DSM V ¿Nuevas enfermedades mentales o “negocio”?

Hace unos pocos días recibía una información acerca de los nuevos trastornos que aparecen en el DSM V, gracias a una de las alumnas del Centro Dynamis he tenido acceso a un documento muy interesante, que también he recibido por email en el día de hoy. Puedes leerlo tranquilamente aquí.

Si ya con el DSM IV nos encontrábamos con “falsos positivos”, el autor del artículo nos alerta que con el V, vamos a tener una pandemia de trastornos, todos ya “estamos locos”, pero ahora con una “F”.

Aunque me malicio que detrás de esto están algunas farmacéuticas o algunos avispados con visión de negocio, pero a lo mejor soy un conspiranoico.
Pero como dice el autor del artículo:
“Cada paso en el desarrollo del DSM-V ha sido secreto y desorganizado. La dirección ha establecido una consistente línea de récords en proponer planes irreales e imposibilitados de lograr líneas de tiempo con previsibles cursos erráticos y fechas tope repetidamente incumplidas. Yo, por ejemplo, anuncié el último mayo en el encuentro anual de la APA (y en la prensa) que las pruebas de campo del DSM-V iban a comenzar en el verano [boreal] de 2009. Entonces, ocurrió que ninguno de los pasos preparatorios necesarios habían sido cumplidos y que las pruebas de campo debían ser pospuestas por, al menos, un año. Durante los últimos seis meses, ha habido varias objetivos sucesivos de fechas para publicar los proyectos del DSM-V, cada una de las cuales fue incumplida causando demoras inexplicadas. La pobre planificación y ejecución ya han forzado una demora de un año en la fecha proyectada de publicación del DSM-V (a mayo del 2013)”.
“Conspiración”, pienso … pero a lo mejor no…

Concepción Arenal

La miseria mental es moral e intelectual.

Miseria es, en todo, falta de lo necesario, y hay un necesario moral e intelectual, como físico. Cuando esta carencia se gradúa, cuando el hombre no tiene razón o conciencia, se dice que es un monstruo de maldad o que está loco; pero entre semejante situación extrema y la de la persona honrada y razonable hay tantos grados como median entre el que tiene en abundancia lo necesario y el que se muere de hambre. La locura es la muerte de la razón; la maldad sin remordimiento, la muerte de la conciencia; la falta de alimento prolongada, la muerte del cuerpo. La carencia en su grado máximo es rara, como lo son los dementes, los grandes criminales y los que se mueren de hambre; mas para que exista miseria, sea mental o material, no es necesario que mate.

Lo necesario moral es el cumplimiento del deber en su plenitud.

Lo necesario intelectual es el conocimiento del deber y del derecho, y de los medios de cumplir el primero y exigir el cumplimiento del segundo.

La situación del miserable, moralmente hablando, es tan grave, que no ya él, sino el filósofo moralista que le observa, duda muchas veces si ha faltado a sus deberes: porque en situaciones que los hacen tan difíciles que sólo pueden llenarse con esfuerzo heroico, ¿cómo exigir su cumplimiento? Y cuando no puede exigirse en absoluto; cuando no hay una regla fija, invariable; cuando el censor más severo tiene que hacer distingos y concesiones, ¿hasta dónde llegarán éstas? ¿Qué criterio habrá para determinarlas? Y si el que exige el deber vacila al señalar límites, ¿Cuáles marcará el que ha de cumplirlo? No se necesita reflexionar mucho sobre estas preguntas para comprender que, envuelven un grave problema para la conciencia y pueden significar un abismo para la virtud.

No hay duda que ciertos deberes positivos del miserable dependen de los grados de su miseria, Si no tiene pan, no puede mantener a sus hijos, ni cubrir su desnudez si carece de vestido, ni enseñarles si no sabe nada, ni darles ejemplo de palabras y acciones honestas, él, que ha aprendido a hablar entre blasfemias y obscenidades y crecido en la impudencia inevitable, que se contrae, como las escrófulas, en esas habitaciones donde viven y duermen hacinados niños y ancianos, hombres y mujeres.

