Sobre la Autoestima

Muchas veces no somos conscientes de lo que llevamos dentro de nosotros mismos. Hay una frase que me gusta repetir y repetirme: «Vuélvete hacia ti mismo, pues en ti habita la Verdad, y si te encuentras mudable, transciéndete». Es la frase de Agustín de Hipona que lleva rumiándose en mi mente desde hace años. Es una frase que suelo hacer llegar, en algunas ocasiones, a las personas que acompaño. Otras le envío un cuento sobre el valor de un anillo. Dice así:

Agobiado por sus conflictos internos, un joven alumno fue a visitar su anciano profesor. Y entre lágrimas, le confesó: «He venido a verte porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas ni para levantarme por las mañanas. Todo el mundo dice que no sirvo para nada, que soy inútil y mediocre. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?» El profesor, sin mirarlo a la cara, le respondió: «Lo siento, chaval, pero ahora mismo no puedo atenderte. Primero debo resolver un problema que llevo días posponiendo.» Y haciendo una pausa, añadió: «Si tú me ayudas primero, tal vez luego yo pueda ayudarte a ti.»

El joven, cabizbajo, asintió con la cabeza. «Por supuesto, profesor, dime qué puedo hacer por ti.» Pero más allá de sus palabras, el chaval se sintió nuevamente desvalorizado. El anciano se sacó un anillo que llevaba puesto en el dedo meñique y se lo entregó al joven. «Estoy en deuda con una persona y no tengo suficiente dinero para pagarle», le explicó. «Ahora ves al mercado y vende este anillo. Eso sí, no lo entregues por menos de una moneda de oro». Seguidamente, el chaval cogió el anillo y se fue a la plaza mayor.

Una vez ahí, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Pero al pedir una moneda de oro por él, algunos se reían y otros se alejaban sin mirarlo… Derrotado, el chaval regresó a casa del profesor. Y nada más verlo, compartió con él su frustración: «Lo siento, profesor, pero es imposible conseguir lo que me has pedido. Como mucho me daban dos monedas de plata. Nadie se ha dejado engañar sobre el valor del anillo.» El anciano, atento y sonriente, le contestó: «No te preocupes. Me acabas de dar una idea. Antes de ponerle un nuevo precio, primero necesitamos saber el valor real del anillo. Anda, ves al joyero y pregúntale cuánto cuesta. Y no importa cuánto te ofrezca. No lo vendas. Vuelve de nuevo con el anillo.»

Y eso fue lo que hizo el joven. Tras un par de minutos examinando minuciosamente el anillo, el joyero lo pesó y con un tono de lo más serio, le indicó: «Menuda maravilla que has traído. Dile a tu profesor que esta joya vale como mínimo 50 monedas de oro». Y el chico, incrédulo, se fue corriendo para comunicárselo a su profesor.

El chaval llegó emocionado a casa del anciano y compartió con él lo que el joyero le había dicho. «Estupendo, gracias por la información. Ahora siéntate un momento y escucha con atención», le pidió. Y mirándole directamente a los ojos, añadió: «Tú eres como este anillo, una joya preciosa que solamente puede ser valorada por un especialista. ¿Pensabas que cualquiera podía descubrir su verdadero valor?» Y mientras el profesor volvía a colocarse el anillo en su dedo meñique, concluyó: «Todos somos como esta joya. Valiosos y únicos. Y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que personas inexpertas nos digan cual es nuestro auténtico valor

Cuento extraído del libro “26 cuentos para pensar”, de Jorge Bucay.

Sin manual, cámbiame al hijo/a

En la entrada anterior del blog hablamos que no existe manual para manejarnos en la etapa de la adolescencia de nuestros hijos, y recomendaba aquello de “paz” y “ciencia”. Y sobre todo “no volar todos los puentes” con el o la adolescente añadiendo la importancia de “mantener la creencia profunda en los valores y competencias del o de la adolescente”.

Mantener esa creencia es de vital importancia porque nos aleja de la tentación de hacer recaer en el profesional la responsabilidad del cambio del “elemento que se ha desviado de la norma” de la familia. Delegar en el profesional es la tentación de la familia, pero también la manzana envenenada que a veces mordemos como profesional.

Pero los auténticos profesionales del menor o del adolescente que necesita el acompañamiento son los propios padres, los adultos significativos para el menor, lo que hoy se conoce en muchos casos como los tutores de resiliencia.

Hacer entender al adulto que ellos son los verdaderos conocedores de lo que hace o no hace el menor, o al menos que pueden tener claves que otros no vamos a poder utilizar es el primer paso para comenzar un nuevo camino familiar que sirva para que de nuevo se conviertan en la base segura a la que puedan retornar en los momentos en que más lo necesiten.

Es volver a responsabilizar a los adultos en aquello que hemos oído tantas veces: “educar es sembrar y saber esperar”. Ya sabemos que educar es una tarea en la que, a veces, cunde el desánimo. Por ello es preciso, para los profesionales que estamos en el entorno de la familia, recordar que el hecho educativo es complejo.

Tirar la toalla no es una opción por mucho que cunda el desánimo y se instale el desaliento, que es lo que traen las familias a consulta. Retomar, cual gota malaya, la idea que los padres son los mejores conocedores de sus hijos, que la impresión de que los valores que se han inculcado en el hogar, en la familia, en la escuela han desaparecido, es eso una impresión. Que el profesional «no va a cambiar al adolescente», que en el cambio están implicados todos los miembros de la familia, al menos la nuclear.

Y esto repetirlo en la primera, en la segunda, … en la última sesión. Recordando que tenemos que pegarnos a las familias, a su estilo relacional y comunicacional. Pero también el del adolescente que en esos momentos puede ser diferente al de la propia familia. Si no podemos olvidarnos que en la etapa de la adolescencia el menor está experimentando “el ser único” y no tiene porque convertirse, ni pretender que se convierta, en la “imagen y semejanza” de su propia familia, o “del niño perdido/soñado por los adultos” con los que convive. Hay que estar atentos a no admitir la delegación del cambio en las interacciones y comunicaciones de la familia.

Por lo tanto para los padres de los adolescentes, esos profesionales del hijo o de la hija tienen que volver a creer en ellos mismos, en que el momento en el que están viviendo es el de café diario para charlar sobre la educación de los hijos, de negociar sus discrepancias sobre esa educación y otras cosas. Es el momento de zanjar de inmediato los problemas de convivencia, y hablar con ellos sobre el tema. Hablar, quieran o no quieran. Y recordar que son y seguirán siendo familia.

Con un pan, o una guía de instrucciones, bajo el brazo

Hace un par de días una de las alumnas en prácticas de nuestro centro de psicoterapia me preguntó qué entendía yo por el acompañamiento a padres; se refería a la orientación y acompañamiento que hacemos con los padres con hijos adolescentes.

Mi respuesta fue decirle que a veces tengo la sensación de estar trabajando con un muelle, que de vez en cuando todo se vuelve a lo que parecía el primer momento, pero que luego, en frío veo los avances y que no estamos en el punto de partida. ¿Cuál es ese punto de partida? Adaptarse a los adultos que vienen en demanda de ayuda y hacerles entender que estamos en una etapa, compleja, es verdad, pero que es una etapa en la vida del hijo o de la hija.

Incluso a veces para distender el ambiente les digo a los consultantes que la adolescencia se termina el día que te ven llegar cansado a casa y te preguntan: “papá, te veo cansado ¿qué quieres que te prepare?”. Como comprenderéis alguna risa nos hemos echado.

La adolescencia es un tiempo breve, aunque lo vivamos como intenso, muy intenso y largo. Pero lo es, en apenas un abrir y cerrar de ojos hemos pasado de los doce a los diecinueve años de nuestro hijo o de nuestra hija. Es verdad que esos seis, siete u ocho años pueden ser vividos como si te cayesen veinte o treinta tifones o danas.

Pero, como le comento a los padres, este es el momento idóneo para ir preparando a los hijos “para echarlos de casa”, “que salgan por la puerta grande”. Dejo para otro momento los comentarios y reacciones de los padres, especialmente de las madres, a estas afirmaciones.

Sí, la adolescencia es la etapa para prepararles para salir de casa, aunque la familia también representa una base segura para que ellos puedan regresar al “calor del hogar”. Salir de casa, emanciparse, es el momento en el que pasas a ser “el padre o la madre de …”. Y esto también constituye un reto para los adultos. Volveremos sobre el tema en otro momento.

Como decía anteriormente, nos encontramos en una etapa en la que hay comportamientos y actitudes de nuestros hijos que no acabamos de comprender, que no acabamos de entender del todo. No, no estoy hablando de hijos adolescentes que presentan problemas de actitud o comportamiento, ni tampoco de hijos que puedan estar en “conflicto social”. Estoy hablando de actitudes y comportamientos habituales de los adolescentes que a los adultos nos chocan, cuando no los acabamos de entender, o de estilos de vida que no “pegan” con el estilo de vida familiar o con el estilo que ellos mismos han llevado hasta ese momento.

Estos días he visto por televisión un anuncio de una determinada marca de alimentación que refleja muy bien esto que estoy diciendo, y puedo aseguraros que me encanta el tratamiento que hace porque refleja en gran medida la perplejidad con la que llegan los adultos cuando solicitan ayuda para entender y actuar en esta fase de la vida de sus hijos.

Vienen pidiendo “el manual para “manejar” al hijo o la hija”. Porque, en muchos momentos, la justificación que se han dado para esos cambios de comportamiento o actitud, “es que es la adolescencia”, ya no les da explicación o no les sirve para lo que están viviendo.

No, no hay manual, o eso es lo que yo les digo, solo hay “paciencia” y/o “paz y ciencia”. Cada adolescente es un mundo en sí mismo, lo mismo que cada padre y cada madre, y cada unidad familiar…

¿Pero, entonces? Hay algo que puede servir para todos, no, no es un manual, es algo que desde que yo trabajo con adolescentes y familias parece que puede ser útil. Dos cuestiones:

La primera no volar todos los puentes, que alguien de la familia mantenga algún canal de comunicación con el adolescente. Mantenga un diálogo con escucha activa.

Y la segunda, tan importante o más que la primera, es mantener la creencia profunda en los valores y competencias del o de la adolescente. Valores y competencias que por otra parte han sido “mamados” y entrenados en el seno de la propia familia. Y que están en el interior de ese o esa adolescente que “no acabo de entender”

Seguiremos hablando de cuestiones que tienen que ver con ese “no manual”.

¡Buen trabajo!

Sócrates y los tres filtros

Una vez colgados los mensaje de hoy, desde el otro lado del charco me llega el siguiente mensaje:

Los tres filtros

«En la antigua Grecia, Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

  • Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?
    • Un momento…- respondió Sócrates – Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro.
  • ¿Triple filtro?
    • Eso es- continuó Sócrates – Antes de contarme lo que sea sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme.
    • El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
  • No, me acabo de enterar y…
    • Bien- dijo Sócrates – Conque no sabes si es cierto lo que quieres contarme.
    • Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad. ¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?
  • No. Todo lo contrario…
    • Así que…- le interrumpió Sócrates – quieres contarme algo malo sobre él, que no sabes siquiera si es cierto.
    • Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?
  • No, no mucho…
    • Por lo tanto..- concluyó Sócrates – si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?»

Podemos extraer la moraleja, pero hoy en el #DesayunoconmiAmigoMario lo hemos aplicado a ciertos comunicadores que después de lo que han hablado del COVID siguen dando «doctrina» y repartiendo carnets de buenos y malos.

#EstoTambienPasará

Nos venden la moto … pero solo el chasis

Estoy, como lo estamos todos, martilleado una y otra vez con la especie que los jóvenes son los «culpables de la situación actual de la pandemia». Es bien cierto que hay muchos contagiados y en franjas de edad menores que en las otras olas, pero hay algunas cosas que voy a reflexionar a lo largo de estos días. Hoy solo voy a apuntarlas

Para todos los que trabajamos en el mundo de la salud desde el campo de la sociología conocemos el poderoso efecto de la cultura tanto en la salud como en la medicina. La cultura afecta la forma como las personas interactúan con los miembros de los diversos sistemas de salud (incluso con los chamanes, curanderos, …); pero también, la cultura, afecta a cómo se relacionan, cuando están enfermos, con sus familias, compañeros de trabajo, entorno, etc. Incluso sobre su concepto de salud.

