Sin manual, cámbiame al hijo/a

En la entrada anterior del blog hablamos que no existe manual para manejarnos en la etapa de la adolescencia de nuestros hijos, y recomendaba aquello de “paz” y “ciencia”. Y sobre todo “no volar todos los puentes” con el o la adolescente añadiendo la importancia de “mantener la creencia profunda en los valores y competencias del o de la adolescente”.

Mantener esa creencia es de vital importancia porque nos aleja de la tentación de hacer recaer en el profesional la responsabilidad del cambio del “elemento que se ha desviado de la norma” de la familia. Delegar en el profesional es la tentación de la familia, pero también la manzana envenenada que a veces mordemos como profesional.

Pero los auténticos profesionales del menor o del adolescente que necesita el acompañamiento son los propios padres, los adultos significativos para el menor, lo que hoy se conoce en muchos casos como los tutores de resiliencia.

Hacer entender al adulto que ellos son los verdaderos conocedores de lo que hace o no hace el menor, o al menos que pueden tener claves que otros no vamos a poder utilizar es el primer paso para comenzar un nuevo camino familiar que sirva para que de nuevo se conviertan en la base segura a la que puedan retornar en los momentos en que más lo necesiten.

Es volver a responsabilizar a los adultos en aquello que hemos oído tantas veces: “educar es sembrar y saber esperar”. Ya sabemos que educar es una tarea en la que, a veces, cunde el desánimo. Por ello es preciso, para los profesionales que estamos en el entorno de la familia, recordar que el hecho educativo es complejo.

Tirar la toalla no es una opción por mucho que cunda el desánimo y se instale el desaliento, que es lo que traen las familias a consulta. Retomar, cual gota malaya, la idea que los padres son los mejores conocedores de sus hijos, que la impresión de que los valores que se han inculcado en el hogar, en la familia, en la escuela han desaparecido, es eso una impresión. Que el profesional «no va a cambiar al adolescente», que en el cambio están implicados todos los miembros de la familia, al menos la nuclear.

Y esto repetirlo en la primera, en la segunda, … en la última sesión. Recordando que tenemos que pegarnos a las familias, a su estilo relacional y comunicacional. Pero también el del adolescente que en esos momentos puede ser diferente al de la propia familia. Si no podemos olvidarnos que en la etapa de la adolescencia el menor está experimentando “el ser único” y no tiene porque convertirse, ni pretender que se convierta, en la “imagen y semejanza” de su propia familia, o “del niño perdido/soñado por los adultos” con los que convive. Hay que estar atentos a no admitir la delegación del cambio en las interacciones y comunicaciones de la familia.

Por lo tanto para los padres de los adolescentes, esos profesionales del hijo o de la hija tienen que volver a creer en ellos mismos, en que el momento en el que están viviendo es el de café diario para charlar sobre la educación de los hijos, de negociar sus discrepancias sobre esa educación y otras cosas. Es el momento de zanjar de inmediato los problemas de convivencia, y hablar con ellos sobre el tema. Hablar, quieran o no quieran. Y recordar que son y seguirán siendo familia.

Con un pan, o una guía de instrucciones, bajo el brazo

Hace un par de días una de las alumnas en prácticas de nuestro centro de psicoterapia me preguntó qué entendía yo por el acompañamiento a padres; se refería a la orientación y acompañamiento que hacemos con los padres con hijos adolescentes.

Mi respuesta fue decirle que a veces tengo la sensación de estar trabajando con un muelle, que de vez en cuando todo se vuelve a lo que parecía el primer momento, pero que luego, en frío veo los avances y que no estamos en el punto de partida. ¿Cuál es ese punto de partida? Adaptarse a los adultos que vienen en demanda de ayuda y hacerles entender que estamos en una etapa, compleja, es verdad, pero que es una etapa en la vida del hijo o de la hija.

