Autocuidados en tiempos de cuarentena

A lo largo de estos día me suelen llegar muchos correos con todo tipo de informaciones.

Algunos acaban archivados en la «P» de papelera otros, en cambio, los iré compartiendo no solo por su valor para estos tiempos, si no también por el valor que van a representar cuando todo esto pase.

Hoy presento un documento que me ha llegado del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Aragón:

Si alguien lo quiere puede descargar el archivo en formato PDF: Ejercicios3edad_Covid

 

Cuarto axioma de la comunicación humana

Ya estamos con el cuarto axioma de la comunicación humana: «La comunicación humana implica dos modalidades: la digital y la analógica.»

La comunicación no implica simplemente las palabras habladas (comunicación digital: lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (o comunicación analógica: cómo se dice).

La comunicación analógica hace referencia a todo lo que sea comunicación no-verbal (postura – proxemia–, gestos, expresión facial –kinesia–, la inflexión de la voz, el ritmo – paralingüística–). Califica a la comunicación digital.

Está última es mucho más antigua que la primera. Simplemente piense en un bebé y como a través de sus gestos puede comunicarnos sus necesidades básicas.

Un ejemplo:

Esta semana he atendido a una madre y a una hija de 14 años. Vienen derivados por la orientadora del centro educativo donde la menor está escolarizada. Según esta última la menor siempre ha sido tímida, pero en los últimos meses su comportamiento ha sido de total aislamiento en su clase y con sus dos amigas. Estas dicen que hasta no coge el móvil ni ve los whatsapp durante días..

En la consulta madre e hija se sientan distantes, apenas hay interacción entre ellas. La chica está con la cabeza baja y jugando todo el rato con las mangas del jarsey. Sus manos apenas asoman, en algún momento por ellas.

La madre me cuenta en un tono rapido, vehemente, la vida familiar y como la hija en casa se «le vuelve» y solo cuando ella le reprocha algún tema escolar. Intento indagar en la vida cotidiana de ambas y me cuentan que apenas se ven, ella, por circunstancias está trabajando muchas horas, y solo se encuentran en la hora de la cena y suele hacer un tercer grado de las actividades diarias de la menor, que es una niña con llave colgada al cuello. Cuando llega a casa se calienta la comida y se queda toda la tarde en casa, solo un par de veces baja a la vecina de abajo a repasar con ella. En ese momento eleva el tono de voz ¡es dinero tirado! dice. La menor me mira y se le saltan las lágrimas.

(Maitena)

Recibido por correo:

Kokología

Hace algún tiempo comenzamos una serie de talleres sobre cuentoterapia. Por diversas circunstancias no se pudo seguir con el mismo. A lo largo de este curso volveremos a iniciar la actividad y la anunciaremos con tiempo.

Viene esto a cuento porque en uno de aquellos talleres una de las participantes nos habló de la Kokología como una utilización del cuento para el autoconocimiento o para poder manejarlo en un contexto terapéutico tal como ella lo hacía.

Allá por el año 2002 me regaló un libro de los fundadores de la misma: Isamu Saito y Tadahiko Nagao (1). En él nos hacían ver que es posible descubrir aspectos de nosotros mismos a través de responder a ciertas preguntas usando la imaginación.

Era la combinación la teoría psicológica de Carl Jung, con el concepto oriental que atribuye al hombre unas cualidades premonitorias innatas. A esto podemos añadir la importancia del juego en el aprendizaje, no solo de competencias, si no también en el aprendizaje de quién, qué, cómo … somos.

Recordemos que Jung nos habla de las cuatro funciones de la mente humana: pensar, sentir, percibir e intuir. Todo ello lo pone en marcha el juego, y especialmente este juego que hace surgir de nosotros mismo aquello de lo que estamos constituidos.

Durante mucho tiempo he utilizado alguno de las propuestas de Saito y Tadahiko en mi trabajo con adolescentes y la verdad que el resultado ha sido muy bueno.

El juego consiste en escuchar o leer una historia (es mejor en grupo o al menos con alguien) y decir lo primero que acuda a tu cabeza, después de lanzar unas preguntas o unas alternativas a la situación.

  • No intentes predecir las respuestas.
  • Sé sincero contigo mismo.
  • No leas la solución por anticipado.
  • Observa las reacciones de la gente (o de la pareja que tienes en el juego) (incluidas las tuyas).
  • Y sobre todo No tengas prejuicios.
    • No hay respuestas correctas, ni incorrectas. Los juegos funcionan mejor cuando no vacilas ni sufres por tu elección de palabras.

Veamos un par de ejemplos:

Lee con atención cada pregunta, imagínala, y deja que tu intuición responda. Escribe el resultado en una hoja. Luego, consulta los resultados, que pondré en otra página a ver qué es lo que esas respuestas dicen sobre ti.

Un monstruo desconocido infunde miedo a los habitantes de la ciudad. ¿Qué crees que quiere? ¿Por qué salió del bosque?

Opciones

A. Fue expulsado por el hambre. Todo el mundo sabe que en época de hambruna los animales salvajes van a donde hay personas.

B. Está buscando a alguien de su manada. Tal vez a su pareja o, tal vez, incluso, a su cría.

C. Es una bestia salvaje salida del bosque. ¿Qué explicaciones puede haber?

D. Algo terrible sucedió en su vida. Salir a la ciudad es un intento de atraer la atención.

Tienes un abanico mágico. Si abanicas a alguien, esa persona desaparecerá. ¿En quién experimentarías el poder de este objeto?

