mujer en España, Madrid. Biblioteca Júcar. Edición y Prólogo de Mauro Armiño

Viradoira

La viradoira es una herramienta que yo he visto utilizar, y que utilizo, fundamentalmente para dar la vuelta a las tortillas.

En Galicia, mi tierra de origen, es un plato de madera o de cerámica, que tiene en su base una pequeña prolongación que ayuda para asirlo y así mejor dar la vuelta a lo que podemos estar cocinando. Como la mía es de madera la suelo utilizar también como plato para el pulpo.

Suelo utilizar esta imagen como metáfora para explicar la ambigüedad del lenguaje humano y cómo podemos convertir un significado en su contrario con solo utilizar el contenido de lo que se está diciendo o de lo que se está hablando. Sin dejar de ser una tortilla utilizamos la viradoira y le damos la vuelta, y sigue siendo tortilla.

Recuerdo que cuando trabajaba en la Fundación “Centro de Solidaridad de Zaragoza” que se dedica, entre otras cosas, a la reinserción de personas drogodependientes y en sobre todo cuando estaba en el Plan de Prevención solíamos hacer charlas, talleres, acciones de sensibilización con distintos colectivos; a la hora de negociar la charla nos encontrábamos con la siguiente situación:

Si decíamos que la acción concreta era facilitada por un educador que había pasado él, o ella, mismo por el proceso de reinserción, la otra parte nos podía poner la objeción de que por haber pasado por dicha experiencia les faltaba cierta objetividad.

Si por el contrario decíamos que el educador no había pasado por dicho proceso, también podíamos obtener la respuesta que no tenía el crédito suficiente por no haber pasado por ello.

Recientemente en una situación de mediación entre hermanos me encontré con una situación similar. Uno de los hermanos al cual se le había “pillado” en varias mentiras en un corto espacio de tiempo corto se defendía en que precisamente de las “muchas” cosas, era imposible que él fuera el autor de tantas cosas. Mi argumento fue que precisamente por lo “inteligente” que era lo había planificado a propósito para poder luego valerse de esto. A lo que la hermana con ojos como platos saltó, “es lo que hace siempre”… “así consigue que mamá le crea”.

En ambos casos se nos muestra “lo que nos hace creer que una cosa es verdadera no es la propia cosa, sino cómo se presenta”.

 

Y en la hora actual de esta pandemia por COVID-19 estamos asistiendo a muchos ejemplos de ello. Digas lo que digas según lo que plantees va a ser aceptado por unos y denostado por otros.

Es cierto que las personas estamos dispuestos a creer en aquello que va a favor de nuestras propias ideas, el famoso sesgo de confirmación. Pero de esto hablaremos otros días

Buen trabajo.

#Venceremosnos.

Actitudes que pueden cambiar tu vida

No suelo mantener las cadenas que me llegan, pero esta me parece que puede ayudar a reflexionar sobre la propia vida y enfocarla de manera diferente. El último consejo es de «cosecha propia»

Escucha tus sentimientos

Deja de luchar contra tus emociones. Incluso las emociones negativas no son nuestras enemigas, son nuestras aliadas. Nos indic que hay algo que tenemos que cambiar en nuestra vida.

Dale un significado a tu vida

No intentes seguir los sueños de los demás. Construye tu propio camino. Sigue tus sueños y se fiel a tus metas. Solo con intentarlo conseguirás estar enormemente satisfecho.

Sé agradecido/a

Deja de lamentarte por las cosas que no has conseguido y empieza a agradecer y ser feliz con lo que tienes. El poder de la gratitud nos permite vivir el momento, aquí y ahora.

No critiques

Criticar desgasta y te puede traer problemas. Cada persona es única. Las personas y su manera de pensar no son ni buenas ni malas, solo diferentes. Ganarás en tolerancia.

Disfruta del presente

No dejes que el pasado te torture y tampoco que el futuro te preocupe demasiado. La clave de la felicidad está en vivir plenamente el presente. El aquí y ahora es lo único que de verdad nos pertenece.

Tómate un respiro y ten una conversación tranquila

La vida ajetreada que llevamos no nos permite una charla de cualquier tema con cierta tranquilidad, por eso un buen descanso y una sonrisa al empezar la conversación puede ser un buen punto para comenzar.

Comunicación (adolescentes – padres)

En alguno de mis viajes en autobús cierro los ojos para poder relajarme, descansar o cambiar de una situación a otra, utilizo una técnica que comentaré en algún momento. El llevar los ojos cerrados hace que mucha gente se sienta menos incómoda, sobre todo si vas en los asientos de cuatro personas, a la hora de seguir o iniciar una conversación.