Incluso a veces para distender el ambiente les digo a los consultantes que la adolescencia se termina el día que te ven llegar cansado a casa y te preguntan: “papá, te veo cansado ¿qué quieres que te prepare?”. Como comprenderéis alguna risa nos hemos echado.

La adolescencia es un tiempo breve, aunque lo vivamos como intenso, muy intenso y largo. Pero lo es, en apenas un abrir y cerrar de ojos hemos pasado de los doce a los diecinueve años de nuestro hijo o de nuestra hija. Es verdad que esos seis, siete u ocho años pueden ser vividos como si te cayesen veinte o treinta tifones o danas.

Pero, como le comento a los padres, este es el momento idóneo para ir preparando a los hijos “para echarlos de casa”, “que salgan por la puerta grande”. Dejo para otro momento los comentarios y reacciones de los padres, especialmente de las madres, a estas afirmaciones.

Sí, la adolescencia es la etapa para prepararles para salir de casa, aunque la familia también representa una base segura para que ellos puedan regresar al “calor del hogar”. Salir de casa, emanciparse, es el momento en el que pasas a ser “el padre o la madre de …”. Y esto también constituye un reto para los adultos. Volveremos sobre el tema en otro momento.

Como decía anteriormente, nos encontramos en una etapa en la que hay comportamientos y actitudes de nuestros hijos que no acabamos de comprender, que no acabamos de entender del todo. No, no estoy hablando de hijos adolescentes que presentan problemas de actitud o comportamiento, ni tampoco de hijos que puedan estar en “conflicto social”. Estoy hablando de actitudes y comportamientos habituales de los adolescentes que a los adultos nos chocan, cuando no los acabamos de entender, o de estilos de vida que no “pegan” con el estilo de vida familiar o con el estilo que ellos mismos han llevado hasta ese momento.

Estos días he visto por televisión un anuncio de una determinada marca de alimentación que refleja muy bien esto que estoy diciendo, y puedo aseguraros que me encanta el tratamiento que hace porque refleja en gran medida la perplejidad con la que llegan los adultos cuando solicitan ayuda para entender y actuar en esta fase de la vida de sus hijos.

Vienen pidiendo “el manual para “manejar” al hijo o la hija”. Porque, en muchos momentos, la justificación que se han dado para esos cambios de comportamiento o actitud, “es que es la adolescencia”, ya no les da explicación o no les sirve para lo que están viviendo.

No, no hay manual, o eso es lo que yo les digo, solo hay “paciencia” y/o “paz y ciencia”. Cada adolescente es un mundo en sí mismo, lo mismo que cada padre y cada madre, y cada unidad familiar…

¿Pero, entonces? Hay algo que puede servir para todos, no, no es un manual, es algo que desde que yo trabajo con adolescentes y familias parece que puede ser útil. Dos cuestiones:

La primera no volar todos los puentes, que alguien de la familia mantenga algún canal de comunicación con el adolescente. Mantenga un diálogo con escucha activa.

Y la segunda, tan importante o más que la primera, es mantener la creencia profunda en los valores y competencias del o de la adolescente. Valores y competencias que por otra parte han sido “mamados” y entrenados en el seno de la propia familia. Y que están en el interior de ese o esa adolescente que “no acabo de entender”

Seguiremos hablando de cuestiones que tienen que ver con ese “no manual”.

¡Buen trabajo!

Sócrates y los tres filtros

Una vez colgados los mensaje de hoy, desde el otro lado del charco me llega el siguiente mensaje:

Los tres filtros

«En la antigua Grecia, Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

  • Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?
    • Un momento…- respondió Sócrates – Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro.
  • ¿Triple filtro?
    • Eso es- continuó Sócrates – Antes de contarme lo que sea sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme.
    • El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
  • No, me acabo de enterar y…
    • Bien- dijo Sócrates – Conque no sabes si es cierto lo que quieres contarme.
    • Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad. ¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?
  • No. Todo lo contrario…
    • Así que…- le interrumpió Sócrates – quieres contarme algo malo sobre él, que no sabes siquiera si es cierto.
    • Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?
  • No, no mucho…
    • Por lo tanto..- concluyó Sócrates – si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?»