Opciones

A. En mí mismo.

B. En la persona que amo.

C. En la persona que me da más problemas.

 

(1) En el año 2007, en una librería de una estación de ferrocarril descubrí el libro de Julia Coto con el título de Kokología. Recogía alguno de los cuentos-test de los autores anteriormente citados.

Sobre la escuela

Tengo la suerte de poder contar con amigos en casi todos los sitios y con condiciones y pensamientos no solo diferentes, si no en muchos casos contarios. Diría más, en algunos casos extremadamente contrarios.

Pero ello me lleva reflexionar sobre las conversaciones que tenemos. Recientemente discutíamos tres viejos colegas sobre el tema de la desmotivación de los adolescentes, sobre todo con las dificultades que algunos se encuentran para, simplemente, salir de casa.

Entre las cuestiones que abordabamos solté una de «mis perlas»: pienso que en estos momentos la institución escolar cumple una función, entre otras, de estabulación de nuestros adolescentes.

Así, sin anestesia, a lo bruto, daba varios criterios y ejemplos. Hoy sin quererlo me he encontrado leyendo un viejo libro: Psicología Social de la Educacion de David W. Johnson de la Editorial Kapelusz, del año 1972. Me cayó del montón de libros que estoy trasladando y al recogerlo se me ocurrió hojearlo. En su págima 27 dice:

La escuela constituye un tipo especial de ente social organizado. Una organización social es un tipo de sistema social. Un sistema es un complejo de elementos en interacción mutua (Griffiths, 1965). Límites bien definidos separan el sistema de su medio, que esto aquello que se encuentra fuera del sistema.

(El subrayado es mío)

Vaya, exclamé. Si ya sé que me diréis que la escuela es un sistema abierto y que todo sistema abierto implica un flujo de energía que entra en el sistema y lo abandona, volviendo al medio. Y que dentro del sistema esa energía se transforma. Ya, lo acepto. Pero permitirme recordar que existen dos clases de entradas de energía en el sistema: una que transforma y otra que es transforamada (aquí habría que recordar a nuestro añorado Paulo Freire).

Bien, después de esto mi pregunta sigue siendo ¿qué «demonios» está pasando para que cada vez nos encontremos con alumnos, y algunos muy brillantes, acaben en tal desmotivación que dejen de asistir al centro educativo?

No me valen las respuestas simplistas: «no tienen fe en el futuro, porque vivirán peor que nosotros», «que lo tienen todo», «que estan enganchados a las maquinetas», «que la educación en tanto «dadora de titulos» ya no es instrumento de movilidad social», etc. Siempre ha habido una amplia variabilidad de conductas de los integrantes del «sistema educativo», dentro que tengamos en cuenta que para que ese sistema funcione, «con cierta eficacia», los «objetivos y la conducta de sus miembros tienen que ser relativamente estables».

Y creo, esto solo es un creo, que en estos momentos, en determinados «ambientes y lugares» de ese sistema social, lo que está primando es la «estabilidad de las conductas», es decir la estabulación.

Cuatro pensamientos al levantarnos

Una de las cosas que más agradeces como psicoterapeuta es cuando al cabo de un tiempo te encuentras con alguna persona, o familia, a la que has acompañado y te cuenta que les va «mejor» en la vida.

Y de pronto te dicen: «me ha venido muy bien aquella … en la que tu decias …» Suelo poner cara de poker y les pregunto por aquella reunión, charla, «barrila», etc. y el qué les decía.

En estos dos últimas semanas me he encontrado con en esta situación e invariablemente me devolvieron situaciones en las que yo hablo de «pequeños cambios como bolas de nieve».

Habitualmente suelo comenzar esa intervención recordándoles unos dibujos animados en los que alguien tira una bola por una ladera con nieve y esta va háciendose cada vez mayor y llevándose lo que sea por delante. Luego comento lo que quiero que hagan en algunos casos les digo:

Todas las mañanas después de levantarte de un «salto» de la cama (no vale volverse a echar en ella una vez despiertos), te vas al baño, si puedes te duchas y si no te lavas bien, te vistes para iniciar el día, etc. y antes de desayunar vas a intentar pensar en lo siguiente:

  1. ¿Qué es lo realmente importante?
    1. ¿Qué es lo realmente importante que te hace ir al cole?, ¿O volver al cole?
    2. ¿O hacer deporte?
    3. ¿O conseguir esa amiga/o?
    4. ¿….?
  2. ¿Cómo voy a hacerlo? Tener un plan, programar un plan, pensar un plan… Trazarte un objetivo: pequeño y concreto
  3. ¿Quién o quiénes están involucrados? Es decir que personas te pueden ayudar o te la pueden «fastidiar». Siempre hay personas que te pueden echar una mano y/o ponerte zancadillas… ¿Qué puedes controlar tu en esa historia? ¿Qué cosas están en manos de otros?
    1. Cuando estoy con la familia (padres, tutores, etc.) y con el menor suelo hablar de listas de tareas: la lista de los padres, la lista de los hijos.
      1. Ejem: si un adolescente no quiere ir al cole les digo que en la lista de tareas de ellos está el ir al cole y si no van dar ellos la cara con los profesores. En la lista de tareas de los padres/tutores es facilitarles que se levanten a una hora (pero el despertador y el levantarse es función de ellos)
  4. Plan B, plan C ¿Qué pasa si ocurre, o no ocurre …?
    1. Quiero levantarme a tal hora ¿Qué pasa si no me suena el despertador? Mi madre, mi padre, etc. no me van a llamar para levantarme, ¿qué me ocurrirá? ¿qué tengo que hacer?. Pensar en las consecuencias.

 

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