¿Hay algunos problemas de salud que son característicos de una sociedad concreta? ¿de una cultura concreta? ¿Quién dice qué (quién define) es enfermedad? ¿Varía el cuidado de la enfermedad de una nación a otra? ¿de una ciudad a otra? ¿de un pueblo a otro? ¿de una clase social a otra?.

Partimos de dos grandes hechos: que las comunidades en las que las personas viven tienen un impacto en su salud y que la cultura, también, contribuye en las diferencias en el cuidado médico e incluso en cómo se define la salud. De hecho utilizamos el término síndrome cultural se refiere a una enfermedad o dolencia que no se puede entender sin tener en cuenta el contexto social específico del que proviene.

Planteémonos estas ideas en la situación actual de pandemia que vivimos y podremos extraer tres conclusiones rápidas.

  1. Vivimos en una sociedad occidental en la que la medicina ha trasladado una idea poderosa a nuestras mentes: para cualquier enfermedad va a haber una cura. El gran paradigma médico lo ha invadido todo. Pero esto tiene una contrapartida la medicalización de la sociedad es obvia, pero para nosotros esta obviedad provoca, guste o no, el control social por parte de la medicina como institución social.
  2. Hay desigualdades en el cuidado de la salud. No solo tenemos la medicalización porque nos podemos plantear quién se está beneficiando de esta pandemia, quien la está sufriendo más, quién está dominando a expensas de los otros (¿por qué unas vacunas y no otras? ¿Quién y con qué criterios se están distribuyendo? ¿Qué profesionales están más sobrecargados?…). Las respuestas a estas preguntas nos pueden dar para varios comentarios.
  3. Desde otra perspectiva podemos analizar la enfermedad y podemos afirmar que conlleva rupturas en nuestras interacciones sociales, tanto en el trabajo como en el hogar. Por lo que estar enfermo obliga, por tanto, a estar controlado, y así, en principio, no son demasiadas personas a la vez las que son eximidas de sus responsabilidades sociales. Salvo cuando ocurre algo que nos sobrepasa.

Dichas estas tres conclusiones rápidas utilizando perspectivas sociológicas diferentes podemos analizar lo que está ocurriendo.

Se nos ha trasladado la idea que las vacunas “lo pueden todo”, “que las mascarillas si, no, si”, pero ahora hay que enseñar la sonrisa, o irnos de cañas, … que nuestros dirigentes saben lo que hacen y por lo tanto nos deben controlar, tanto para la salidas como para los encierros. Que no tenemos responsabilidades sociales, o individuales… Pero cuando nos sobrepasa la situación nosotros somos los culpables de la misma, porque no somos responsables individualmente. Porque el comportamiento que se les pide a las personas que se consideran enfermas tiene que ser el que “los guardianes” de las mismas nos digan lo que tenemos que hacer.

Pero en esto también hay algo kafkiano, se supone que son los médicos los que funcionan como “guardianes” del rol de enfermo. Ellos verifican la condición del paciente como “enfermo” o designan al paciente como “recuperado”. Pero ahora, en estos mismos momentos, en España, no son ellos los que lo determinan: son nuestros dirigentes, nuestros políticos, especialmente nuestro presidente del gobierno.

Esto es lo que hay por detrás de lo que nos quieren vender: “los adolescentes borrachos, incontrolados, incívicos, con sus botellones están conduciendo a nuestra sociedad a la destrucción”. Son capaces de ser “matar a sus abuelos” por no cumplir “con su responsabilidad”.

Es verdad que hay que tener “sentidiño” y que tienen que extremarse las precauciones, pero no son los únicos responsables de lo que está pasando. Somos un pueblo con una cultura que podría resumirse en la letra de la canción: Libertad sin ira. Pero que también inventamos la guerra de guerrillas. Simplemente un recuerdo

#Sentidiño #SiemprehayunaAlternativa

Sobre adicciones

En el último informe Estudes 2020 y a la hora de hablar de la percepción de riesgo se dice lo siguiente:

La percepción de riesgo da idea de en qué medida los estudiantes piensan que una determinada conducta puede ocasionar problemas. En este sentido, el riesgo asociado al consumo de drogas se comporta como un elemento protector frente al consumo y constituye un freno cuando los estudiantes se planteen consumir este tipo de sustancias psicoactivas.

¿Cuáles son las percepciones de riesgo que se asocian al consumo habitual de sustancias? El mismo informe nos dice:

Las percepciones de riesgo más elevadas se asocian con el consumo habitual de sustancias ilegales como la heroína, la cocaína en polvo o el éxtasis, para las cuales prácticamente la totalidad de los estudiantes creen que consumir dichas drogas una vez por semana o más, tendría graves consecuencias para la salud, hecho que se ha mantenido similar a lo largo de toda la seria histórica.

En relación con el consumo de 5 o 6 cañas/copas de bebidas alcohólicas en fin de semana, se observa que la percepción de riesgo asociada ha aumentado notablemente en 2018 (76,8% frente al 56,1% del 2016) coincidiendo con el descenso de consumo de alcohol en los últimos 30 días.

Por otro lado, el consumo diario de alcohol (tomar 1 o 2 cañas/copas cada día) es considerado peligroso por el 57,6% de los estudiantes, dato superior al registrado en 2016, volviendo a niveles similares a los registrados hace 4 años.

En cuanto a la sustancia ilegal más extendida, el cannabis, el 87,5% estudiantes opina que su consumo habitual puede conllevar bastantes o muchos problemas. Dicha percepción ha descendido ligeramente, coincidiendo con el leve aumento en el consumo de dicha sustancia.

El 93,8% de los estudiantes de 14 a 18 años advierte un peligro cuando se alude al consumo habitual de hipnosedantes, siendo la sustancia legal con una mayor percepción de riesgo. Evolutivamente, este año ha registrado el máximo histórico de la serie, superando en más de 6 puntos el dato obtenido en 2016 (87,7%).

Finalmente, el 88,7% de los estudiantes de 14 a 18 años piensa que el consumo diario de tabaco puede causar muchos o bastantes problemas para la salud.

Podemos decir sin temor a equivocarnos mucho que entre los estudiantes entre 14 y 18 años hay un pensamiento bastante extendido que el consumo habitual de substancias produce problemas. Pero siguen entrando nuevas remesas que contribuyen a no realizar un descenso significativo del número de consumidores.

Vamos a intentar detenernos en otros datos que no se reflejan con claridad en lo que hemos descrito.

  1. Existe un alto porcentaje de personas entre 14 y 18 años que no aparecen reflejadas en esta encuesta, de hecho el propio gobierno de España afirma que “La tasa de abandono educativo temprano se sitúa en el 16% en 2020”, es decir que “alrededor de 530.000 personas, 343.000 hombres y 186.500 mujeres, habían abandonado los estudios en 2020”.
    1. La estrategia Europea 2020 estableció en 2010 entre sus objetivos reducir el abandono escolar temprano por debajo del 10% en la UE y del 15% en España, debido a las altas tasas de nuestro país.
    2. Precisamente, uno de los objetivos principales de la LOMLOE, la ley educativa que acaba de entrar en vigor, es reducir las tasas de abandono escolar temprano en línea con los países europeos más avanzados.
    3. Desde 2010, la tasa de abandono temprano en España ha disminuido 12,1 puntos, pasando del 28,2% en 2010 al 16% en 2020, lo que supone un 43% menos. Este descenso ha sido mayor entre los hombres (13,3 puntos) que entre las mujeres (11 puntos), aunque la tasa sigue siendo en 2020 muy superior entre los varones: un 20,2% frente al 11,6%, es decir, un 74% más.
    4. Conclusión: no estamos cumpliendo los objetivos marcados. El estudio de todo esto se lo dejo a personas con mayor conocimiento que yo.
  2. Otras cuestiones que no se reflejan son otro tipo de adicciones por ejemplo el del juego. Un reciente artículo que glosaba el informe de FEJAR (Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar)) titulaba así: “España cuenta con la tasa más alta de Europa de ludópatas entre 14 y 21 años”.
    1. Pero: “Participar en apuestas no es legal en España hasta la mayoría de edad, sin embargo, –tal y como señala la Guía Clínica «Jóvenes y Juego Online», elaborada por Fejar y financiada por el Ministerio de Sanidad,– a día de hoy los mecanismos para que los operadores de juego online puedan controlar que quien está jugando es mayor de edad «son todavía insuficientes». Cualquier menor podría llegar a usurpar la identidad, por ejemplo, de uno de sus progenitores, con los datos de una tarjeta de crédito”.
    2. Propongo una tarea: apostarse a la salida de uno de los centros de apuestas que tenemos en todos los barrios y ver como pueden saltarse las prohibiciones y cómo nuestros adolescentes y jóvenes juegan en ellos.
    3. “Fejar insisten en que los jugadores patológicos son cada vez más jóvenes y que, a diferencia de lo que ocurría hace una década, en que el 75% de los casos eran adictos a las máquinas de tragaperras –y el resto a otras modalidades presenciales como rascas, quinielas…–, hoy los más jóvenes están seducidos por las apuestas deportivas y el póker en la modalidad online”.

Dejo para otro momento reflexionar sobre lo preventivo y el peso del género en todo esto. Y lanzo un par de preguntas al aire.

¿Por qué no se está hablando de todo esto? ¿Por qué “las adicciones ya no venden”?

Seguiremos charrando de todo esto

El arte de ser padres

En mi trabajo de acompañamiento a padres con hijos adolescentes a menudo les envío un comentario, una anécdota, un cuento como forma de recordar lo trabajado en sesión o reforzar aspectos que me parecen especialmente reseñables.

Algunos de estos padres me suelen también cuentos o lecturas que encuentran y que les son provechosas. A veces citan la fuente y otras no. La lectura que quiero compartir hoy no tenía fuente, pero una alumna en prácticas la escuchó o leyó y está buscándola. En cuanto la tenga la citaré.

Aquí va el cuento para que cada cual pueda extraer sus propias consecuencias y que refleja las dificultades de acompañar a hijos adolescentes en esa etapa «tan linda y caótica» como puede ser la adolescencia.

«Susi quería ir a una fiesta. ¿Y quién no? Sobre todo porque ésta no era una fiesta corriente. Se iba a celebrar en la playa. Era casi lo único de lo que habían estado hablando sus amigas durante las últimas dos semanas. Qué harían, quién estaría allí, cómo se vestirían, etc. Iba a ser la mejor fiesta del año; quizá incluso la mejor de su vida.

Pero había un problema… De hecho, uno bien grande. Su madre le había dicho que no. Susi estaba desesperada y cuanto más desesperadamente le pedía que la dejara ir, tanto más rotunda era la negativa de su madre.

  • ¡Pero va a ir todo el mundo! – le explicó Susi.
  • No me importa quién vaya a ir – la cortó su madre -. Ni aunque fuera la Reina de Inglaterra. Tú no vas.

Susi estaba decepcionada. No, mucho peor, se le había roto el corazón. Era la fiesta de su mejor amiga. ¿Cómo le iba a decir que su madre no la dejaba ir? Parecería una idiota si era la única que no acudía. Los demás se burlarían de ella. Puede que incluso dejaran de ser sus amigas si no se unía y participaba en lo que iban a hacer.

Todos o casi todos los domingos, la abuela de Susi iba a cenar. La mujer se dio cuenta de lo deprimida que estaba su nieta pero no dijo nada durante la comida. Le tocaba a Susi lavar los platos y su abuela se ofreció a ayudarla, mientras el resto de la familia se iba a la sala de estar para ver una película de vídeo.

  • ¿Qué te pasa? – le preguntó la abuela en cuanto la joven metió de mala manera los platos en el fregadero lleno de agua y de espuma. La abuela secó uno de los platos con un trozo de papel de cocina.
  • Mamá no me deja ir a la fiesta de mi mejor amiga – se lamentó muy triste.
  • ¿Te ha dicho ella por qué no quiere que vayas?
  • No.
  • Entonces intenta ponerte en su lugar durante un momento – le pidió la abuela -. Si tú fueras tu madre, ¿por qué crees que dirías que no?