Podemos extraer la moraleja, pero hoy en el #DesayunoconmiAmigoMario lo hemos aplicado a ciertos comunicadores que después de lo que han hablado del COVID siguen dando «doctrina» y repartiendo carnets de buenos y malos.

#EstoTambienPasará

Sobre adicciones

En el último informe Estudes 2020 y a la hora de hablar de la percepción de riesgo se dice lo siguiente:

La percepción de riesgo da idea de en qué medida los estudiantes piensan que una determinada conducta puede ocasionar problemas. En este sentido, el riesgo asociado al consumo de drogas se comporta como un elemento protector frente al consumo y constituye un freno cuando los estudiantes se planteen consumir este tipo de sustancias psicoactivas.

¿Cuáles son las percepciones de riesgo que se asocian al consumo habitual de sustancias? El mismo informe nos dice:

Las percepciones de riesgo más elevadas se asocian con el consumo habitual de sustancias ilegales como la heroína, la cocaína en polvo o el éxtasis, para las cuales prácticamente la totalidad de los estudiantes creen que consumir dichas drogas una vez por semana o más, tendría graves consecuencias para la salud, hecho que se ha mantenido similar a lo largo de toda la seria histórica.

En relación con el consumo de 5 o 6 cañas/copas de bebidas alcohólicas en fin de semana, se observa que la percepción de riesgo asociada ha aumentado notablemente en 2018 (76,8% frente al 56,1% del 2016) coincidiendo con el descenso de consumo de alcohol en los últimos 30 días.

Por otro lado, el consumo diario de alcohol (tomar 1 o 2 cañas/copas cada día) es considerado peligroso por el 57,6% de los estudiantes, dato superior al registrado en 2016, volviendo a niveles similares a los registrados hace 4 años.

En cuanto a la sustancia ilegal más extendida, el cannabis, el 87,5% estudiantes opina que su consumo habitual puede conllevar bastantes o muchos problemas. Dicha percepción ha descendido ligeramente, coincidiendo con el leve aumento en el consumo de dicha sustancia.

El 93,8% de los estudiantes de 14 a 18 años advierte un peligro cuando se alude al consumo habitual de hipnosedantes, siendo la sustancia legal con una mayor percepción de riesgo. Evolutivamente, este año ha registrado el máximo histórico de la serie, superando en más de 6 puntos el dato obtenido en 2016 (87,7%).

Finalmente, el 88,7% de los estudiantes de 14 a 18 años piensa que el consumo diario de tabaco puede causar muchos o bastantes problemas para la salud.

Podemos decir sin temor a equivocarnos mucho que entre los estudiantes entre 14 y 18 años hay un pensamiento bastante extendido que el consumo habitual de substancias produce problemas. Pero siguen entrando nuevas remesas que contribuyen a no realizar un descenso significativo del número de consumidores.

Vamos a intentar detenernos en otros datos que no se reflejan con claridad en lo que hemos descrito.