Los deberes de todo padre, de alimentar a sus hijos, enseñarles y darles buen ejemplo, no lo son sino en cierta medida para el miserable, y hasta pueden dejarlo de ser absolutamente; para él, apenas existen más que deberes negativos: no robar, no matar, no hacer daño, abstenerse, y aun éstos sabe Dios la dificultad con que los cumplirá en ocasiones, el heroísmo que necesitará tal vez para cumplirlos, la disminución de responsabilidad y de culpa que tendrá si no los cumple: he aquí cientos, miles de criaturas mutiladas, moralmente hablando.
Se deplora, y con motivo, que haya masas que no tengan la plenitud de los derechos; pero hay otra cosa mucho más deplorable, y es, que haya hombres por millares que, sin ser malos ni estar locos, no tengan la plenitud de sus deberes. Esto es tan doloroso, tan grave, que los que no lo ven, o lo miran sin temor ni dolor, están muy lejos de mirar las cosas en razón y en conciencia.

Tomado del Capítulo XVII, “De la miseria moral”. El pauperismo.

CuentoTerapia- El cuento de Caperucita desde los ojos del Lobo

Poco después publicamos el cuento de Caperucita desd los ojos del LOBO.

El cuento también puede ser utilizado con usos no necesariamente terapéuticos, aunque ayuden a. Volveré en otro momento con el mismo cuento y con otro uso,
Visto y considerando los acontecimientos ocurridos y por todos conocidos, fallamos:

  1. Que Caperucita no desconocía que podía encontrarse con el Lobo.
  2. Que tampoco era ajena al hambre del Lobo, ni a los peligros del bosque.
  3. Que si le hubiera ofrecido la cesta de la merienda para que el Lobo calmara su hambre, no habrían ocurrido los sucesos referidos.
  4. Que el Lobo no ataca a Caperucita de inmediato y hay evidencias claras de que primero conversa con ella.
  5. Que es Caperucita quien voluntariamente le da pistas al Lobo y le señala el camino de la casa de la abuelita, lo cual claramente la convierte en cómplice.
  6. Que la anciana no es imputable ya que confunde a su nieta con el Lobo.
  7. Que cuando Caperucita llega y el Lobo está en la cama con la ropa de la abuela, Caperucita no se alarma.
  8. Que el hecho de que Caperucita confunda al Lobo con la abuelita demuestra lo poco que iba a visitarla, hecho que se tipificaría como abandono de persona anciana por parte de la joven Caperucita.
  9. Que el Lobo, con respuestas simples y directas, quiere desesperadamente alertar a Caperucita sobre su posible conducta final.
  10. Que cuando el Lobo, que ya no sabe qué más puede hacer para alertarla y se come a Caperucita, es porque ya no le quedaba otra solución.
  11. Que es altamente posible que antes Caperucita hiciera el amor con el Lobo e incluso lo disfrutara.
  12. Que cobra cada pvez más fuerza la versión de que Caperucita, cuando oye la pregunta del Lobo: «¿Adónde vas?» Realmente respondió: «A bañarme desnuda en el río…».
  13. Que se desprende del punto anterior que es Caperucita la que provoca los más bajos instintos brutales y depredadores, en la pobre fiera.
  14. Que el Lobo ataca, si, pero tal hecho corresponde a su propia naturaleza y a su instinto natural y animal, exacerbados por la conducta de la susodicha Caperucita.
  15. Que merece un párrafo aparte la madre de Caperucita, en quien se aprecia signo de culpabilidad por no acompañar a su hija, conociendo los peligros del bosque.

Por todo lo antes dicho, se absuelve al Señor Lobo y se dispone además:

  • Apercibir a la familia de Caperucita, imponiendo a la abuela que
    se presente en el hospital que se designe, para su observación
    gerontológica.
  • A la madre, apercibirla para que cumpla correctamente con sus
    deberes de madre.
  • A Caperucita,
    • Trabajo comunitario en el zoológico para que pueda conocer
      plenamente la naturaleza y el instinto animal.
    • Indemnizará al Sr. Lobo a razón de 100 € diarios y ha de
      prepararle todas las tardes la merienda durante un año.
    • A pagar las costas del proceso.

Aclarar así mismo en el presente fallo que este proceso no afecta el buen nombre y honor del señor Lobo.

Publíquese, archívese, y téngase por firme el presente fallo.

Firmado y rubricado:

ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN.

CuentoTerapia-El cantaro roto

Este es uno de los cuentos que he visto redactado de muchas maneras, pero que me he quedado con esta forma, que es la que más me gusta

Un aguador transportaba en un palo que apoyaba sobre su cuello dos cántaros, cada uno colgaba de un extremo del palo.  