Susi no se había parado a pensar en eso. Sólo había prestado atención a sus deseos.

  • Bueno… – contestó después de pensar un rato – es una fiesta en la playa. Tal vez no se fíe de nosotros y crea que nos vamos a meter en líos. O que nos vamos a ahogar. Pero todos sabernos nadar y también cuidar de nosotros mismos.
  • ¿Va a ir algún adulto? – le siguió preguntando la abuela.
  • No – dijo Susi -, ¿quién quiere que sus padres anden cotilleando cuando una se lo está pasando bien?
  • Puede que sencillamente tu madre esté preocupada y no quiera que te ocurra nada malo.
  • Eso no pasará – le aseguró la chica.
  • Quizá tengas razón – insistió la abuela -, pero es probable que tu madre no lo crea y que tenga miedo. ¿Sabes? Cuando tu madre tenía tu edad, jugábamos a un juego. Me parece que las dos sabíamos que lo estábamos haciendo, pero seguíamos adelante y fingíamos que no era así. Si quería salir a algún sitio, yo le preguntaba que a qué hora quería que fuera a buscarla. Siempre le sumaba una o dos horas, corno… bueno, decía, por ejemplo, las once o las doce, creyendo que yo no sabía lo que en realidad pretendía. Yo la decía que eso era demasiado tarde y que la quería en casa a las nueve. Ella se opondría y, al final, nos pondríamos de acuerdo en las diez o las diez y media, que era precisamente la hora que ambas habíamos tenido en mente desde el principio. Así ninguna de las dos ganaba o perdía; así ella podía salir y hacer más o menos lo que quisiera, pero yo conseguía verla entrar en casa a una hora razonable. Al encontrar un término medio, las dos obteníamos lo que queríamos. Aunque posiblemente no todo lo que nos hubiera gustado. Estoy pensando en cómo podrías llegar a ese término medio con tu madre. ¿Qué crees que quiere?
  • Creo que quiere asegurarse de que alguien nos supervisa – respondió Susi y añadió rápidamente – ¡Pero no querernos que haya adultos fisgando lo que hacernos!
  • Entonces… ¿Cómo harás para que tu madre se contente sabiendo que alguien cuida de vosotros, aunque no sea un adulto que os incomode?
  • Pues no lo sé – admitió Susi -. Creo que no hay manera de hacer eso. Mamá quiere estar ahí y dudo que mis amigos lo acepten.
  • Bueno, insisto, ¿y si llegáis a un término medio que os satisfaga a las dos? ¿Y si tu madre te deja allí y se queda con el coche en el aparcamiento, estudiando los apuntes del curso ése que está haciendo? ¿O se mete en una de las cafeterías que hay junto a la playa, se lleva su portátil y trabaja en los deberes de su curso? Así podrá echar un vistazo de vez en cuando para asegurarse de que no te ahogas. Tal vez incluso pueda darse una vuelta por el paseo y supervisarte, mientras tú estás de fiesta.

La abuela se dio cuenta de que su nieta se lo estaba pensando.

  • ¿ Cuándo crees que podrás sentarte a hablar con tu madre de lo que ella quiere, de lo que a ti te gustaría y del acuerdo al que podéis llegar? – indagó la abuela.

Terminaron de fregar y de secar los platos y se reunieron tranquilamente con el resto de la familia en la sala de estar. Al domingo siguiente, la abuela se sintió feliz al saber lo bien que se lo había pasado Susi en la fiesta de la playa que se había celebrado el día anterior. También le gustó saber que su hija (la madre de Susi) se lo había pasado estupendamente dando paseos y sentándose en una cafetería con el ordenador portátil para avanzar en sus trabajos. Al terminar la fiesta, Susi se había reunido con ella en la cafetería.

Aunque bien pensado podría haber titulado el arte de ser abuela o la escucha activa puesta en práctica

Luis Vilas

Lo liquido, siguiendo a Z. Bauman

Hace unos días caminando por los desiertos pasillos de la facultad sonó un ruido que me hizo recordar cosas de mi niñez. Sé por experiencia que un sonido, un olor, un pensamiento, un sentimiento, etc. puede ser el disparador de algo. En este caso el disparador me llevó a una aldea pequeña a unos doce kilómetros de La Coruña cuando mi abuela materna me intentaba, sin mucho éxito he de reconocerlo, explicar como sonaba un carro de bois vacío y lleno.

Sí, uno de esos carros del país, del que hace un par de años en un camino rural me encontré frente a él en el coche con mis nietos y pude explicarles, que yo, su abuelo, había montado mucho en ellos. Los ojos de mi nieto mayor se abrieron como dos grandes ventanales, y un ¿de verdad abuelo? salió de su garganta como no dando crédito a lo que le estaba diciendo. Recordar a mis abuelos es recordar toda una experiencia de vida que me ha marcado profundamente. De mi otra abuela he recibido la experiencia del trabajo constante y flexible de las labores que realizaban “las mandaderas” en las casas “bien”.

De mis abuelos mantengo siempre la imagen de dos personas que aún en bandos opuestos en la última guerra civil me enseñaron el valor de la palabra empeñada en mantener sus ideas, en construir un mundo mejor, en creer en la idea de progreso, en un futuro, … Y de pronto mis pensamientos se cortaron al ver a una alumna de segundo con mascarilla, sentada en el suelo y apoyada en un banco, escuchando a una profesora, y tomando apuntes en su mac. No pude por menos que comentarle que era mejor que se fuese a la cafetería en la terraza que estaría más cómoda, … me miró, y creo que me sonrió, … “no nos dejan”, fue su respuesta.

«No nos dejan», se me quedó grabado como si me hubiesen metido una puñalada en el ánimo. Más tarde hablando con una de las alumnas a las que este curso dirijo el TFG comentamos algunas cosas del día y día, cuando de repente me dice: “Jo, Luis, me dan pena”… “¿Quiénes?”, “Mi hermana que está en segundo, sus amigos, sus compañeros. No van a vivir la Universidad”.

Y de pronto “el carro de bois” volvió a resonar, no sé si lleno o vacío”.

Los que tenemos cierta edad hemos vivido, hemos mamado de nuestros mayores. La idea del progreso, esa idea que siempre iremos hacia un futuro, y un futuro mejor, que nuestra generación va a ser mejor, va a tener mas, va … hacia una sociedad mejor y más justa; parece que se está truncando. Nuestros principios eran sólidos, permanentes. Si hacíamos una carrera, si estudiábamos. y en el deber ser: estudiantes primaba sobre todo, conseguiríamos movilidad ascendente. Subiríamos en la escala social, tendríamos un trabajo para toda la vida (aunque yo no puedo ser ejemplo de esto, pero aunque profesionalmente de momento me he mantenido como hilo conductor, sí que he cambiado varias veces de profesión). Teníamos mores que nos hacían recorrer un trayecto reconocible.

Pero hete aquí que de pronto esas fronteras han dejado de ser paredes altas y con muros gruesos, y ni siquiera son ya mojones. Simplemente no hay frontera muy reconocible e igual en todos y cada uno de los ámbitos de la vida, y en todo caso la frontera se adecúa a lo que quiere la persona como unidad. Hemos pasado del nosotros, al yo. Volvemos al «panta rei», en la vida todas las cosas fluyen, se desplazan, se desbordan, se filtran y gotean, siempre por un periodo de tiempo limitado y sin ocupar un espacio concreto y definido.

Esto por esto que el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman adopta el concepto de “liquidez” como una alegoría de la naturaleza, que representa además una nueva fase de la historia humana. Todo lo que nos está pasando, y al mismo tiempo, lo que nos puede seguir pasando. ¿Y por qué la liquidez? Por que las “cosas líquidas” no se atan de ninguna forma al espacio ni al tiempo, son libres de fluir por donde quieran, pero siempre de manera momentánea.

El momento, la inmediatez es el signo de nuestro tiempo. Lo liquido es lo que nos va a impregnar todos y cada uno de nuestros instantes, todos y cada uno de nuestros roles. Tomemos por ejemplo el campo laboral: tenemos que ser flexibles y estar capacitados para cumplir diferentes funciones y movilizarse para enfrentarse a nuevos desafíos. Que os voy a decir a vosotros que vivís el mundo universitario, o el mundo escolar.

Un empleo ya no va a ser suficiente para crear una carrera profesional, es necesario experimentar distintas labores en diferentes puestos y compañías para poder aprender más y destacarse por sobre los demás. Hemos dado un paso más en la competitividad, estamos entrando en la era del individualismo, también determinante en el campo profesional. ¿Los equipos de trabajo? No tengo muy claro que se puedan mantener en los “tiempos líquidos”, porque la identidad personal será el santo y seña.

Hoy un compañero del mundo de las empresas del tercer sector que acababa de leer algo de Bauman para una ponencia me escribe y me preguntaba sobre esta frase que transcribo”: “Los cambios constantes y las exigencias cada vez más limitantes del mercado laboral atemorizan a los trabajadores, que no pueden seguir el ritmo vertiginoso de la Modernidad Líquida, quienes muchas veces quedan rezagados y no sirven como sujetos funcionales al sistema laboral actual”.

Mi contestación fue “siempre nos quedará la UTOPÍA”. Porque Bauman también dice: “La vida líquida es una sucesión de nuevos comienzos con breves e indoloros finales”. Y si ello es cierto el péndulo de la historia sigue su proceso.

No se si volverán, pero el sonido del carro del país era un sonido que vertebraba todo el territorio, incluso el de las siete provincias gallegas, pero esto, esto ya es otra historia.

Parlamento viene de parlar

beige concrete building under blue sky

La verdad es que la entrada de hoy iba a tener un tinte solo profesional, pero debido a diversas circunstancias personales que me han acontecido estos días he decido cambiar de rumbo. Esto se debe en parte a los comentarios recibidos sobre un tuit en el que criticaba, a mi entender, lo poco que están realizando su labor en el tema de la pandemia y la limitación de las libertades individuales que estamos padeciendo.

Estaba en mi debate interno de escribir o no escribir algo personal cuando a modo de justificación, el ínclito sujeto, me envió el dichoso “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”. Estaba a punto de enviar una respuesta tipo salida de tono, pero en el último momento me pude tranquilizar por motivos ajenos a mi voluntad, dicho sea de paso.
Cuando empezaba a escribir la respuesta sobre el susodicho Plan, por una asociación de ideas me vino a la mente algo que yo he vivido en mi niñez.

Mi familia materna proviene de una aldea de Galicia donde todos somos, todavía a día de hoy, parientes y contraparientes. Pues bien, en esta Parroquia que forma parte de un Concello cercano a La Coruña se conservaba la costumbre de hacer reuniones “no agro da igrexia” para debatir algunas cuestiones que afectaran a los parroquianos. Había dos momentos en los que hombres y mujeres estaban casi todos en el circulo do agro: cuando se debatía algún “tema de lindes” o cuando había que hablar de los “arbitrios”, el resto del tiempo iban solo los hombres.

En esos momentos se hablaba, ¡vaya si se hablaba!, la palabra (a fala) era el argumento, incluso se intentaba llegar a las manos. En esos momentos, mi tío abuelo ejercía de juez de paz, sin serlo. Lo respetaban porque era el más leído, … siempre lo admiré como “facilitaba” la comunicación, intentaba que se llegara a acuerdos. Porque si no se llegan venían nubes negras. Alguna vez me dijo: “haiche que falar se non, non temos callos”. Se refería a que en la fiesta del Carmen la familia no se iba a juntar y no habría el plato típico de la reunión: callos.

Hablar, sobre todo cuando aquello nos compete, nos ocupa, o nos preocupa. Pero este principio parece que se ha obviado en este momento. El famoso Plan tiene en sí una serie de medidas que nos van a tocar a todos, pero no han sido puestas blanco sobre negro y tampoco nuestros parlamentarios, no han “parlamentado” sobre ello. Y sobre todo en aquello que más repercute, en nuestros arbitrios, y en cómo se los quiere utilizar.