  1. Existe un alto porcentaje de personas entre 14 y 18 años que no aparecen reflejadas en esta encuesta, de hecho el propio gobierno de España afirma que “La tasa de abandono educativo temprano se sitúa en el 16% en 2020”, es decir que “alrededor de 530.000 personas, 343.000 hombres y 186.500 mujeres, habían abandonado los estudios en 2020”.
    1. La estrategia Europea 2020 estableció en 2010 entre sus objetivos reducir el abandono escolar temprano por debajo del 10% en la UE y del 15% en España, debido a las altas tasas de nuestro país.
    2. Precisamente, uno de los objetivos principales de la LOMLOE, la ley educativa que acaba de entrar en vigor, es reducir las tasas de abandono escolar temprano en línea con los países europeos más avanzados.
    3. Desde 2010, la tasa de abandono temprano en España ha disminuido 12,1 puntos, pasando del 28,2% en 2010 al 16% en 2020, lo que supone un 43% menos. Este descenso ha sido mayor entre los hombres (13,3 puntos) que entre las mujeres (11 puntos), aunque la tasa sigue siendo en 2020 muy superior entre los varones: un 20,2% frente al 11,6%, es decir, un 74% más.
    4. Conclusión: no estamos cumpliendo los objetivos marcados. El estudio de todo esto se lo dejo a personas con mayor conocimiento que yo.
  2. Otras cuestiones que no se reflejan son otro tipo de adicciones por ejemplo el del juego. Un reciente artículo que glosaba el informe de FEJAR (Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar)) titulaba así: “España cuenta con la tasa más alta de Europa de ludópatas entre 14 y 21 años”.
    1. Pero: “Participar en apuestas no es legal en España hasta la mayoría de edad, sin embargo, –tal y como señala la Guía Clínica «Jóvenes y Juego Online», elaborada por Fejar y financiada por el Ministerio de Sanidad,– a día de hoy los mecanismos para que los operadores de juego online puedan controlar que quien está jugando es mayor de edad «son todavía insuficientes». Cualquier menor podría llegar a usurpar la identidad, por ejemplo, de uno de sus progenitores, con los datos de una tarjeta de crédito”.
    2. Propongo una tarea: apostarse a la salida de uno de los centros de apuestas que tenemos en todos los barrios y ver como pueden saltarse las prohibiciones y cómo nuestros adolescentes y jóvenes juegan en ellos.
    3. “Fejar insisten en que los jugadores patológicos son cada vez más jóvenes y que, a diferencia de lo que ocurría hace una década, en que el 75% de los casos eran adictos a las máquinas de tragaperras –y el resto a otras modalidades presenciales como rascas, quinielas…–, hoy los más jóvenes están seducidos por las apuestas deportivas y el póker en la modalidad online”.

Dejo para otro momento reflexionar sobre lo preventivo y el peso del género en todo esto. Y lanzo un par de preguntas al aire.

¿Por qué no se está hablando de todo esto? ¿Por qué “las adicciones ya no venden”?

Seguiremos charrando de todo esto

Lo liquido, siguiendo a Z. Bauman

Hace unos días caminando por los desiertos pasillos de la facultad sonó un ruido que me hizo recordar cosas de mi niñez. Sé por experiencia que un sonido, un olor, un pensamiento, un sentimiento, etc. puede ser el disparador de algo. En este caso el disparador me llevó a una aldea pequeña a unos doce kilómetros de La Coruña cuando mi abuela materna me intentaba, sin mucho éxito he de reconocerlo, explicar como sonaba un carro de bois vacío y lleno.

Sí, uno de esos carros del país, del que hace un par de años en un camino rural me encontré frente a él en el coche con mis nietos y pude explicarles, que yo, su abuelo, había montado mucho en ellos. Los ojos de mi nieto mayor se abrieron como dos grandes ventanales, y un ¿de verdad abuelo? salió de su garganta como no dando crédito a lo que le estaba diciendo. Recordar a mis abuelos es recordar toda una experiencia de vida que me ha marcado profundamente. De mi otra abuela he recibido la experiencia del trabajo constante y flexible de las labores que realizaban “las mandaderas” en las casas “bien”.

De mis abuelos mantengo siempre la imagen de dos personas que aún en bandos opuestos en la última guerra civil me enseñaron el valor de la palabra empeñada en mantener sus ideas, en construir un mundo mejor, en creer en la idea de progreso, en un futuro, … Y de pronto mis pensamientos se cortaron al ver a una alumna de segundo con mascarilla, sentada en el suelo y apoyada en un banco, escuchando a una profesora, y tomando apuntes en su mac. No pude por menos que comentarle que era mejor que se fuese a la cafetería en la terraza que estaría más cómoda, … me miró, y creo que me sonrió, … “no nos dejan”, fue su respuesta.