Todos los días le llevaba agua a su patrón, y siempre recorría el mismo camino. Resulta que uno de los recipientes tenía una pequeña grieta y perdía por ella la mitad de su agua, mientras el otro estaba perfecto y siempre llegaba rebosante del líquido. 

Esto pasó durante más de tres años, y aunque el patrón no se quejaba de que le llevaran menos agua en una de las ánforas,  y tampoco el aguador se lamentaba por el malestar físico que le causaba la descompensación, el cántaro roto habló al aguador:

 

  • Lamento no poder hacer bien mi trabajo, aguador. Estoy avergonzado.
  • ¿Por qué te avergüenzas? -respondió el humano.
  • Porque mientras mi hermano lleva siempre todo el agua a la meta, yo sólo puedo llevar la mitad. Eso hace que tú sufras físicamente y, a la larga, quizá el patrón quiera pagarte menos. Por mi culpa no obtenemos todo el beneficio del esfuerzo…

El hombre le respondió, comprensivo.

  • Mira, mañana, cuando salgamos de nuevo hacia la casa del patrón quiero que te fijes en las cunetas de ambos caminos, verás como te sientes mejor.

A la mañana siguiente, el cántaro observó que en la cuneta de su lado del camino había unas hermosas flores.  Sin embargo, aunque esto le hizo más feliz durante un tiempo, cuando  llegó al destino con la mitad de la carga se sintió triste de nuevo:

  • Son bonitas las flores, pero sigo avergonzado. 

El hombre le respondió:

  • No has comprendido. Solamente hay flores en tu lado del camino, no en el contrario por donde pasa el cántaro lleno. Yo siempre supe que perdías agua, lógicamente, y pude arreglarte, pero preferí sacar provecho de ello. Cuando te rompiste planté semillas en el camino y día a día, tú las has ido regando.  Durante todos estos años he disfrutado del paisaje y ha sido gracias a ti. Además he ido recogiendo las flores cada día y ahora decoran mi casa. Sin ti, todo eso no habría sido posible, mi trabajo sería más árido y mi casa más mustia.

La moraleja la puedes poner tu.

CuentoTerapia-Beneficios de la cuentoterapia

He ido recogiendo por aquí y por allí los beneficios que se reconocen de la cuentoterapia. Ahí va la lista, sin pretender que sea definitiva:

  • Introducen a los pequeños en el mundo de la literatura.
  • Estimulan y guían la imaginación.
  • Pueden desmitificar (reírse de los miedos, “cocos”, por ejemplo).
  • Ayudan a los adultos a establecer una comunicación con su niño interior y a desbloquear, y resolver problemas anclados en la infancia.
  • Fomentan el diálogo con los padres, así como la cultura y la inteligencia emocional.
  • Potencian la creatividad.
  • Ayudan a enfrentarse a las adversidades de la existencia.
  • Inculcan valores necesarios al imprimir las huellas del comportamiento de la conciencia.
  • Ayudan a los niños a adquirir autonomía y madurez a medida que van creciendo.
  • Enseñan hábitos saludables.
  • Si son realmente terapéuticos curan sentimientos negativos o penas interiores (separación de los padres, nacimiento de un nuevo hermanito).
  • Consuelan ante lo irremediable (muerte de seres queridos, ya sean familiares, animales o amigos).

CuentoTerapia-Un cuento sufí

Saádi de Shiraz relata esta historia acerca de sí mismo:
Cuando yo era niño, era un muchacho piadoso, ferviente en la oración y en las devociones. Una noche estaba velando con mi padre, mientras sostenía el Corán en mis rodillas. Todos los que se hallaban en el recinto comenzaron a adormilarse y no tardaron en quedarse profundamente dormidos. De modo que le dije a mi padre:

  •   Ni uno sólo de esos dormilones es capaz de abrir sus ojos o alzar su cabeza para decir sus oraciones. Diría uno que están todos muertos.

Y mi padre me replicó:

  •   Mi querido hijo, preferiría que también tú estuvieras dormido como ellos, en lugar de murmurar.

CuentoTerapia – El cuento de las herramientas

Este fue uno de los primeros cuentos que utilizamos para hablar del trabajo en equipo y de los elementos que acaban realizando una composición.

En un pequeño pueblo, existía una diminuta carpintería famosa por los muebeles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra.

– Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema?.

– Tienes que dimitir – exclamaron muchas voces.