Hecho de menos que nuestros parlamentarios hablen de verdad de lo nuestro, de lo que realmente significa la política económica que se nos viene encima. No he oído a ninguno de ningún partido hablar del impuesto verde (traducción pagaremos más todos, y no los ricos, por utilizar la energía, los carburantes, la alimentación, …) o que se beneficie más a un corredor, dejando de lado una vez más al Central. ¿Dónde están los parlamentarios de Aragón?.

Al parlamento se va a parlar, a debatir, a quedar mal con el partido, con la familia porque el bien común debe ser la máxima. Pero mientras se cumpla inexorablemente la ley de hierro de la oligarquía, mientras no haya una auténtica democracia interna en los partidos, una camarilla, un grupito, seguirá haciendo de las suyas y sin atender al bien común, nuestros parlamentarios se olvidan que hablan por todos nosotros y que su escaño depende de nosotros, es con nosotros con quienes tiene que dialogar para luego llevar nuestra voz al parlamento.

Mientras piensen que su escaño es del partido se olvidarán de los imperativos categóricos, aquellos que representan una acción por sí misma como objetivamente necesaria, sin referencia a ningún otro fin, “es el debes hacer”, en este caso hablar para convencer, para construir un nuevo relato al que nos quieren vender: para cuadrar las cuentas no solo hay que subir impuestos, a lo mejor es el momento de ver “el chocolate del loro” porque creo que “el loro ya está diabético con tanto chocolate”, se puede y se debe plantear el debate (el parlamento) sobre la eficacia y la eficiencia de algunas de las medidas, instituciones, institutos, observatorios, etc que nos hemos ido dando.

PD
Aprovecho para indicar las fórmulas del Imperativo Categórico:

Fórmula de la ley universal

  • «Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal»

Fórmula de la ley de la naturaleza

  • «Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza»

Fórmula del fin en si mismo:

  • «Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio»

Fórmula de la autonomía:

  • «Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de fines»

La mediación y los Objetivos sobre el Desarrollo Sostenible

El desafío está en marcha, querido amigo Mario, y para mi propósito voy a hacer una breve reflexión sobre la propuesta. Comienzo

17 objetivos para transformar nuestro mundo. En 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades.

ONU

Así es como se inicia la página del sitio que la ONU (1) tiene para dar cuenta de los ODS. Diecisiete objetivos que tiene ciento sesenta y nueve (169) áreas de acción o metas (sería conveniente darse una vuelta por ellas para ver el alcance de las mismas).

Lo primero que tengo que decir es que estos objetivos nos conciernen a todos. No, no es solo para los gobiernos, o las grandes instituciones o corporaciones, es para todos. Y este es el primer punto que tiene que ver con la mediación: es para todos, puede, y debería, ser utilizada por todos.

Tomando como ejemplo significativo el ODS 16 propone «Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todas las personas y construir instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas». Se centra en colaborar en la búsqueda de soluciones para por un lado reducir la violencia y la corrupción, y por otro lado promover el acceso a la justicia, garantizando en todo momento y “en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades”.

La mediación, como metodología y proceso dialógico y colaborativo para la gestión, y o resolución, de conflictos supone una herramienta fundamental en el desarrollo de la cultura de paz, tal como sugieren una variedad de autores.

Los mediadores, en tanto y cuanto, buscan la facilitación del dialogo y llegar a acuerdos, siempre que las partes así lo desean, se encuentran en la mejor situación para la consecución de las soluciones que anteriormente he comentado.

En la búsqueda de ese objetivo se pondrá en el corazón del Objetivo 16: “construir la paz”, en tanto que los pactos permiten un desarrollo armónico de la vida social. Una lectura de esto serían las funciones que la mediación podría desarrollar.

Preventiva: en orden a generar espacios donde se desarrollan situaciones relacionales sin confrontaciones destructivas.

Educativa: puesto que saca de cada persona aquellos aspectos comunicacionales no violentos, enseña a manejar la empatía y las diferencias de opiniones y estilos de vista. Generando dinámicas transformadoras en los propios participantes para mantener las relaciones.

Gestión de Conflictos: mediante el dialogo para llegar a acuerdos satisfactorios para todas las partes implicadas en el proceso y en el problema.

(1) https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/ visitada el 17/04/2021

La relatividad del momento

Hoy me ha llegado de allende los mares un email con un «mensaje positivo» y quiero compartirlo con todos vosotros. La persona que me lo envía lo hace con cierta ironía, por mi situación personal. Me he reido y le enviado un mensaje alusivo, también con cierta «sorna». Transcribo:

Hay quien sufre porque está lejos de algo: de una meta, de una persona, de una ciudad . .. La lista es muy larga. En todos esos casos hay una constante: se puede reemplazar el concepto de lejanía. ¿De verdad?, si, claro que se puede, se puede hacer con el concepto opuesto de cercanía. De hecho, sólo estamos lejos con respecto a algo, y siempre que estamos lejos de algo, también estamos cerca de otra cosa.

Es poder ver las cosas desde otro prisma, o como «decís los sistémicos», se puede redefinir, o hacer una connotación positiva o la realidad se construye, etc… Pon lo que tu desees amigo Luis.

¿Quieres un ejemplo? Estas cerca de tu jubilación…. pero ya tienes mucha experiencia acumulada

  • Estas lejos del trabajo… pero estás cerca del lugar de descanso.
  • Estas lejos de la personas… pero estás cerca de ti mismo.
  • Estoy lejos de mi ciudad natal… pero cerca de la ciudad de tu chica, de tu chico, de … cualquier otra ciudad.

Reconstruir la realidad con el otro, es un juego interesante, compañero…

Siempre la regla será LEJOS DE X y CERCA DE Y.

Solo he podido decir que estoy de acuerdo y que esta se la guardo para cuando esté CERCA de mi…

#noticiasociologiaclinica

#intervencionsistemica

#terapiafamiliarsistemica

#espaciodepensamientosistemico

Buen trabajo

Relájate … relájate tu

Siempre me ha llamado la atención como los hipnotizadores consiguen introducir frases, u órdenes, complejas que achacaban realizando su función: hacer lo que ellos quieran. Porque hasta lo que se me alcanza a nadie le gusta recibir órdenes, y en algunos casos, tampoco obedecerlas.

Me han llegado a contar anécdotas graciosas sobre este tema, pero la que más me ha llamado la atención ha sido una en la que un médico, hipnotizador, tenía una paciente que cada vez que su marido le decía: «relájate», ella solía responder con un: «deja de decirme que me relaje y empieza a relajarte tu». Y parece que eso surtía unos efectos casi inmediatos en el marido.

Viene esto a cuento porque estaba leyendo un articulo sobre el discurso político y explicando algunas cuestiones ponen como ejemplo la siguiente frase:

Sé que estáis cansados de que todos os digamos «vota por mi sindicato» o «vota por mi», y de hecho yo no he venido decirlo…

No he podido volver a recordar el cómo nos venden la moto. ¿El truco?

Utilizar verbos en imperativo que el inconsciente del oyente (o del lector) obedece sin que lo advierta, porque la complejidad del mensaje así lo hace.

Por eso con los padres, especialmente los que tienen adolescentes, realizo con ellos alguna simulación (modelaje) con la utilización de verbos de «orden» para trabajar los límites y normas.

BUEN TRABAJO

Yo controlo

Hace unos pocos mensajes hablaba del síndrome de la cabaña; comentaba alguna de las reacciones y comentarios recibidos entre ellos uno que da pie al título: «yo no quiero ir a tomar una copa».

Pues bien, la semana pasada me han hecho varias consultas, alguna de las que dieron pie al otro comentario, preguntando sobre alguna de las cuestiones que tienen que ver con lo que yo denomino «lios con el alcohol».

Una de las lecciones que aprendí en su momento como trabajador en primera línea de drogodependencias, fue la frase: «Yo controlo». Cuando alguien te la espeta a modo de misil para que no sigas preguntando «tu sentido aracnido» debe ponerte en guardía.

Y entonces comienzas a plantear cuestiones que pueden hacerte real la hipótesis que manejas. Tenemos delante un lío con alguna «adicción». Es importante recordar que desde un uso inadecuado hasta la adicción hay un recorrido que dependiendo de la persona, el momento vital o la sustancia de la adicción va a cambiar de tiempo e intensidad.

Síntomas de sufrir una adicción:

  • Perdida de interés en aficiones o actividades que antes creían importantes
  • Cambios repentinos de de amigos, personas significativas, etc.
  • Alteraciones bruscas del estado de ánimo
  • Cambios de peso
  • Irritabilididad
  • Ansiedad, …

Si necesitas ayuda contacta con nosotros. Somos un equipo con más de 25 años de experiencia.

  • En nuestro centro atendemos a población de todas las edades y demandas.
  • Contamos con profesionales especializados en diferentes ámbitos, ofrececemos una respuesta adaptada a las necesidades de la persona.
  • Además, contamos con convenios de colaboración y programas benéficos que facilitan el acceso a psicoterapia a cualquiera que lo necesite.

#Trabajandoconadicciones_rv_psicoterapia

Nuestros males…

Se dice que los males de España vienen de lejos. Cómo decía hace unos días releyendo a María José Lacalzada, me encuentro con un cita que viene a cuento del debate sobre los derechos para la mujer trabajadora, Emile Morsier propone en su obra algunas cuestiones para el debate que a finales del siglo pasado se está delucidando.

En este contexto, la profesora Lacalzada comenta muy sagazmente:

Emile Morsier defendía la capacidad de autodeterminación de las personas, el papel del Estado era facilitar los medios para ampliar el nivel de consciencia, pero no suplirla.

El recuperar una moral individual no condicionada por el dogma estaba vinculado a la recesión que llevaba experimentando la Iglesia católica ante la Revolución liberal; pero tampoco el Estado debía ser guardián de las normas. Estas dos coordenadas vistas desde una perspectiva española significaban una doble revolución:

El sentido reformado de la religiosidad y el ejercicio de la ciudadanía. Ambos espacios tenían escasa viabilidad en el sistema. El primero por atentar contra los cimientos contrareformistas, el segundo por democratizador. Sin embargo, en otros países europeos, como Francia, reforzaban vías que ya tenían abierto el cauce: la religiosidad protestante y la política republicana. (pág. 189)

Aunque ella no lo plantea, es bien cierto que estas ideas no podían cuajar en la España de finales del siglo XIX y los hilos de este debate nos siguen agitando porque no se acaba de entender claramente el principio de subsidiariedad, que fue formalmente consagrado por el Tratado de Maastricht, que lo inscribió en el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

Por cierto tal como se contempla en las fichas temáticas sobre la Unión Europea queda definido como:

El principio de subsidiariedad tiene como función general garantizar un cierto grado de independencia a una autoridad inferior respecto de una instancia superior, en particular un poder local respecto de un poder central. Se refiere, por consiguiente, al reparto de las competencias entre los diferentes niveles de poder, principio que constituye la base institucional de los Estados federales.

¿interesante, no? Pues a lo mejor debemos plantearnos que debemos empezar a dejar de pensar en «Papá Estado» y plantear nuestras propias responsabilidades para producir cambios significativos en nuestras sociedades particulares. ¿O estoy pidiendo mucho?

Lacalzada, M. J. (1994). La otra mitad del género humano: la panorámica vista por Concepción Arenal (1820-1893) (Vol. 8). Universidad de Málaga

Actualidad a la luz de Concepción Arenal

Suelo utilizar parte del verano para releer a los clásicos y a cuestiones que tienen que ve con mi hobby favorito: Concepción Arenal. En este caso estoy releyendo un libro de la gran experta en el pensamiento y obra de la ilustre gallega como es María José Lacalzada, “la otra mitad del género humano” (1).