«No nos dejan», se me quedó grabado como si me hubiesen metido una puñalada en el ánimo. Más tarde hablando con una de las alumnas a las que este curso dirijo el TFG comentamos algunas cosas del día y día, cuando de repente me dice: “Jo, Luis, me dan pena”… “¿Quiénes?”, “Mi hermana que está en segundo, sus amigos, sus compañeros. No van a vivir la Universidad”.

Y de pronto “el carro de bois” volvió a resonar, no sé si lleno o vacío”.

Los que tenemos cierta edad hemos vivido, hemos mamado de nuestros mayores. La idea del progreso, esa idea que siempre iremos hacia un futuro, y un futuro mejor, que nuestra generación va a ser mejor, va a tener mas, va … hacia una sociedad mejor y más justa; parece que se está truncando. Nuestros principios eran sólidos, permanentes. Si hacíamos una carrera, si estudiábamos. y en el deber ser: estudiantes primaba sobre todo, conseguiríamos movilidad ascendente. Subiríamos en la escala social, tendríamos un trabajo para toda la vida (aunque yo no puedo ser ejemplo de esto, pero aunque profesionalmente de momento me he mantenido como hilo conductor, sí que he cambiado varias veces de profesión). Teníamos mores que nos hacían recorrer un trayecto reconocible.

Pero hete aquí que de pronto esas fronteras han dejado de ser paredes altas y con muros gruesos, y ni siquiera son ya mojones. Simplemente no hay frontera muy reconocible e igual en todos y cada uno de los ámbitos de la vida, y en todo caso la frontera se adecúa a lo que quiere la persona como unidad. Hemos pasado del nosotros, al yo. Volvemos al «panta rei», en la vida todas las cosas fluyen, se desplazan, se desbordan, se filtran y gotean, siempre por un periodo de tiempo limitado y sin ocupar un espacio concreto y definido.

Esto por esto que el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman adopta el concepto de “liquidez” como una alegoría de la naturaleza, que representa además una nueva fase de la historia humana. Todo lo que nos está pasando, y al mismo tiempo, lo que nos puede seguir pasando. ¿Y por qué la liquidez? Por que las “cosas líquidas” no se atan de ninguna forma al espacio ni al tiempo, son libres de fluir por donde quieran, pero siempre de manera momentánea.

El momento, la inmediatez es el signo de nuestro tiempo. Lo liquido es lo que nos va a impregnar todos y cada uno de nuestros instantes, todos y cada uno de nuestros roles. Tomemos por ejemplo el campo laboral: tenemos que ser flexibles y estar capacitados para cumplir diferentes funciones y movilizarse para enfrentarse a nuevos desafíos. Que os voy a decir a vosotros que vivís el mundo universitario, o el mundo escolar.

Un empleo ya no va a ser suficiente para crear una carrera profesional, es necesario experimentar distintas labores en diferentes puestos y compañías para poder aprender más y destacarse por sobre los demás. Hemos dado un paso más en la competitividad, estamos entrando en la era del individualismo, también determinante en el campo profesional. ¿Los equipos de trabajo? No tengo muy claro que se puedan mantener en los “tiempos líquidos”, porque la identidad personal será el santo y seña.

Hoy un compañero del mundo de las empresas del tercer sector que acababa de leer algo de Bauman para una ponencia me escribe y me preguntaba sobre esta frase que transcribo”: “Los cambios constantes y las exigencias cada vez más limitantes del mercado laboral atemorizan a los trabajadores, que no pueden seguir el ritmo vertiginoso de la Modernidad Líquida, quienes muchas veces quedan rezagados y no sirven como sujetos funcionales al sistema laboral actual”.