– ¿Cuál es la razón? – inquirió el martillo.

– ¡Haces demasiado ruido! – se oyó al fondo de la sala, al tiempo que las demás afirmaban con sus gestos.

– Además – agregó otra herramienta -, te pasas el día golpeando todo.

El martillo se sintió triste y frustrado.

– Está bien, me iré si eso es lo que quereis. ¿Quién se propone como presidente?.

– Yo, se autoproclamó el tornillo.

– De eso nada – gritaron varias herramientas -. Sólo sirves si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.

– Seré yo – exclamó la lija –

– ¡Jamás!-protesto la mayoría -. Eres muy aspera y siempre tienes fricciones con los demás.

– ¡Yo seré el próximo presidente! – anuncio el metro.

– De ninguna manera, te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas – dijo una pequeña herramienta.

En esa discusión estaban enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar.

Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levanto, observo el mueble y sonrió al ver lo bien que había quedado. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse y el alicate tomo la palabra:

– Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que se puedan hacer muebles tan maravillosos como éste.

Las herramientas se miraron unas a otras sin decir nada y el alicate continuo: “son nuestras cualidades y no nuestros defectos las que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza allí donde no actua el martillo. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es preciso y exacto, nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacia realmente útiles y que debían de fijarse en las virtudes de cada una para conseguir el éxito.

CuentoTerapia – Caperucita Roja desde los ojos del Lobo (2)

Como ya expresé en otra ocasión podemos leer la realidad (contar una visión diferente) desde muchos puntos de vista.

He escogido como ejemplo del cuento Caperucita Roja y verlo desde los “ojos del lobo”.

Hace unos días estuve hablando con el Lobo de Caperucita que cómo sabes sigue encerrado, te transcribo la conversación que guardo como un tesoro en mi grabadora:

Mira Luis, estoy cansado, de veras estoy muy cansado, y quiero que sepas lo que pienso de esa “niña atroz”, me dijo, una tarde, el Lobo, y prosiguió. El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio.

Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos turistas sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en una forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vean. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunte quien era, de donde venia, a donde iba, a lo que ella me contesto, cantando y bailando, que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo.

Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, pues también el bosque era para él.

Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.

La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegue me abrió la puerta una simpática viejecita, le expliqué la situación. Y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama.

Cuando llegó la niña la invite a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada , y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran par oírla mejor.

Ahora bien me agradaba la niña y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Ya comprenderás que empecé a sentirme enojado.

La niña tenía bonita apariencia pero empezaba a serme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban para verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizó . Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.

Se que debí haberme controlado, mi terapeuta siempre me dice que tengo que controlar mis impulsos, pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y diciéndole que eran así de grande para comerla mejor.

Ahora, piensa en lo siguiente: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando y yo corría atrás de ella tratando de calmarla.

Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr, me la quité pero fue mucho peor. La niña gritó aun más. De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo mire y comprendí que corría peligro así que salté por la ventana y escapé .

Me gustaría decirte que este es el final del cuento, pero desgraciadamente no es así. La abuelita jamás contó mi parte de la historia y no pasó mucho tiempo sin que se corriera la voz que yo era un lobo malo y peligroso. Todo el mundo comenzó a evitarme. Incluso intentaron cazarme y, al final, lo consiguieron.

No se que le pasaría a esa niña antipática y vestida en forma tan rara, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión.
Ahora ya todos lo saben.

CuentoTerapia – el barón de Espés

Tal como señalamos en la página de cuentoterapia vamos a ir trasladando lo que hicimos en el otro blog. La primera entrada era la dedicada a una leyenda del Prineo Aragonés: EL BARÓN DE ESPÉS…

En los talleres de escritura (lecturas) terapeúticas solíamos hacer un ejercicio que consistía en buscar una lectura que pudiese ayudar a explicar una situación concreta que a lo mejor era dificil de explicar.

Un antiguo alumno m envía la siguiente leyenda, denominada El barón de Espés, con el siguiente mensaje:

Si sigues con tus recopilaciones aquí te va una leyenda. La mejor explicación de lo que estamos viviendo, pero:

¿Quién es el Barón de Espés? ¿Y la novicia? ¿Y los monjes? ¿y …? TU YA SABES

Si alguien quiere conocer más de la Ribagorza, puede seguir el enlace.