Y de pronto te encuentras con un par de citas que te explican, o te dan un poco de luz a alguna de las cuestiones que hoy están aconteciendo y que parecen que no han cambiado desde mitad o finales del siglo XIX. Si Concepción Arenal levantase la cabeza podría seguir afirmando de España:

“La falta de opinión pública y de acción pública en España, da facilidades a los abusos, opone obstáculos a todo de benéficas innovaciones, de modo que las reformas intentadas se parecen muchas veces a edificios construidos bajo un plan bueno, pero con materiales malos. El que no considere más que nuestros Códigos, supondrá que somos un pueblo que marcha rápidamente por el camino del progreso, porque aun cuando la legislación diste mucho de ser perfecta, tampoco lo son las de los pueblos más cultos, y por la comparación de sus leyes con las nuestras no se puede venir en conocimiento de nuestra inferioridad real. Depende ésta de la falta (relativa) de tres actividades:
Actividad intelectual
Actividad económica
Actividad moral en todo lo que al bien público se refiere.
Pensamos y sabemos poco; trabajamos poco y mal, y miramos las obras que son en beneficio de todos como si no nos interesaran a ninguno…”

Ver notas


Y sobre la sociedad civil en general y las asociaciones en particular decía:

“Si del estudio de las leyes pasamos al de aquellas instituciones que viven, no en virtud de mandato legal, sino por la buena voluntad de los que forman parte de ellas; si consideramos la inmensa suma de bien que se realiza en otros países por miles y millones de personas que espontáneamente contribuyen a él con su trabajo, con su dinero, con grandes sacrificios a veces; si notamos que no es posible que el gobierno, ningún gobierno, ni el Estado en ninguna de sus esferas, ni la legislación
más completa y sabia vivifiquen a un pueblo cuando los legislados son masa pasiva, ciudadanos mecánicos, que no hacen otros movimientos que el que les imprime el resorte legal; si comparamos lo que en esta línea hay en otros países y en el nuestro, aparece la verdad evidente y dolorosa, y la explicación clara de nuestra inferioridad”

Ver notas

Muchas veces estamos mirando fuera, esperando no sé que rayo cegador nos transforme la mirada y como nuevos “san pablos-” podamos ser aposto les de un nuevo amanecer, de un hombre nuevo, de una ciudadanía nueva, cuando nuestros males vienen de viejo y los remedios nos los han propuesto, pero no los queremos tomar como los niños huyen de los jarabes que les podrían ayudar a mejorar la salud.

No es buscar fuera de nosotros, sino aceptar lo que Agustín de Hipona decía: “Noli foras ire, in te ipsum redi, in interiore homine habitat veritas; et si tuam naturam mutabilem inveneris trascende et te ipsum.” (De vera religione C. 39, 72.) Recordemos cuando estudiábamos filosofía que este concepto es de lo más audaz que cabe imaginar. “Porque naturaleza de una cosa es, precisamente, lo que la constituye de modo permanente. Para Aristóteles es naturaleza el principio del movimiento, lo constante, idéntico en lo que aparece cambiando, aquello que hace que una cosa cambie permaneciendo sin cambiar. Y en el pensamiento moderno, naturaleza es ley invariable en las variaciones; expresión de lo que ocurre siempre de modo igual y necesario”.

La búsqueda de algo permanente, tal vez lo perfectible en el ideario areliano, es lo que realmente nos debería movilizar, y al mismo tiempo considerar el valor moral de lo que estamos realizando, asumir nuestras responsabilidades en nuestros comportamientos.

Para esto no es necesario que venga nadie de fuera a decirlo, simplemente es volver a nuestros clásicos, a reivindicar sus opiniones y sacarlas del ostracismo, cuando no de quién las quiere canonizar para su causa, con el consiguiente desmantelamiento de sus opiniones y obras por otros agentes implicados en arrebatarlos para las propias necesidades. Es reconocer, como lo hace la profesora Lacalzada, que Concepción Arenal mantiene la idea que toda persona, independientemente de sus circunstancias, puede ampliar sus capacidades de elección y perfectibilidad, transformarse moralmente, en un sentido kantiano.

(1) Lacalzada, M. J. (1994). La otra mitad del género humano: la panorámica vista por Concepción Arenal (1820-1893) (Vol. 8). Universidad de Málaga
(2) Arenal, C. (1974). La emancipación de la mujer en España, Madrid. Biblioteca Júcar. Edición y Prólogo de Mauro Armiño

Ecomapa

En un Webminario reciente se me solicitó la explicación de lo que es un seminario. Para ello hemos creado un pequeño vídeo tutorial sobre la utilización del mismo. Se encuentra en la lista de «Pensamiento Sistémico» y os dejamos el enlace a continuación.

Breve explicación

Es la representación esquemática del entorno ecológico del cliente, de la familia, de una institución, etc.

Emplea una grafía que puede ser propia de la persona que la realiza (en el vídeo explicativo es la que utilizo personalmente)

Permite

  • Identificar en forma rápida las interrelaciones del paciente identificado, familia institución, … con el ambiente y el contexto sociocultural en el que se desenvuelve, es decir, da información sobre la red  de recursos.
    • O al menos nos permite descubrir la red en la que puede estar inmerso
  • Identificar en forma rápida y sencilla los recursos extrafamiliares o individuales que pueden ser de utilidad en casos de situaciones conflictivas o de crisis.
  • Detectar también las carencias más importantes a nivel familiar, con el objeto de fortalecerlas.
  • Sospechar de otras dificultades y problemas
  • Ubicar aquellas personas o familias socialmente aisladas por migración reciente u otros motivos.

Ver el vídeo:

Buen Trabajo

Sentidiño

Aquellos que me conocen saben que soy de nacimiento gallego y de derecho foral aragonés, ¡tantos años a la orilla del Ebro!. Hago esta primera declaración por el título del artículo semanal.

Hoy voy a dejar de lado la serie que he venido realizando sobre como se puede manipular sutilmente con el lenguaje. Voy a dar rienda suelta a alguno de “mis temas”.

Este, de hoy, tiene que ver con algunas noticias que están apareciendo sobre contagios del COVID-19 entre jóvenes de distintos puntos de nuestra geografía. Y viene al pelo con una situación protagonizada por mí ayer por la tarde.

Tengo mi despacho profesional en una de las zonas de Zaragoza donde aparcar se convierte en una excursión de caza, de caza del sitio para poder ponerlo en una zona azul o en una de color naranja, que así tenemos dividido nuestro suelo en esta bendita ciudad. Pues cuando no tienes aparcamiento en la tienes que acabar en alguno de los parkings, caros por lo general, que pueblan el centro urbano.

Uno de ellos está cerca de uno de las plazas donde “acampan y patrullan” nuestros adolescentes. En el día de ayer para llegar a donde tenía aparcado el coche tuve que cruzar dicha plaza. La aglomeración de jóvenes y adolescentes, todos sin mascarillas, y algunos sentados encima de otros, era como si la normalidad se hubiese instaurado ya. Parecía que no había pasado nada.

Después de un par de empujes, por las dinámicas de relación y juegos que estaban llevando, llegó un momento no podía pasar porque habían formado una especie de muralla entre dos bancos bastante separados.

Pienso que con amabilidad les pedí por favor paso, yo iba con mi mascarilla, y escuché el comentario de “este viejo va con mascarilla” y risitas. Efectivamente ya tengo mi edad y peino canas.

Pero como no puedo sacudirme el rol de educador se me ocurrió volverme hacia el lugar de donde había partido la voz y decir:

  • “Deberíais tener un poco sentidiño”.
  • Respuesta de una adolescente de no más de dieciséis años: “Yo siento mucho”
  • “No, lo que os digo es que tengáis un poco de sentido (llevándome un dedo a la frente), ¿entiendes?”
  • «Me estas llamando loca, porque allí esta mi madre y es abogada.»
  • La miro, me sonrío y le digo «pues nos veremos en los tribunales.»

Entonces una amiga, o lo que fuera, le dice: «oye que el señor tiene razón que nos pueden poner una multa por no llevar mascarilla.»

  • “No jodas, tia”, respuesta de mi interlocutora.

Se vuelve para mi y le digo: “pues eso, sentidiño”

Me habían abierto camino y yo seguí para buscar mi coche. Antes de coger el ascensor de bajada miré hacia donde estaban y algunos, pocos, se habían puesto la mascarilla.

No, el COVID-19 no está vencido y el futuro no es muy halagüeño. Pues eso, sentidiño. Esto no está terminado, aunque haya cantos de sirena de cierta normalidad

#VenceremosNos

Sindrome de la cabaña. “Ya no quiero ir a tomar ni una copa”

Sindrome de la cabaña – “Ya no quiero ir a tomar ni una copa”

En EE. UU. han descrito los comportamientos que tienen las personas que pasan largas temporadas confinadas en sus casas, cabañas, debido a tener que hibernar por el clima que les rodea.

Aunque muchos psicólogos y psicoterapeutas se resisten a hablar de ello como síndrome. Lo cierto es que podemos decir que evitación de salir exterior después de un largo aislamiento, como el que se ha vivido tras el coronavirus es algo real como la vida misma.

La frase que acompaña el título es de Maria de 33 años, empresaria de éxito, y que se bebía la noches de los fines de semana (en sus palabras).

Desde los 19 años, Luis, no he parado de salir ni un viernes ni un sábado. Y ahora, con esta m****, después de tener cerrar el taller y poner a mis cinco empleadas en un ERTE.

He pasado esto sola, aquí en Huesca, sin hacer absolutamente nada sin nadie y aquí todavía estoy teletrabajando. No salí casi. Tengo lo mismo y finalmente me siento bien sola … ¡Ya no quiero ir a tomar nada, ya no quiero ir a tomar ni una copa!

Nuestros domicilios se han convertido en nuestras “rocas de Is”, en nuestros refugios. Pero ahora al volver a retomar la normalidad comienzan a aflorar situaciones que necesitan un acompañamiento, una nueva manera de acompañar, también. Con nuevas distancias: personal y de interacción social. Los que trabajan en la proxémica tendrán que repensar sus aportaciones y ayudarnos a entender y rehacer nuestros presupuestos.

Tenderemos que desempolvar algunas cuestiones que teníamos olvidadas y reinventar otras en nuestro trabajo de acompañamiento.

PS: el nombre y la ciudad han sido cambiados.

Sindrome cabana_redes

Dar a entender

«Sometido a test de laboratorio» «Indicado por expertos», …

Son palabras que nos inspiran confianza, pero dichas en un contexto determinado puede que no indiquen absolutamente nada o por lo menos algo de lo que nosotros «creemos imaginar».

El lenguaje de la propaganda está lleno de estos pequeños trucos que juegan con nuestras aspiraciones hay quien «caritativamente» nos está vendiendo la moto porque son palabras que nos inspiran confianza. Y nosotros aceptamos lo que nos dicen sin examinar nada de lo que realmente nos están contado.

Es posible que haya algún experto detrás de lo que nos están vendiendo, pero a lo mejor no es un experto del campo del producto, por ejemplo puedo ser doctor en educación y si salgo expresándome de la «sociología del mus» y me ponen solo que soy doctor, no están mintiendo, soy doctor, pero de sociología del mus entiendo lo que puede entender el «lucero del alba».

Pasa también con las encuestas que nos dicen lo que quieren que digan sin darnos la ficha técnica.

Y en cuanto a productos de alimentación, belleza, etc. no solo estamos comprando el producto en sí, sino también la ilusion que no es nocivo, sino incluso necesario para nuestra «vida».

Por eso es importante hacernos preguntas a la hora de comprar cualquier mercancía… porque los expertos son, como dice un buen amigo, «tipejos que vienen de fuera».

Para los padres, cuando nuestros hijos nos piden salir a algún sitio y nos dicen que somos malos padres porque los padres de fulanito o menganito los dejan salir… Ya sabéis lo que significa «dar a entender».

Buen Trabajo

Principios de la propaganda según Goebbels

Hace ya algún tiempo escribí sobre esto. Hoy vuelvo al tema porque una buena compañera me solicitó que lo retomara, después de unas charradas sobre «el cómo nos venden la moto». Comienzo.

Los principios de la utilización de la propaganda que a continuación paso a detallar son obra del nazi (partido nacional socialista alemán) Joseph Goebbels, el “enano cojo y diabólico” tal y como como lo definía otro jerarca fascista, Goering.

Estos principios han sido, y siguen siendo, utilizados con gran profusión, incluso en nombre de una pretendida democracia.

Por lo tanto deben ser conocidos, difundidos y analizados, para seguir peleando día a día por la libertad, que pretenden, en no pocos casos, arrebatarnos. Ese bien preciado de la libertad individual debe ser cuidado porque en el banco de niebla de aquellos que intentan imponer sus criterios siguen manejando los hilos. Bien sea dando dinero, de nuestros impuestos, a aquellos que van a ser serviles a su causa, bien amedrentando “la vida y la hacienda” de los que no están por el pensamiento único.