Mi contestación fue “siempre nos quedará la UTOPÍA”. Porque Bauman también dice: “La vida líquida es una sucesión de nuevos comienzos con breves e indoloros finales”. Y si ello es cierto el péndulo de la historia sigue su proceso.

No se si volverán, pero el sonido del carro del país era un sonido que vertebraba todo el territorio, incluso el de las siete provincias gallegas, pero esto, esto ya es otra historia.

Parlamento viene de parlar

beige concrete building under blue sky

La verdad es que la entrada de hoy iba a tener un tinte solo profesional, pero debido a diversas circunstancias personales que me han acontecido estos días he decido cambiar de rumbo. Esto se debe en parte a los comentarios recibidos sobre un tuit en el que criticaba, a mi entender, lo poco que están realizando su labor en el tema de la pandemia y la limitación de las libertades individuales que estamos padeciendo.

Estaba en mi debate interno de escribir o no escribir algo personal cuando a modo de justificación, el ínclito sujeto, me envió el dichoso “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”. Estaba a punto de enviar una respuesta tipo salida de tono, pero en el último momento me pude tranquilizar por motivos ajenos a mi voluntad, dicho sea de paso.
Cuando empezaba a escribir la respuesta sobre el susodicho Plan, por una asociación de ideas me vino a la mente algo que yo he vivido en mi niñez.

Mi familia materna proviene de una aldea de Galicia donde todos somos, todavía a día de hoy, parientes y contraparientes. Pues bien, en esta Parroquia que forma parte de un Concello cercano a La Coruña se conservaba la costumbre de hacer reuniones “no agro da igrexia” para debatir algunas cuestiones que afectaran a los parroquianos. Había dos momentos en los que hombres y mujeres estaban casi todos en el circulo do agro: cuando se debatía algún “tema de lindes” o cuando había que hablar de los “arbitrios”, el resto del tiempo iban solo los hombres.

En esos momentos se hablaba, ¡vaya si se hablaba!, la palabra (a fala) era el argumento, incluso se intentaba llegar a las manos. En esos momentos, mi tío abuelo ejercía de juez de paz, sin serlo. Lo respetaban porque era el más leído, … siempre lo admiré como “facilitaba” la comunicación, intentaba que se llegara a acuerdos. Porque si no se llegan venían nubes negras. Alguna vez me dijo: “haiche que falar se non, non temos callos”. Se refería a que en la fiesta del Carmen la familia no se iba a juntar y no habría el plato típico de la reunión: callos.

Hablar, sobre todo cuando aquello nos compete, nos ocupa, o nos preocupa. Pero este principio parece que se ha obviado en este momento. El famoso Plan tiene en sí una serie de medidas que nos van a tocar a todos, pero no han sido puestas blanco sobre negro y tampoco nuestros parlamentarios, no han “parlamentado” sobre ello. Y sobre todo en aquello que más repercute, en nuestros arbitrios, y en cómo se los quiere utilizar.

Hecho de menos que nuestros parlamentarios hablen de verdad de lo nuestro, de lo que realmente significa la política económica que se nos viene encima. No he oído a ninguno de ningún partido hablar del impuesto verde (traducción pagaremos más todos, y no los ricos, por utilizar la energía, los carburantes, la alimentación, …) o que se beneficie más a un corredor, dejando de lado una vez más al Central. ¿Dónde están los parlamentarios de Aragón?.

Al parlamento se va a parlar, a debatir, a quedar mal con el partido, con la familia porque el bien común debe ser la máxima. Pero mientras se cumpla inexorablemente la ley de hierro de la oligarquía, mientras no haya una auténtica democracia interna en los partidos, una camarilla, un grupito, seguirá haciendo de las suyas y sin atender al bien común, nuestros parlamentarios se olvidan que hablan por todos nosotros y que su escaño depende de nosotros, es con nosotros con quienes tiene que dialogar para luego llevar nuestra voz al parlamento.