Comenzamos la leyenda

Ya no juegan al corro en la plaza las niñas de Abella, de Espés o de Alíns. Hace unos cuantos años sí, al salir de la escuela. Mientras los niños, siempre más traviesos, corrían por los campos del contorno buscando nidos de pardales, trepando a los árboles o midiendo sus fuerzas en centenares de juegos, las niñas dejaban en el suelo sus portalibros y sus bolsas de labor y a su alrededor se cogían de la mano para jugar en aquellos corros, llenos de gracia, y desgranaban sus cantinelas, repaso de las leyendas más hermosas que acumuló nuestra historia (“yo soy la viudita del Conde Laurel…”, “Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor qué pena…”) y sus caritas sonrosadas, debajo de sus cabecitas repeinadas, adoptaban los gestos patéticos que pedía la canción.

Y con frecuencia, poniendo siempre un pellizco de picardía, y evocando otra leyenda antiquísima de nuestra Ribagorza, repetida de generación en generación, entonaban:

Barón de Espés,
Barón de Espés,
a Obarra vas
y a Obarra ves,
pero a Espés
no tornarás més.

Una niña del corro, que había permanecido callada, casi siempre la de trenzas más rubias y ojos más azules, se colocaba en el medio y respondía con voz ahuecada, lo más hombruna que le salía: “A mí, con mi perrita y escopeta, nada me da miedo”:

Yo, la escopeta
y la goseta,
res me fa por.

Ya han pasado muchos años desde la época del Conde Bernardo de Ribagorza, Barón de Espés, y el tiempo se ha encargado de desdibujar sus andanzas y hazañas. Sin embargo la leyenda sigue en pie. Yo la escuché de labios de una abuelica de Castanesa en un atardecer de diciembre, en el hogar, junto a las llama chisporreantes. Me gustó y la guardaba para vosotros:

Pues señor, era cuando los reyes y los príncipe y los duques eran los dueños absolutos de los castillos y los pueblos y sus pobladores, y toda la gente se tenía que plegar a sus caprichos a cambio de un corrusco de pan y un poquito de una muy dudosa protección.

¿Que el señor del castillo se enfadaba con el de otro castillo porque le había insultado diciéndole que él era mejor cazador? Pues sus
aldeanos tenían que dejar su trabajo y sus casas y acudir a luchar contra el que había provocado a su amo y señor.

¿Qué la chimenea del barón se acababan los tizones que forzosamente tenían que arder continuamente? Pues sus súbditos tenían que dejarlo todo para ir a la sierra, al carrascal, a por la leña que él necesitaba.

¿Qué las bodegas del señor se resentían después de una semana dejuerga continua con otros amigos nobles? Pues los campesinos habían de vender posesiones suyas para poder ir a comprar el vino a la tierra baja y rellenar los mermados toneles de la abundante bodega de su amo.

¿Qué la baronesa necesitaba más criadas para mantener su casa como el oro de limpia, porque no era cosa de que ella cogiera ni una sola vez una bayeta? Pues sencillamente señalaba a las mozas que le dictaba su capricho automáticamente pasaban a su servicio, y por supuesto sin recibir nada a cambio.

Así eran los tiempos. Así las costumbres: unos dueños de todo, hasta de la vida de sus súbditos. Y estos, verdaderos esclavos, debían estar siempre al servicio del noble, a todo lo que mandase y ordenase so pena de caer en desgracia del conde, o duque, o marqués que dominaba la comarca. Y caer en desgracia del amo significaba el verse privado de su casa, de las cuatro cosillas que poseía, a veces hasta de su familia. Con frecuencia hasta la muerte.

Uno de estos hombres tiranos y vanidosos era el Barón de Espés. Disponía de sus vasallos a su antojo y creía que con sus generosas
limosnas al Monasterio de Obarra podía comprar su cielo y acallar los rumores disconformes de todo el contorno.

Su orgullo prepotente y su malsana pasión le condujo hasta a poner los ojos en una novicia jovencita de Obarra que hada poco tiempo había entrado en la beatería de junto al Monasterio.

Debía ser preciosa como un rayo de sol y había decidido consagrarse a Dios. Don Bernardo, en cuanto la conoció, empezó a frecuentar cada vez más el monasterio al que hacía regalos y más regalos esperando a cambio conseguir que la novicia se saliera del convento para entregarse a él.

Sus pretensiones significaban, está claro, un desprecio a todo lo sagrado. Pero también suponían no conocer muy bien ni a los frailes del Monasterio ni a sus paisanos. Muy pronto, el descontento de unos y otros hizo causa común.