Esta semana me ha tocado ir con nueve adolescentes, todas chicas, cuatro en los asientos de al lado, tres conmigo y dos más detrás de mí. Llevaban ropa deportiva de uno de los equipos de un colegio concertado de esta ciudad. Por lo que pude entender se iban a enfrentar con las de otro colegio concertado. La rivalidad debía ser importante por los comentarios. Pero eso lo dejaré para otro día, que también es interesante.

La conversación a la que me voy a referir es la protagonizada por las tres chicas que estaban sentadas conmigo y las dos de atrás. Por lo que decían entiendo que había dos hermanas, una sentada a mi lado y otra en el asiento posterior.

Tengo que comenzar diciendo que “el co” no ha desaparecido. Ya os podéis imaginar en qué ciudad vivo. Pensaba que estaba más arraigado en los adolescentes con los que trabajo día a día, y resulta que sigue estando muy extendido.

Cada tres palabras un “co”, para enfatizar un “co”, para … “un co”.

¿Y la conversación?, la típica de los “viejos no me entienden”. No lo decían así, si no con un ¡no saben nada, co! ¡no tienen ni idea, co!, son ¡unos “plastas”, co!, y otras lindezas que no pienso repetir.

Es el ¡tu no me entiendes!, de toda la vida… El famoso estribillo común de todos los adolescentes del “mundo mundial”.

¡Padres del mundo entero, recordadlo!. Tenedlo en cuenta esto cuando os comuniquéis con vuestros hijos.

Bien, volviendo a la situación, llegó un momento en que tercié, me gusta hablar con la gentge. Al principio se quedaron sorprendidas. Me presenté y les dije que yo trabajaba con familias de adolescentes y una de mis labores es “tender puentes” entre padres e hijos, “ayudarles a que puedan comunicarse de otra manera”.

Les dije algo así como:

Es verdad, a veces tenéis más conocimientos o más información que vuestros padres, e incluso puede que sepáis más que ellos en algunas cosas. No sé cuál es la situación de vuestros padres, pero a lo mejor tuvieron que dejar la escuela, el instituto o la universidad para ponerse a trabajar, … o cualquier cosa. ¿les habéis preguntado? ¿conocéis la historia de vuestra familia?

Ojos como platos se les quedaron. Algunas no conocían, o no querían conocer, ni cuando era el cumpleaños de sus padres, …

Y para rematar cuando les dije que los padres no “lo saben todo y que tenéis que ayudarlos para que os entiendan”, la revolución, … Una me alegró el día me dijo que era “un viejo pero que por lo menos las había escuchado”.

Para los padres:

En vez de intentar continuamente demostrar que está equivocado, di algo así:

“Puede que no lo sepa (no lo entienda), pero me gustaría. Ayúdame a comprenderlo” o «enséñame como se hace» «dime como colaborar contigo», …

Recordad el punto 17 del Arte de la prudencia de Baltasar Gracián

 Variar de estilo al actuar. No obrar siempre igual. Así se confunde a los demás, especialmente si son competidores. No hay que obrar siempre de primera intención, pues nos captarán la rutina y se anticiparán y frustrarán las acciones. Tampoco hay que actuar siempre de segunda intención, pues entenderán la treta cuando se repita.

Buen trabajo y buena escucha activa

 

Cuando la palabra se transforma

Hoy he recibido una cita de Sócrates que no me resisto a compartir con todos y todas.

La verdad es que la palabra puede curar y la palabra puede matar, por acción o por omisión.

Recordemos que la calumnia consiste en la imputación falsa a una persona a la cual se culpa de un hecho a sabiendas de que este no existe o de que el calumniado no es el que lo cometió. Y probando esto el calumniado podría quedar eximido.

Pero ¡ay, amigo!, actualmente por estos medios de comunicación y difusión la calumnia puede llegar a ser permanente. La red no borra el caché y cuando quieres y puedes demostrar la verdad, no tienes la certeza que esa calumnia quede en algún recóndito sitio de la RED.

Y en aras de «la libertad de expresión» mucha gente utiliza estos medios para «desahogos», cuando no para «hacer daño». Estos días un compañero me ha hecho llegar un documento que viene a decir lo siguiente:

… el art. 211 del Código Penal, el cual prevé que la calumnia y la injuria se reputarán hechas con publicidad cuando se propaguen por medio de la imprenta, la radiodifusión o por cualquier otro medio de eficacia semejante, siendo castigados dichos delitos, en el caso del delito de calumnia perpetrado con publicidad con pena de prisión de seis meses a dos años y, en el caso de delito de injuria cometido con publicidad, con pena de multa de seis a catorce meses.