Mientras piensen que su escaño es del partido se olvidarán de los imperativos categóricos, aquellos que representan una acción por sí misma como objetivamente necesaria, sin referencia a ningún otro fin, “es el debes hacer”, en este caso hablar para convencer, para construir un nuevo relato al que nos quieren vender: para cuadrar las cuentas no solo hay que subir impuestos, a lo mejor es el momento de ver “el chocolate del loro” porque creo que “el loro ya está diabético con tanto chocolate”, se puede y se debe plantear el debate (el parlamento) sobre la eficacia y la eficiencia de algunas de las medidas, instituciones, institutos, observatorios, etc que nos hemos ido dando.

PD
Aprovecho para indicar las fórmulas del Imperativo Categórico:

Fórmula de la ley universal

  • «Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal»

Fórmula de la ley de la naturaleza

  • «Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza»

Fórmula del fin en si mismo:

  • «Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio»

Fórmula de la autonomía:

  • «Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de fines»

La mediación y los Objetivos sobre el Desarrollo Sostenible

El desafío está en marcha, querido amigo Mario, y para mi propósito voy a hacer una breve reflexión sobre la propuesta. Comienzo

17 objetivos para transformar nuestro mundo. En 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades.

ONU

Así es como se inicia la página del sitio que la ONU (1) tiene para dar cuenta de los ODS. Diecisiete objetivos que tiene ciento sesenta y nueve (169) áreas de acción o metas (sería conveniente darse una vuelta por ellas para ver el alcance de las mismas).

Lo primero que tengo que decir es que estos objetivos nos conciernen a todos. No, no es solo para los gobiernos, o las grandes instituciones o corporaciones, es para todos. Y este es el primer punto que tiene que ver con la mediación: es para todos, puede, y debería, ser utilizada por todos.

Tomando como ejemplo significativo el ODS 16 propone «Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todas las personas y construir instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas». Se centra en colaborar en la búsqueda de soluciones para por un lado reducir la violencia y la corrupción, y por otro lado promover el acceso a la justicia, garantizando en todo momento y “en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades”.

La mediación, como metodología y proceso dialógico y colaborativo para la gestión, y o resolución, de conflictos supone una herramienta fundamental en el desarrollo de la cultura de paz, tal como sugieren una variedad de autores.

Los mediadores, en tanto y cuanto, buscan la facilitación del dialogo y llegar a acuerdos, siempre que las partes así lo desean, se encuentran en la mejor situación para la consecución de las soluciones que anteriormente he comentado.

En la búsqueda de ese objetivo se pondrá en el corazón del Objetivo 16: “construir la paz”, en tanto que los pactos permiten un desarrollo armónico de la vida social. Una lectura de esto serían las funciones que la mediación podría desarrollar.

Preventiva: en orden a generar espacios donde se desarrollan situaciones relacionales sin confrontaciones destructivas.

Educativa: puesto que saca de cada persona aquellos aspectos comunicacionales no violentos, enseña a manejar la empatía y las diferencias de opiniones y estilos de vista. Generando dinámicas transformadoras en los propios participantes para mantener las relaciones.

Gestión de Conflictos: mediante el dialogo para llegar a acuerdos satisfactorios para todas las partes implicadas en el proceso y en el problema.

(1) https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/ visitada el 17/04/2021

La relatividad del momento

Hoy me ha llegado de allende los mares un email con un «mensaje positivo» y quiero compartirlo con todos vosotros. La persona que me lo envía lo hace con cierta ironía, por mi situación personal. Me he reido y le enviado un mensaje alusivo, también con cierta «sorna». Transcribo:

Hay quien sufre porque está lejos de algo: de una meta, de una persona, de una ciudad . .. La lista es muy larga. En todos esos casos hay una constante: se puede reemplazar el concepto de lejanía. ¿De verdad?, si, claro que se puede, se puede hacer con el concepto opuesto de cercanía. De hecho, sólo estamos lejos con respecto a algo, y siempre que estamos lejos de algo, también estamos cerca de otra cosa.