He aquí los once principios de propaganda creados por Goebbels y puestos en marcha por cualquier totalitario que se precie:

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Os animo a qué hagáis el ejercicio de buscar noticias de actualidad sobre cada uno, o varios, de los principios, os divertiréis os lo aseguro.

Y como final una cita de Marco Tulio Cicerón, sí, el de las Catilinarias, que recomiendo leer:

Ciceron_la historia

Viradoira

La viradoira es una herramienta que yo he visto utilizar, y que utilizo, fundamentalmente para dar la vuelta a las tortillas.

En Galicia, mi tierra de origen, es un plato de madera o de cerámica, que tiene en su base una pequeña prolongación que ayuda para asirlo y así mejor dar la vuelta a lo que podemos estar cocinando. Como la mía es de madera la suelo utilizar también como plato para el pulpo.

Suelo utilizar esta imagen como metáfora para explicar la ambigüedad del lenguaje humano y cómo podemos convertir un significado en su contrario con solo utilizar el contenido de lo que se está diciendo o de lo que se está hablando. Sin dejar de ser una tortilla utilizamos la viradoira y le damos la vuelta, y sigue siendo tortilla.

Recuerdo que cuando trabajaba en la Fundación “Centro de Solidaridad de Zaragoza” que se dedica, entre otras cosas, a la reinserción de personas drogodependientes y en sobre todo cuando estaba en el Plan de Prevención solíamos hacer charlas, talleres, acciones de sensibilización con distintos colectivos; a la hora de negociar la charla nos encontrábamos con la siguiente situación:

Si decíamos que la acción concreta era facilitada por un educador que había pasado él, o ella, mismo por el proceso de reinserción, la otra parte nos podía poner la objeción de que por haber pasado por dicha experiencia les faltaba cierta objetividad.

Si por el contrario decíamos que el educador no había pasado por dicho proceso, también podíamos obtener la respuesta que no tenía el crédito suficiente por no haber pasado por ello.

Recientemente en una situación de mediación entre hermanos me encontré con una situación similar. Uno de los hermanos al cual se le había “pillado” en varias mentiras en un corto espacio de tiempo corto se defendía en que precisamente de las “muchas” cosas, era imposible que él fuera el autor de tantas cosas. Mi argumento fue que precisamente por lo “inteligente” que era lo había planificado a propósito para poder luego valerse de esto. A lo que la hermana con ojos como platos saltó, “es lo que hace siempre”… “así consigue que mamá le crea”.

En ambos casos se nos muestra “lo que nos hace creer que una cosa es verdadera no es la propia cosa, sino cómo se presenta”.

 

Y en la hora actual de esta pandemia por COVID-19 estamos asistiendo a muchos ejemplos de ello. Digas lo que digas según lo que plantees va a ser aceptado por unos y denostado por otros.

Es cierto que las personas estamos dispuestos a creer en aquello que va a favor de nuestras propias ideas, el famoso sesgo de confirmación. Pero de esto hablaremos otros días

Buen trabajo.

#Venceremosnos.

Me has puesto una bomba mental

Poco antes de este confinamiento estaba hablando con un cliente sobre su situación. Se encontraba en una fase de lo que yo denomino “noche negra”. Es ese momento en el que te dicen “yo ya no creo en nada”.

Os pongo en antecedentes. La persona que tenía frente a mi es un hombre de cuarenta y cinco años, profesional más bien exitoso y reconocido en la ciudad en la que vivimos los dos. Lo conocí hace tiempo cuando él y la que era entonces su mujer vinieron al mi despacho por realizar una mediación en su divorcio.

A partir de aquel momento, y a pesar de que la mediación no se concluyó con un acta de acuerdos, he tenido contactos con ellos dos, lógicamente por separado, a lo largo de mi trayectoria, sobre todo por algunos temas de acompañamiento personal.

Hacía más de tres años que con él no tenía contacto. En Enero volvimos a vernos y decidimos vernos por un tiempo limitado, en aquel momento habíamos pactado hasta junio, y un par de veces por mes.

Yo conocía por personas conocidas de nosotros dos, y por alguna charrada (tomándonos un café en un sitio que frecuentábamos), que se había reconstruido y que estaba en alguna Fundación de Caridad de la Iglesia Católica. En ella había conocido a una persona con la que quería rehacer su vida.

En el mes de Diciembre había tenido algunos desencuentros que le hicieron recordar su anterior ruptura, por lo que solicitó que le echara una mano, y así nos volvimos a encontrar en el mes de Enero.

Al cabo de cinco entrevistas, la última poco antes de este confinamiento, parecía que había podido volver a sentirse mejor y reconciliarse con la nueva pareja.

El otro día recibí un extenso email sobre las reflexiones que este confinamiento le estaba ayudando a hacer y cómo le está sirviendo para mejorar su actual relación de pareja, a pesar de que cada uno está en su casa. Quedamos para vernos en cuanto pasase todo esto.

Entre las manifestaciones hubo una que me llamó la atención. Me indicaba que le había puesto una bomba mental. La verdad que repasando las intervenciones no tenía muy claro a lo que se estaba refiriendo, si bien yo era consciente de los objetivos generales (atendiendo a su demanda) y las estrategias que había seguido.

Era la misma sensación que había, y que sigo teniendo, cuando alguien me dice: “cuando tu me dijiste”, “te acuerdas de aquello que hablamos”, … La verdad que muchas veces aquello que dije, no soy consciente de lo que dije, o me dicen lo que han escuchado de mis palabras y no me suenan a ser mías, o… Yo suelo achacar esto al lenguaje no verbal, a todo lo que conlleva el lenguaje no verbal.

En este caso y por ser muy reciente, le pregunté a este cliente que bomba mental le había puesto. Su respuesta fue breve y escueta.

  • Te acuerdas cuando te dije que “ya no creía en nada” que me respondiste .
  • “¿De verdad lo crees”?.

Te quedaste en silencio, me miraste y te sonreíste, y me dijiste que es “casi imposible vivir sin un sistema de creencias” y me nombraste un filosofo.

Hoy, esta reflexión, va por él y por todos los que piensan “es posible no creer en nada”. Si creen en esta creencia ya están creyendo en nada.

Ánimo y Fuerza.

#Venceremosnos

El poder del lenguaje 1

A lo largo de mis años como psicoterapia he ido recogiendo herramientas, estrategias, frases, etc., de aquí y de allí. Muchas ni siquiera tengo la cita de quién, de qué, de dónde las he recogido, la verdad es que no me preocupaba mucho el hecho. Me gustaban las hacía mías, a veces las modificaba, y si funcionaban seguía con ellas. Esto ha cambiado en los últimos años y siempre que puedo cito la fuente.

Pues bien, de aquellas, de las primeras hay una frase que en el cuaderno de notas que tengo dice que es traducida, vete a saber de donde. La frase es que el oficio del diablo es conseguir convencernos que hagamos o dejemos de hacer algo.

Viene a cuento esta reflexión porque por la pandemia que estamos viviendo estamos asistiendo a multitud de informaciones que vienen de muchos sitios y cómo mantengo en muchos casos nos «venden la moto».

Por eso hoy en #Reflexionenvozalta se me ocurre:

1. No existe un condicionamiento más eficaz que el invisible, porque las victimas no advierten los recursos (técnicas, herramientas, estratagemas, …) que el otro utiliza para limitar su capacidad y libertad de tomar decisiones.

2. ¿Cuál es principal instrumento que utiliza?, el lenguaje.
El lenguaje es ese instrumento de control de la mente del otro, de los otros.
Pero para ello no sólo hay que conocer las palabras, sino también dónde colocarlas.

El problema de los aprendices de magos es que la escoba puede descontrolarse.

Seguiremos reflexionando sobre esto en otras entradas

Buen trabajo

#Venceremosnos

Mirada

Una de las cuestiones que siempre me han fascinado del enfoque sistémico relacional es la capacidad de hacernos ver las cosas desde otro punto de vista.

Acostumbrados como estamos al enfoque lineal, a buscar “causa” y “efecto”, el paradigma sistémico nos hace observar el mundo y lo que nos rodea desde una óptica de causalidades: múltiples causas, múltiples efectos.

La introducción de un nuevo imput (entrada) (por ejemplo un mensaje o redefinición, bien de la situación o bien de la relación) puede generar, y de hecho así es, nuevos outputs (salidas).

La redefinición es una herramienta que nos permite ejercer esa nueva mirada (como psicoterapeutas o como mediadores sistémicos)

Os dejo una frase Erickson para reflexionar:

Erickson jardin

Buen trabajo

Autocuidados en tiempos de cuarentena

A lo largo de estos día me suelen llegar muchos correos con todo tipo de informaciones.

Algunos acaban archivados en la «P» de papelera otros, en cambio, los iré compartiendo no solo por su valor para estos tiempos, si no también por el valor que van a representar cuando todo esto pase.

Hoy presento un documento que me ha llegado del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Aragón:

Si alguien lo quiere puede descargar el archivo en formato PDF: Ejercicios3edad_Covid

 

Ladran, luego cabalgamos

Como hobbie me gusta descubrir el origen de las cosas, en este caso me intrigó siempre la expresión que se atribuye a Sancho, en el Quijote, «ladran, luego cabalgamos». Me puse a buscar hace un tiempo por ver si de verdad era de nuestro más famoso «manco». Y lo mismo que la frase atribuida a Concepción Arenal (1) descubro que no es de su autoría, pero si que en varios sitos aparace como autor Goethe y su poema «“Ladrador” (Kläffer) de 1808 en el que Goethe hace emerger la frase “Ladran, señal de que cabalgamos” por primera vez.  La traducción, elaborada por el bibliotecario Roberto Gómez Junco, Jr, dice así:» (2)

Cabalgamos en todas direcciones
en pos de alegrías y de trabajo;
pero siempre ladran cuando
ya hemos pasado.

Y ladran y ladran a destajo.

Quisieran los perros de la cuadra
acompañarnos donde vayamos,
mas la estridencia de sus ladridos
sólo demuestra que cabalgamos”.

Viene a cuento esta entrada por los diversos comentarios que voy recibiendo en estos días de encierro por la pandemia del coronovirus a algunas de las cuestiones que cito o retuiteo. 

Como dije en su momento yo no voy a bloquear a nadie salvo que su actitud sea la de un «fanático» y proclame cualquier cosa que sea delictuosa, ya que como dice mi amigo Mario, el anarquista:

La «política» es la negación de lo político; la política está al servicio de alguna forma de élite, que afirma conocer mejor que los demás como deben manejarse los asuntos públicos. La participación en los debates políticos lo único que puede conseguir es reducir el daño causado, dado que la política es contraria a la idea de que la gente administre sus propios asuntos. 

Él si me dice de donde saca esto (3), «amor a la verdad» que dice…

Por eso en tiempos de crisis si «ladran, cabalgamos».

Y el que quiera entender que entienda…

#venceremosnos

(1) «Odia al delito y compadécete del delincuente». Si sigues el enlace encontrarás una reflexión sobre el tema.

(2) En mi cuaderno de notas dice que la ví en el año 2014, no tengo el enlace, pero para la realización de esta entrada la volví a ver el 31/03/2020 en:

https://blogs.ua.es/bibliotecauniversitaria/2013/01/15/ladran-luego-cabalgamos/

(3) GRAEBER, D. (2013): Fragmentos de antropología anarquista y otros textos. Proyecto Doble AA, México, Distrito Federal. pp. 28-29
Existe una segunda versión que puede ser descargable: https://edicioneslasocial.files.wordpress.com/2015/11/faayot-graeber-la-social-2015-libro-para-imprimir.pdf, visto el 16/5/2016. De este poseo un ejemplar» en mi biblioteca personal.

Habitos y rutinas

En el blog personal que se inició hace años he ido compartiendo algunas técnicas de estudio, útiles en estos momentos de confinamiento.