Desde el prisma del ofendido, y a fin de iniciar las acciones judiciales pertinentes para depurar las posibles responsabilidades que hubieran podido concurrir, es importante la concreta forma de probar la realidad de los hechos acontecidos pues, de manera habitual y en la práctica jurídica, se ha venido pretendiendo la acreditación de tales hechos mediante la aportación de “pantallazos” o simples fotografías de las publicaciones arrojadas.

En este sentido, es reiterada la Jurisprudencia y Doctrina pronunciada en el sentido de entender que, si bien la declaración del denunciante o querellante y la aportación de los mencionados “pantallazos” constituyen indicios de la realidad de los hechos que se denuncian, lo cierto y verdad es que el único modo que tendremos de acreditar la realidad y la ausencia de manipulación de los documentos que se aportan será mediante el otorgamiento de Acta Notarial de presencia, en virtud a la cual se otorgue fe pública a los comentarios y aseveraciones publicadas.

Ante tal circunstancia, será el Notario el encargado de comprobar y averiguar de manera personal, a través del acceso a la concreta red social o medio de difusión del que se trate, la realidad de los hechos acontecidos y que se denuncian. Esta circunstancia resulta imprescindible pues, ante una eventual impugnación o inadmisión probatoria, todas nuestras pretensiones podrían ser desestimadas y la posible conducta delictiva podría quedar impune.

Lo he buscado por la red y me he encontrado parte de este documento en: » http://bores-abogados.com/delito-de-calumnia-e-injurias-su-perpetracion-a-traves-de-las-redes-sociales/ «

Así que como dicen en mi tierra de nacimiento: «sentidiño» a la hora de darle a la tecla

El arte de hablar sin decir nada I

Cómo ya comenté la semana pasada, los domingo voy a utilizarlos para escribir algo sobre lo que día a día voy trabajando. Comencé con el arte de hacer preguntas, y hoy voy a comenzar con el arte de hablar sin decir nada. Arte difícil y complicado que algunos llevan hasta las cumbres más elevadas. No, no me estoy refiriendo a los políticos, que también.

Este comentario va dedicado a aquellos que quieren hablar mucho sin decir nada, TODO esta sacado de una charla de competencias y un solo individuo hablando en 30 minutos (que fue el tiempo que puse atención). Tengo que decir que «esta joya» está en mi disco duro desde hace años, cuando yo explicaba la asignatura Comunicación Social (poseo otra que pondré en próximos días).

Reglas para hablar mucho sin decir nada:

  • Abuse de los sinónimos Ej.: «Este concepto es anticuado, antiguo, pasado, arcaico…» , unos detrás de otros, como si significaran cosas diferentes.
  • Mientras dice los sinónimos o adjetivos, enumere con los dedos, esto le ayuda a gasta mas tiempo por palabra.
  • Diga cosas que no sean concretas Ej. «A veces si, a veces no», «Todo depende».
  • De muchos ejemplos triviales e inútiles Ej. «Todos caminan, el perro camina, el gato camina, la vaca camina, la comadreja camina, el avestruz camina, nosotros caminamos, tu caminas…»
  • Utilice palabras de uso «no común» para asombrar a los ignorantes, «Idiosincrasia», «Coyuntura», «Paradigma», «Mefistofélico». (O palabras en desuso que también las hay)
  • Agrupe muchos adjetivos en una innecesaria lista de detalles Ej. «un gato negro, veloz, ágil, sofisticado, tímido y acongojado»
  • Volver los sustantivos verbos o lo verbos sustantivos o adjetivos verbos, en general, volver nada la estructura del idioma, como dijo el sujeto objeto del estudio: «un verbo sustantivado». Ej.: «perrear», «translucirse», …
  • Cambiar el fin de las cosas Ej. «ovarios masculinos», «correr lento», «EL ELEMENTO COMO UN TODO».
  • Repetir preguntas básicas y sin sentido para hacerse el profundo ¿El Qué?, ¿Cómo? y ¿Dónde? Del caldo gallego», «el ¿cómo? ¿porqué de la cumbre del clima?».
  • Abusar de frases como «Básicamente», «Sin lugar a dudas» «Zapatero a sus zapatos», «Eso es como todo».
  • Mostrar diapositivas con diagramas INMENSOS llenos de flechas para todos lados, colores horrorosos, tipografías difíciles de leer, donde no se distingue nada y tratar de explicarlo con un apuntador laser.
  • Usar siglas para todo Ej. Y.R = «Yo respondo», EMDLMS= «Estoy mamado de las malditas siglas».
  • Invite al publico a hablar «Hablen», «Opinen», «Quiero oír sus voces», pero como no se ha dicho nada, ¿de que va a opinar uno?.