Es poder ver las cosas desde otro prisma, o como «decís los sistémicos», se puede redefinir, o hacer una connotación positiva o la realidad se construye, etc… Pon lo que tu desees amigo Luis.

¿Quieres un ejemplo? Estas cerca de tu jubilación…. pero ya tienes mucha experiencia acumulada

  • Estas lejos del trabajo… pero estás cerca del lugar de descanso.
  • Estas lejos de la personas… pero estás cerca de ti mismo.
  • Estoy lejos de mi ciudad natal… pero cerca de la ciudad de tu chica, de tu chico, de … cualquier otra ciudad.

Reconstruir la realidad con el otro, es un juego interesante, compañero…

Siempre la regla será LEJOS DE X y CERCA DE Y.

Solo he podido decir que estoy de acuerdo y que esta se la guardo para cuando esté CERCA de mi…

#noticiasociologiaclinica

#intervencionsistemica

#terapiafamiliarsistemica

#espaciodepensamientosistemico

Buen trabajo

Ante la sospecha de consumos

Una cuestión que siempre surge en las charlas con los padres o tutores es plantear cuales son los signos de sospecha de consumos de drogas (alcohol, cannabis, etc.)

Desde hace muchos años señalo que los signos de alarma pueden ser:

  • Cambio brusco en el cuidado y aseo personal.
  • Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas y temblores.
  • Pérdida de peso o apetito excesivo.
  • Disminución del rendimiento escolar o abandono de los estudios.
  • Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación.
  • Disminución de la comunicación verbal y afectiva.
  • Empobrecimiento del vocabulario.
  • Abandono de aficiones e intereses.
  • Cambios bruscos de humor.
  • Pérdida de responsabilidad.

Pero nada sustituye una buena mesa camilla para poder hablar de cualquier tema.

5 o 10 minutos para poder hablar de cómo ha ido el día pueden obrar milagros, incluso en esa etapa de la adolescencia en la cual el grupo de pares (iguales) parece tener mucha más fuerza que el grupo familiar. Aunque hay que saber respetar los silencios adolescentes, con un simple acompañamiento de estar presente.

(1) Los signos de alarma pueden encontrarse en casi todas las páginas que comparten ideas sobre la prevención en adicciones. Las principales son las del PND y las de la FAD

Relájate … relájate tu

Siempre me ha llamado la atención como los hipnotizadores consiguen introducir frases, u órdenes, complejas que achacaban realizando su función: hacer lo que ellos quieran. Porque hasta lo que se me alcanza a nadie le gusta recibir órdenes, y en algunos casos, tampoco obedecerlas.

Me han llegado a contar anécdotas graciosas sobre este tema, pero la que más me ha llamado la atención ha sido una en la que un médico, hipnotizador, tenía una paciente que cada vez que su marido le decía: «relájate», ella solía responder con un: «deja de decirme que me relaje y empieza a relajarte tu». Y parece que eso surtía unos efectos casi inmediatos en el marido.

Viene esto a cuento porque estaba leyendo un articulo sobre el discurso político y explicando algunas cuestiones ponen como ejemplo la siguiente frase:

Sé que estáis cansados de que todos os digamos «vota por mi sindicato» o «vota por mi», y de hecho yo no he venido decirlo…

No he podido volver a recordar el cómo nos venden la moto. ¿El truco?

Utilizar verbos en imperativo que el inconsciente del oyente (o del lector) obedece sin que lo advierta, porque la complejidad del mensaje así lo hace.

Por eso con los padres, especialmente los que tienen adolescentes, realizo con ellos alguna simulación (modelaje) con la utilización de verbos de «orden» para trabajar los límites y normas.

BUEN TRABAJO

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