También he puesto una entrada sobre hábitos y rutinas que podeis ver pinchando aquí

Los hábitos y las rutinas aportan un mecanismo muy importante de constancia y regularidad y, por eso son fundamentales tanto para la vida en  familia, como en los otros ámbitos de la vida en los que desempeñamos nuestros rolesSon los patrones de conducta, los comportamientos repetidos que cada individuo, cad familia establece y realiza en su vida diaria.

Las rutinas son importantes porque:

  • Proporcionan seguridad y control sobre el entorno. Cuando nacen, los niños no conocen el orden de las cosas. Los adultos debemos enseñarles a organizar su vida mediante horarios estables asociados a rutinas, es decir, a través de actividades que se hacen todos los días de la misma manera.  Posteriormente los vamos interiorizando y serán como mojones en nuestro caminar cotidiano.
  • Permiten tener una estructura para predecir acontecimientos. Se repiten rituales que nos ayudan cuando somos niños a ir asimilando un esquema interno que convierte nuestro mundo en un lugar predecible y, por lo tanto, seguro. Como adultos nos ayudan a mantener el control de nuestra propia existencia.

Como dice un colega muy importante para mí: «La gracia de tener una buena rutina que se adapte a nuestra forma de ser es optimizar la utilización de nuestro tiempo en cada momento».

Algunas rutinas que podemos poner en marcha:

  • Unos minutos para planificar el día:

Un tiempo para la lista de tareas diarias o que se han quedado del día anterior, utilizando un método para poder distinguir cuales ejercitaremos y en qué orden.

  • Revisión diaria o semanal de tus metas:

Con cinco minutos basta para revisar lo que lograste en la jornada, y actualizar tu lista de tareas pendientes. Si lo haces al final de la semana, es una excelente forma de desvincularte del trabajo y disfrutar de tu fin de semana con la mente tranquila. Si utilizo el método de La Caja de Eisenhower esos cinco minutos serán de lo más provechosos.

  • Rutina antes de ir a dormir:

Una de las cosas más importantes que podemos crear en nuestra rutina es ir a dormir y despertar todos los días a la misma hora. Esto hace que nuestra mente esté más despejada y nos sintamos con más energía. Una hora antes, despégate de los dispositivos electrónicos y empieza a prepararte para ir a la cama. Después de un tiempo, tu cuerpo se acostumbrará a los indicadores de que es hora de dormir.

Quinto axioma de la comunicación

Los intercambios comunicacionales pueden ser tanto simétricos como complementarios

Dependiendo de si la relación de las personas comunicantes está basada en intercambios igualitarios, es decir, tienden a igualar su conducta recíproca (p. ej.: el grupo A critica fuertemente al grupo B, el grupo B critica fuertemente al grupo A); o si está basada en intercambios aditivos, es decir, donde uno y otro se complementan, produciendo un acoplamiento recíproco de la relación (p. ej.: A se comporta de manera dominante, B se atiene a este comportamiento).

Una relación complementaria es la que presenta un tipo de autoridad (padre-hijo, profesor-alumno) y la simétrica es la que se presenta en seres de iguales condiciones (hermanos, amigos, amantes, etc.)

Ejemplos

Para  la simétrica podemos tener de ejemplo el refrán que dice: «dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición».

Para complementaria podemos utilizar cualquier anuncio del mundo sanitario donde siempre aparece el título de la profesional o del profesional para indicarnos que habla desde un plano superior por su título.

Cuarto axioma de la comunicación humana

Ya estamos con el cuarto axioma de la comunicación humana: «La comunicación humana implica dos modalidades: la digital y la analógica.»

La comunicación no implica simplemente las palabras habladas (comunicación digital: lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (o comunicación analógica: cómo se dice).

La comunicación analógica hace referencia a todo lo que sea comunicación no-verbal (postura – proxemia–, gestos, expresión facial –kinesia–, la inflexión de la voz, el ritmo – paralingüística–). Califica a la comunicación digital.

Está última es mucho más antigua que la primera. Simplemente piense en un bebé y como a través de sus gestos puede comunicarnos sus necesidades básicas.

Un ejemplo:

Esta semana he atendido a una madre y a una hija de 14 años. Vienen derivados por la orientadora del centro educativo donde la menor está escolarizada. Según esta última la menor siempre ha sido tímida, pero en los últimos meses su comportamiento ha sido de total aislamiento en su clase y con sus dos amigas. Estas dicen que hasta no coge el móvil ni ve los whatsapp durante días..

En la consulta madre e hija se sientan distantes, apenas hay interacción entre ellas. La chica está con la cabeza baja y jugando todo el rato con las mangas del jarsey. Sus manos apenas asoman, en algún momento por ellas.

La madre me cuenta en un tono rapido, vehemente, la vida familiar y como la hija en casa se «le vuelve» y solo cuando ella le reprocha algún tema escolar. Intento indagar en la vida cotidiana de ambas y me cuentan que apenas se ven, ella, por circunstancias está trabajando muchas horas, y solo se encuentran en la hora de la cena y suele hacer un tercer grado de las actividades diarias de la menor, que es una niña con llave colgada al cuello. Cuando llega a casa se calienta la comida y se queda toda la tarde en casa, solo un par de veces baja a la vecina de abajo a repasar con ella. En ese momento eleva el tono de voz ¡es dinero tirado! dice. La menor me mira y se le saltan las lágrimas.

(Maitena)

Recibido por correo:

Tercer axioma de la comunicación

Llegamos al ecuador de la explicación de los axiomas que hemos iniciado hace semanas. Hoy nos toca el tercero: la puntuación de la secuencia de hechos.

La naturaleza de una relación se establece en función de la puntuación o gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales.

Consiste en la interpretación de los mensajes intercambiados y cómo influyen en la relación comunicativa que se establece. En muchas ocasiones se considera que una respuesta es consecuencia o efecto de una información anterior cuando el proceso comunicativo forma parte de un sistema de retroalimentación.

Un ejemplo clásico se puede ver en una relación de pareja en la que una de las personas (A) regaña a la otra (B) y como consecuencia, (B) se retrae. Debido a esta actitud, (A) vuelve a regañar a (B). Esta situación es recíproca y reiterativa y puede servir como ejemplo explicativo del tercer axioma.

Esta semana he tenido un ejemplo de este axioma:

Asun (1) es una madre separada con dos hijas adolescentes de 17 y 15 años. María, es la mayor y tiene “un lío con la bebida” desde hace unos tres años. Cada dos o tres fines de semana cuando sale con sus amigos se emborracha. La madre se ha enterado hace poco porque en un espacio de tiempo corto, la han llamado tres veces de uno de los hospitales de Zaragoza, a dónde la acaba llevando “su amigo con derecho a roce”, tal como ella lo ha definido.

En la consulta tratamos de hacer una aproximación a la situación de María. Nos encontrábamos la familia nuclear y yo. Ante una pregunta mía María dice que bebe porque su madre no la quiere, que quiere más a su hermana pequeña, y que siempre la está controlando. La respuesta de Asún sin dejarla terminar, y subiendo la voz por encima de ella: ¡Te controlo porque vienes siempre borracha!

¡Grito de María!: ¡Lo ves si es que tengo que beber para no pensar!.

¿Os imagináis lo que aconteció a continuación, no?

Recordad: al puntuar la secuencia de hechos, podremos establecer el modo en que, los miembros de un sistema, organizan los hechos de la conducta de comunicación . Y no sólo eso, si no al comprender esta estructura, podremos interpretar el modo en que los mensajes emocionales de cada interlocutor se han auto-regulado para adaptarse mutuamente conformando su propia relación.

(1) Los nombres han sido inventados

Buen trabajo

Kokología

Hace algún tiempo comenzamos una serie de talleres sobre cuentoterapia. Por diversas circunstancias no se pudo seguir con el mismo. A lo largo de este curso volveremos a iniciar la actividad y la anunciaremos con tiempo.

Viene esto a cuento porque en uno de aquellos talleres una de las participantes nos habló de la Kokología como una utilización del cuento para el autoconocimiento o para poder manejarlo en un contexto terapéutico tal como ella lo hacía.

Allá por el año 2002 me regaló un libro de los fundadores de la misma: Isamu Saito y Tadahiko Nagao (1). En él nos hacían ver que es posible descubrir aspectos de nosotros mismos a través de responder a ciertas preguntas usando la imaginación.

Era la combinación la teoría psicológica de Carl Jung, con el concepto oriental que atribuye al hombre unas cualidades premonitorias innatas. A esto podemos añadir la importancia del juego en el aprendizaje, no solo de competencias, si no también en el aprendizaje de quién, qué, cómo … somos.

Recordemos que Jung nos habla de las cuatro funciones de la mente humana: pensar, sentir, percibir e intuir. Todo ello lo pone en marcha el juego, y especialmente este juego que hace surgir de nosotros mismo aquello de lo que estamos constituidos.

Durante mucho tiempo he utilizado alguno de las propuestas de Saito y Tadahiko en mi trabajo con adolescentes y la verdad que el resultado ha sido muy bueno.

El juego consiste en escuchar o leer una historia (es mejor en grupo o al menos con alguien) y decir lo primero que acuda a tu cabeza, después de lanzar unas preguntas o unas alternativas a la situación.

  • No intentes predecir las respuestas.
  • Sé sincero contigo mismo.
  • No leas la solución por anticipado.
  • Observa las reacciones de la gente (o de la pareja que tienes en el juego) (incluidas las tuyas).
  • Y sobre todo No tengas prejuicios.
    • No hay respuestas correctas, ni incorrectas. Los juegos funcionan mejor cuando no vacilas ni sufres por tu elección de palabras.

Veamos un par de ejemplos:

Lee con atención cada pregunta, imagínala, y deja que tu intuición responda. Escribe el resultado en una hoja. Luego, consulta los resultados, que pondré en otra página a ver qué es lo que esas respuestas dicen sobre ti.

Un monstruo desconocido infunde miedo a los habitantes de la ciudad. ¿Qué crees que quiere? ¿Por qué salió del bosque?

Opciones

A. Fue expulsado por el hambre. Todo el mundo sabe que en época de hambruna los animales salvajes van a donde hay personas.

B. Está buscando a alguien de su manada. Tal vez a su pareja o, tal vez, incluso, a su cría.

C. Es una bestia salvaje salida del bosque. ¿Qué explicaciones puede haber?

D. Algo terrible sucedió en su vida. Salir a la ciudad es un intento de atraer la atención.

Tienes un abanico mágico. Si abanicas a alguien, esa persona desaparecerá. ¿En quién experimentarías el poder de este objeto?

Opciones

A. En mí mismo.

B. En la persona que amo.

C. En la persona que me da más problemas.

 

(1) En el año 2007, en una librería de una estación de ferrocarril descubrí el libro de Julia Coto con el título de Kokología. Recogía alguno de los cuentos-test de los autores anteriormente citados.

No digas todo lo que sabes …

Muchas veces nos introducimos en una confrontación de la que no podemos salir. Se crea un bucle en el que se produce una escalada en el conflicto, al mismo tiempo que parece que los discursos de cada uno van en paralelo.

Esto ha ocurrido hoy en una sesión, mientras yo intentaba hacer una lectura de la situación para intentar desbloquearla, la adolescente seguía en su visión de la situación, así que se me ocurrió leerle este proverbio árabe:

No digas todo lo que sabes,
no hagas todo lo que puedes,
no creas todo lo que oyes,
no gastes todo lo que tienes,
porque…
el que dice todo lo que sabe,
el que hace todo lo que puede,
el que cree todo lo que oye,
el que gasta todo lo que tiene,
muchas veces….
dice lo que no conviene,
hace lo que no debe,
juzga lo que no ve
y gasta lo que no puede

Respuesta: «Es lo que te decía yo«, ojiplático me he quedado.

Pero hemos podido reconducir el tema…

Axiomas de la comunicación humana

Cuando hablamos de axiomas de la comunicación humana nos estamos refiriendo a un conjunto de principios o leyes consideradas verdaderas y universales y que rigen la totalidad de intercambios comunicativos, independientemente de entre qué tipo o número de interlocutores se de la comunicación. No necesitan demostración y se cumplen siempre.

Fueron propuestos por Watzlawick, Beavin y Jackson en su teoría de la comunicación humana (1), y llegaron a la conclusión de que existían cinco grandes principios o axiomas.

