Reflexiones a raiz de la noticia de una vejación y violación de un adolescente (1)

En otras ocasiones he hablado sobre el tema del bullying en este sitio. Hoy, a raíz de la noticia espeluznante sobre “el adolescente con Asperger vejado y violado por cuatro compañeros”(1), vuelvo sobre el tema de una manera más pausada al mismo tiempo que comento la noticia tal como la he leído.

En primer lugar comenzaré diciendo que el titulo de la misma puede dar a equívocos. Parece poner el foco en el adolescente y con Asperger, como si eso fuese constitutivo de algo que solo quien ha puesto el titulo puede saber. Si bien en el interior de la noticia juega con cierta ambigüedad como si tener Asperger hubiese sido un desencadenante de no sé bien de qué cosa.

En segundo lugar habla de un instituto, en el cuerpo de la noticia se habla de un centro concertado, cosa que parece ser cierta. Bien sé, y esto ya lo he escrito antes, que no hay diferencias entre colegios públicos, concertados o privados, según el Informe elaborado por la Universidad de Alcalá. Hace más de ocho años. En el mismo informe se afirmaba que uno de cada cuatro alumnos sufre el acoso o la violencia de sus compañeros, sin que se detecten diferencias entre colegios públicos, concertados o privados. Estamos en el año 2022 y parece que el panorama no ha cambiado mucho, e incluso si hemos seguido la pista de las noticias generadas por esta causa, el problema se ha agudizado.

Para los autores del estudio coincidían en que en los colegios “sigue imperando la ley del silencio”. Porque muchas veces el bullying pasa inadvertido y no se denuncia. Incluso bajo el amparo de planes o comisiones de convivencia, alumnos mediadores, alumnos ayudantes, etc. Tal vez sea la hora de revisar las actuaciones realizadas hasta la fecha para comprobar su eficacia.

Sigo recordando las indicaciones de UNICEF al respecto:

  • Para resolver conflictos en clase cada vez toma más fuerza la figura del mediador, un rol que puede realizar otro alumno o alumna.
  • Sus tareas no son sólo intervenir en peleas, sino también integrar a aquellos chicos y chicas que tengan dificultades para hacerlo.

Debemos seguir potenciando estas figuras pero además de la formación, un mediador o mediadora necesitan un perfil concreto: debe tener voluntad de querer ayudar, capacidad de escucha, actitud positiva, ganas de cambiar las cosas. Esta labor, como dice una persona que lo es en un instituto de Zaragoza, a pesar de ser voluntaria, “no es un juego, es bastante serio”.

En esta formación hay que tener en cuenta no solo a las personas que van a realizar este cometido, es necesario implicar no solo a los otros compañeros, sino a toda la Comunidad Educativa, sino al final como dicen en Aragón: “estaremos haciendo un pan con tortas”.

(1) Esta noticia ha salido en varios medios de comunicación, pero yo voy a coger la noticia de el periódico el Mundo porque me va a dar más juego a los comentarios que voy a realizar:

https://www.elmundo.es/espana/2022/10/15/6349ab24fdddff614f8b45a2.html

Volveré sobre el tema.

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