Por cierto que hablando con uno de los organizadores del taller, que tenía un subtitulo que hablaba de competencias en la comunicación, m enteré que el tal sujeto se había llevado 1.000 € por dos horas y media… Y lo malo que algo de lo que dijo yo ya lo había leido y/o visto en internet

¡¡Buen trabajo!!

Sobre la escuela

Tengo la suerte de poder contar con amigos en casi todos los sitios y con condiciones y pensamientos no solo diferentes, si no en muchos casos contarios. Diría más, en algunos casos extremadamente contrarios.

Pero ello me lleva reflexionar sobre las conversaciones que tenemos. Recientemente discutíamos tres viejos colegas sobre el tema de la desmotivación de los adolescentes, sobre todo con las dificultades que algunos se encuentran para, simplemente, salir de casa.

Entre las cuestiones que abordabamos solté una de «mis perlas»: pienso que en estos momentos la institución escolar cumple una función, entre otras, de estabulación de nuestros adolescentes.

Así, sin anestesia, a lo bruto, daba varios criterios y ejemplos. Hoy sin quererlo me he encontrado leyendo un viejo libro: Psicología Social de la Educacion de David W. Johnson de la Editorial Kapelusz, del año 1972. Me cayó del montón de libros que estoy trasladando y al recogerlo se me ocurrió hojearlo. En su págima 27 dice:

La escuela constituye un tipo especial de ente social organizado. Una organización social es un tipo de sistema social. Un sistema es un complejo de elementos en interacción mutua (Griffiths, 1965). Límites bien definidos separan el sistema de su medio, que esto aquello que se encuentra fuera del sistema.

(El subrayado es mío)

Vaya, exclamé. Si ya sé que me diréis que la escuela es un sistema abierto y que todo sistema abierto implica un flujo de energía que entra en el sistema y lo abandona, volviendo al medio. Y que dentro del sistema esa energía se transforma. Ya, lo acepto. Pero permitirme recordar que existen dos clases de entradas de energía en el sistema: una que transforma y otra que es transforamada (aquí habría que recordar a nuestro añorado Paulo Freire).

Bien, después de esto mi pregunta sigue siendo ¿qué «demonios» está pasando para que cada vez nos encontremos con alumnos, y algunos muy brillantes, acaben en tal desmotivación que dejen de asistir al centro educativo?

No me valen las respuestas simplistas: «no tienen fe en el futuro, porque vivirán peor que nosotros», «que lo tienen todo», «que estan enganchados a las maquinetas», «que la educación en tanto «dadora de titulos» ya no es instrumento de movilidad social», etc. Siempre ha habido una amplia variabilidad de conductas de los integrantes del «sistema educativo», dentro que tengamos en cuenta que para que ese sistema funcione, «con cierta eficacia», los «objetivos y la conducta de sus miembros tienen que ser relativamente estables».

Y creo, esto solo es un creo, que en estos momentos, en determinados «ambientes y lugares» de ese sistema social, lo que está primando es la «estabilidad de las conductas», es decir la estabulación.

Algunos cambios

Para aquellos que me seguís por las redes habréis visto que estoy cambiando algunos de los comportamientos que he ido teniendo en las distintas plataformas.

En este sitio comenzaré a publicar sábados y domingos algunas cuestiones.

Los sábados será más aleatorio el comentario o el mensaje. Hoy ha sido un cuento utilizado en cuentoterapia o en los grupos que tengo de prevención de recaídas en adicciones. Pero pueden ser de temática diversa

Aquello que escriba los domingos tendrán que ver con las actividades del Despacho de Consultoría o de temas profesionales.

MAÑANA COMIENZA UNA NUEVA ETAPA

El poder de las cosas pequeñas

George Herbert escribió en 1651 un poema en el que se concluye que por un clavo se perdió un reino.

Algunos han utilizado este poema para explicar o ilustrar la teoría del caos:

cualquier acción u omisión por mínima, insignificante e inconexa que pareciera es capaz de alterar a corto, mediano o largo plazo las consecuencias.