Es importante señalar que aunque esos principios son universales su significado no tiene porqué ser siempre el mismo. Hay que tener en cuenta que a la hora de explicar nuestros actos comunicativos, y su significado está impregnado de la nuestra cultura. Eso significa que en el encuentro con otras culturas hay que aprender o pedir explicaciones sobre aquello que se está viendo o participando, recordemos que cada cultura tiene su propia perspectiva y manera de ver el mundo, incluyendo la manera de expresarse y el significado que le da a cada aspecto de la comunicación. No es el momento de abordar otras cuestiones, pero también debemos tener presente que dentro de cada cultura viven, o conviven, otras subculturas.

¿Cuales son los axiomas de la comunicación humana?

De momento solo vamos a enumerarlos.

  1. Es imposible no comunicar / todo comportamiento es comunicativo
  2. La interacción entre contenido y relación
  3. Puntuación de secuencia en los hechos
  4. Comunicación digital y analógica
  5. Simetría y complementariedad en las interacciones

(1) Watzlawick, P., Beavin, J. & Jackson, D. (1985). Teoría de la comunicación humana. Herder Editorial, S.L. Barcelona.

Volveremos sobre el tema

Las ovejas y el cerdo, cuentoterapia

Como sabéis utilizo los cuentos como un recurso terapéutico en el acompañamiento de adolescentes. Aunque no lo parezca, con algunos adolescentes es un buen instrumento como trabajo de introspección.

Hoy le he contado a una adolescente que “va de chulita” según palabras de su madre, y es verdad, que como le he dicho en alguna ocasión, un “poca capulla ya eres”, por los comportamientos que me narra especialmente con otras chicas.

Me permite este trato después de un tiempo que llevamos lidiando juntos y que ha mejorado en comportamientos. Pero de vez en cuando le “sale la vena” como ella dice. Hoy estabamos un poco atascados así que he decidido contarle un cuento después de que ella me haya contado una nueva andanza. Y le he pedido que saque una moraleja de la naracción. El cuento dice:

Hace mucho tiempo, un pastor que estaba cuidando de sus ovejas de pronto descubrió un cerdo regordete en el prado donde pastaban las ovejas. En cuanto pudo lo capturó, aunque tuvo que emplear algo de maña.

El cerdo chirrió con todas sus fuerzas desde el mismo instante en que el pastor lo capturó. Pegó un fuerte chirrido, de esos que se suelen dar en San Antón. Si no lo hubieseis visto coger, podriais pensar en que lo estaba matando. Pero no era así.

Una vez capturado, y puesto a buen recaudo, al caer la tarde el pastor cargó con el gorrino y se dirigió a la carnicería de la aldea.

Las ovejas estaban muy asombradas por el exagerado comportamiento del cerdo y siguieron al pastor y al cerdo hasta la salida del pasto y lo acompañaron hasta cerca de la entrada del pueblo.

  • ¿Qué te hace chillar así? – preguntó una de las ovejas -. El pastor a menudo nos atrapa para llevarnos a otro lugar. Sin embargo, por vergüenza, no hacemos un tremendo alboroto como el tuyo.
  • Para vosotras todo está bien – respondió el cerdo, mientras emitía otro chillido y una patada, que si coge al pastor le hace un buen moratón -. Cuando el pastor las atrapa solo quiere la lana; pero de mí lo quiere todo, hasta los andares, dicen los humanos.

La moraleja que ella ha extraído es que solo se puede ir de valiente cuando no hay peligro (se ha puesto del lado de las ovejas). Yo le he pedido que mire también el lado del cerdo, y del pastor.

Vosotros ¿Qué moraleja extraéis?

Feliz Entrada 2020

En esta noche llena de propósitos os felicito el año que entra junto con mi buen amigo Mario, que a Dios gracias sigue gozando de muy buena SALUD (tú me entiendes, Mario).

Y os lo hago con la reflexión que me hacía esta mañana en el desayuno, y que como he considerado su profundidad, no me he resistido a ponerla en una pequeña imagen…

Tiempos dificiles_Año2020

Pues eso, a reflexionar y como suelo decir: ¡Qué no nos vendan la moto!

Feliz entrada de año

Cuando la palabra se transforma

Hoy he recibido una cita de Sócrates que no me resisto a compartir con todos y todas.

La verdad es que la palabra puede curar y la palabra puede matar, por acción o por omisión.

Recordemos que la calumnia consiste en la imputación falsa a una persona a la cual se culpa de un hecho a sabiendas de que este no existe o de que el calumniado no es el que lo cometió. Y probando esto el calumniado podría quedar eximido.

Pero ¡ay, amigo!, actualmente por estos medios de comunicación y difusión la calumnia puede llegar a ser permanente. La red no borra el caché y cuando quieres y puedes demostrar la verdad, no tienes la certeza que esa calumnia quede en algún recóndito sitio de la RED.

Y en aras de «la libertad de expresión» mucha gente utiliza estos medios para «desahogos», cuando no para «hacer daño». Estos días un compañero me ha hecho llegar un documento que viene a decir lo siguiente:

… el art. 211 del Código Penal, el cual prevé que la calumnia y la injuria se reputarán hechas con publicidad cuando se propaguen por medio de la imprenta, la radiodifusión o por cualquier otro medio de eficacia semejante, siendo castigados dichos delitos, en el caso del delito de calumnia perpetrado con publicidad con pena de prisión de seis meses a dos años y, en el caso de delito de injuria cometido con publicidad, con pena de multa de seis a catorce meses.

Desde el prisma del ofendido, y a fin de iniciar las acciones judiciales pertinentes para depurar las posibles responsabilidades que hubieran podido concurrir, es importante la concreta forma de probar la realidad de los hechos acontecidos pues, de manera habitual y en la práctica jurídica, se ha venido pretendiendo la acreditación de tales hechos mediante la aportación de “pantallazos” o simples fotografías de las publicaciones arrojadas.

En este sentido, es reiterada la Jurisprudencia y Doctrina pronunciada en el sentido de entender que, si bien la declaración del denunciante o querellante y la aportación de los mencionados “pantallazos” constituyen indicios de la realidad de los hechos que se denuncian, lo cierto y verdad es que el único modo que tendremos de acreditar la realidad y la ausencia de manipulación de los documentos que se aportan será mediante el otorgamiento de Acta Notarial de presencia, en virtud a la cual se otorgue fe pública a los comentarios y aseveraciones publicadas.

Ante tal circunstancia, será el Notario el encargado de comprobar y averiguar de manera personal, a través del acceso a la concreta red social o medio de difusión del que se trate, la realidad de los hechos acontecidos y que se denuncian. Esta circunstancia resulta imprescindible pues, ante una eventual impugnación o inadmisión probatoria, todas nuestras pretensiones podrían ser desestimadas y la posible conducta delictiva podría quedar impune.

Lo he buscado por la red y me he encontrado parte de este documento en: » http://bores-abogados.com/delito-de-calumnia-e-injurias-su-perpetracion-a-traves-de-las-redes-sociales/ «

Así que como dicen en mi tierra de nacimiento: «sentidiño» a la hora de darle a la tecla

¿Qué quieres decir?


¿Qué quieres decir con eso? ¿Cuándo tu madre te dice eso, en realidad qué quiere decir?

Esta mañana he empleado estas preguntas y otras a un adolescente calificado por mi como “con comportamientos puñeteros”, la madre empleaba palabras gruesas casi tanto como las de la orientadora que lo derivó. Pero este no es el caso, si bien viene a cuento porque yo hoy quería hablar de una cosa que los que trabajamos desde la orientación sistémica utilizamos con mucha frecuencia para poder desbaratar algunas relaciones que pueden ser perjudiciales para la convivencia.

En el trabajo con familias, y especialmente con familias con adolescentes, es necesario, en muchos casos, ayudarlas a hablar de lo que quieren comunicar. No dejar en el aire cuestiones que pueden ser interpretadas, según las partes implicadas, de manera totalmente diferente.
El ejemplo de esta mañana era por una expresión reiterada de la madre hacia el adolescente cada vez que salía: ¡Ven pronto!.

Independientemente de la hora, o el estado, en qué volviese este adolescente, si pasaba de la una de la mañana, el lío estaba servido. De ahí las las preguntas para clarificar la situación y mejorar la comunicación y la relación madre – “adolescente puñetero”. Al final la cuestión se saldó con un acuerdo, no se si definitivo, de que la vuelta a casa se realizaría no más allá de la una y media de la mañana, siempre que la situación actual que atravesamos lo permitiese.

Esta semana, y por ello iba a ser mi comentario semanal, me he encontrado con una situación similar a la que hemos tenido esta mañana con este adolescente que en el fondo, es encantador.

Pero lo que no es encantadora ni en el título ni el cuerpo de la noticia es que nuestro ministro «José Luis Escrivá (nos informe que): «La reforma de pensiones no afectará a las personas que están a punto de jubilarse»»

Señor ministro, con todo el respeto del mundo, me puede explicar que significa esto, ¿Qué quiere decir con “la reforma de las pensiones no afectará”? ¿Qué límite temporal es: “a punto de jubilarse”?

Yo ya entiendo que el lenguaje “politiqués” tiene sus connotaciones pero por favor un poco de seriedad a la hora de transmitir los mensajes.

Porque si yo lo entiendo bien va a haber reforma de pensiones si o si. ¿Van a parlamentar sobre este asunto o tendremos un decretado “porque yo lo valgo”? Y si parlamentan ¿con quién lo van a hacer?

Sólo con los que le apoyan o va a buscar “auténticos peritos en esas causas” o ¿va a tener que echar mano de aquellos que son aconsejados por el que deberían aconsejar?

Sé perfectamente que el que más le aconseja maneja muy bien los conceptos de Pier Paolo Portinaro que define al realismo político como “el concepto que apela a las relaciones de poder consideradas independientemente de los deseos y las preferencias de los actores o de las teorías, más o menos explícitamente normativas, de los espectadores”. Y por ello siempre tira, o va tirar, por la calle de “en medio” realizando la labor que mejor cree para sus propias aspiraciones o las del que aconseja.

Por esto entiendo que el sr. ministro nos haga la afirmación tan rotunda.

Pero queda una segunda afirmación que puede convertirse en algo desasosegante ¿qué significa a punto de jubilarse?. ¿Un año? ¿un mes? ¿una semana? ¿un día? ¿un minuto? … Podríamos decir que nos encontramos bajo el paraguas de la “teoría del doble vínculo” (los dilemas que surgen en el receptor cuando una persona emite dos mensajes contradictorios). Esto que está haciendo el ministro Escriva ¿es llevarnos por el camino de la locura? No lo sé, pero si que percibo una ambigüedad calculada para que podamos decidir por nosotros lo que creamos de lo que él dice, en función de nuestros propios deseos. Él se reserva el argumento final, lo que desee, y en cualquier momento.

Y me malicio que en el fondo es un intento más de reconfigurar la sociedad, construir una nuevo orden, o dejarnos que nos acerquemos al fenómeno político de forma moralizadora que «consiste en volver a construir idealmente la sociedad, con la intención, confesada o no, de justificar una cierta política o un régimen social determinado; …”

¿A quién hemos de preguntar por lo que significan esas frases? ¿Qué es lo que quiere decir?¿Le preguntamos a la señora vicepresidenta primera? ¿A la ministra de igualdad? ¿Al señor presidente del gobierno?. ¿Quién nos ayudará en la metacomunicación?, en explicarnos que es lo que comunican y porqué lo hacen de tal modo.

Esto es imposible en estos momentos, en tanto y cuanto los medios de comunicación han sido subvencionados y no son ya un cuarto poder, son siervos, propagandistas de una causa. Y sólo a través del plasma parecen capaces de transmitir consignas. Consignas que pronto son “destruidas” porque los seres humanos tenemos capacidad de memoria, de momento, y las hemerotecas están llenas de “palabras” contrarias a las que predican hoy en día.

Por lo menos, de momento, nos libramos de la esquizofrenia.

La noticia fue extraída de: https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11250946/06/21/Jose-Luis-Escriva-La-reforma-de-pensiones-no-afectara-a-las-personas-que-estan-a-punto-de-jubilarse.html

1 2 3 16