El poema dice así:

“POR UN CLAVO SE PERDIÓ UN REINO”
“Por la falta de un clavo fue que la herradura se perdió.
Por la falta de una herradura fue que el caballo se perdió.
Por la falta de un caballo fue que el caballero se perdió.
Por la falta de un caballero fue que la batalla se perdió.
Y así como la batalla, fue que un reino se perdió.
Y todo porque fue un clavo el que faltó”.

Lo mismo me he encontrado en otro sitio ( Citado por William J. Bennett. El libro de las virtudes. Vergara. ):

(Esta famosa leyenda se basa en la muerte del rey inglés Ricardo III, cuya derrota en la batalla de Bosworth, en 1485, fue inmortalizada por el célebre verso de Shakespeare, “¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!”.

El rey Ricardo se preparaba para la batalla de su vida. Un ejército conducido por Enrique, conde de Richmond, marchaba contra él. El combate decidiría quién gobernaría Inglaterra.

La mañana de la batalla, Ricardo envió a un palafrenero a comprobar si su caballo favorito estaba preparado.

Ponle pronto las herraduras – le dijo el palafrenero al herrero -. El rey desea cabalgar al frente de sus tropas.

Tendrás que esperar – respondió el herrero -. En estos días he herrado a todo el ejército del rey, y ahora debo conseguir más hierro.

– No puedo esperar – gritó el palafrenero con impaciencia -. Los enemigos del rey avanzan, y debemos enfrentarlos en el campo. Arréglate con lo que tengas.

El herrero puso manos a la obra. Con una barra de hierro hizo cuatro herraduras. Las martilló, las moldeó y las adaptó a los cascos del caballo. Luego empezó a clavarlas. Poco después de clavar tres herraduras, descubrió que no tenía suficientes clavos para la cuarta.

– Necesito un par de clavos más – dijo -, y me llevará un tiempo sacarlos de otro lado.

– Te he dicho que no podía esperar – dijo el impaciente palafrenero. Ya oigo las trompetas. ¿No puedes apañarte con lo que tienes?

– Puedo poner la herradura, pero no quedará tan firme como las otras.

– ¿Aguantará? – preguntó el palafrenero.    

– Tal vez, pero no puedo asegurártelo.    

– Pues clávala – exclamó el palafrenero -. Y deprisa, o el rey Ricardo se enfadará con los dos.

Los ejércitos chocaron, y Ricardo estaba en lo más fiero del combate. Cabalgaba de aquí para allá, alentando a sus hombres y luchando contra sus enemigos.

¡Adelante, adelante! – gritaba, lanzando sus tropas contra las líneas de Enrique.

A lo lejos, del otro lado del campo, vio que algunos de sus hombres retrocedían. Si otros los veían, también se retirarían. Ricardo espoleó su caballo y galopó hacia la línea rota, ordenando a sus soldados que regresaran a la batalla.

Estaba en medio del campo cuando el caballo perdió una herradura. El caballo tropezó y rodó, y Ricardo cayó al suelo.

Antes que el rey pudiera tomar las riendas, el asustado animal se levantó y echó a correr. Ricardo miró en derredor. Vio que sus soldados daban media vuelta y huían, y las tropas de Enrique lo rodeaban.

Agitó la espada en el aire.

¡Un caballo! – gritó -. ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!

Pero no había ningún caballo para él.

Su ejército se había desbandado, y sus tropas sólo pensaban en salvarse. Poco después los soldados de Enrique se abalanzaron sobre él, y la batalla terminó.

Y desde esos tiempos, la gente dice:

Por falta de un clavo se perdió una herradura,

por falta de una herradura, se perdió un caballo, 

por falta de un caballo, se perdió una batalla, 

por falta de una batalla, se perdió un reino,

y todo por falta de un clavo de herradura.

Una fábula de Ramón Lull

La fábula se titula:

Los donceles, la pulga y el piojo.

Había una vez un rey que cuidaba y trataba con cariño a dos donceles que quedaron a su servicio. Pero uno de ellos era terriblemente celoso.

Un día, uno de los donceles le dijo:

– Majestad, ¿me da permiso para matar una pulga que acabo de ver en la capa?

– Por supuesto – dijo el rey.

El doncel mató al piojo y el rey le recompensó con cien monedas de oro.

El otro doncel, muerto de celos, se adelantó entonces y le dijo:

– Majestad, ¿me permite matar un piojo que acabo de ver en su ropaje?

Pero el rey, al darse cuenta de lo que ocurría, le dijo:

– ¡No mientas! En mi ropaje no hay piojos.

Enfadado, mandó castigar al doncel celoso.

Pon tu la moraleja… celos, sinceridad, etc.