Se reunieron para estudiar la situación y decidieron todos juntos hacer un escarmiento eficaz en la cabeza ele su señor. Espiaron todos sets movimientos y aficiones, especialmente la caza que le alejaba muchas veces de su castillo para meterse por entre los bosques del contorno.

Y una tarde en que había partido de cacería con la única compañía de sus armas y de su perrita favorita, fue el día señalado para ajustarle las cuentas.

Dicen que una bruja del pueblo, que como todas estaba confabulada con el diablo para hacer el mal corrió (o voló en la escoba) para avisarle del peligro que corría para que huyera o se escondiese. Lo encontró en la borda de Farrás de Espés cuando estaba asando una liebre recién cazada. Allí se disponía a merendar tranquilamente, ajeno a todo lo que
se le veía encima.
Y la bruja se puso a cantarle una canción:

Señor de Espés
a Obarra vas
y a Obarra ves
pero a Espés
no tornarás més.

Don Bernardo escuchó el aviso sonriendo despectivamente. ¿Quién podría ser capaz de atentar contra él? Acarició su arma y contestó cantando tranquilamente según una versión antiquísima:

Con la goseta (=perrita) que porto y la espingarda que llevo
no le tendré miedo ni al mismo diablo.

La bruja se marchó enfadada porque no le había hecho caso. El barón terminó de merendar y se volvió hacia su castillo.

Para llegar a él, era necesario atravesar el barranco de Salat … Desde las alturas las gentes de los pueblos de sus dominios empezaron a acosarle a pedradas. La única escapatoria posible era un puentecico muy estrecho sobre el barranco y hacia él se precipitó.

Pero allí lo estaban esperando los frailes del Monasterio que venían con sus perros mastines.

La lucha fue terriblemente desigual. Los mastines, azuzados, se abalanzaron sobre el señor de Espés y de nada le sirvieron ni la goseta ni la escopeta. Allí mismo lo despedazaron.

Cuando se hizo presente la Justicia, nadie sabía nada de nada. Solamente sugerían que tal vez lo habían matado las brujas del Turbón por haber incumplido algún pacto con ellas.

Tomado de: Andolz, R. (2004). Leyendas del Pirineo. Para niños y Adultos. Huesca: Editorial Pirineo.

Noticias de Psicología Dynamis

El equipo de Psicología Dynamis ha puesto en marcha un trabajo de Evaluación para  niños y adolescentes con dificultades en LECTOESCRITURA

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Curso de Intervención Familiar en Problemas Infantiles y Adolescentes

Duración: 60 horas
Imparte docencia (centro Universitario)Facultad Ciencias Humanas y de la Educación en Huesca
Coordinación: Esther Claver. Profesora Universidad de Zaragoza. Teléfono de contacto: 629819714 Correo electrónico: escatu@unizar.es
CONTENIDO.-

  1. La Familia como sistema
  2. El Modelo sistémico de Intervención.
  3. Diferentes problemáticas relacionadas con infancia y adolescencia.
  4. Los servicios de orientación familiar en los diferentes ámbitos sociales.
  5. Técnicas y estrategias de terapia Familiar.
  6. Intervención familiar en problemas de aprendizaje infantil. Cómo unir sinergias familia-escuela.
  7. Intervención el familias con un o una adolescente rebelde. Gestión de la autoridad.
  8. Intervención en el subsistema fraterno.
  9. Intervención en problemas de pareja relacionados con la educación de los hijos.
  10. Otros casos dependiendo de la demanda recibida.

FECHAS, LUGAR Y HORARIO DE IMPARTICIÓN.-
Fecha aproximada de comienzo: 21 de noviembre de 2014. Se impartirán sesiones de unas 5 horas en horario de tarde. El día asignado dependerá de las preferencias del grupo seleccionado. En la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca. Calle Valentín Carderera.

EQUIPO DOCENTE.-

Profesorado de la Universidad de Zaragoza.
Luis Carlos Delgado. Doctor en Psicología Clínica y de la Salud. Rafael Díaz. Doctor en Sociología. Psicoterapeuta acreditado por la FEAP y Terapeuta Familiar acreditado por la FEATF. Esther Claver. Doctora en Psicología, Terapeuta Familiar y Supervisora Docente por la FEATF

INSCRIPCIONES:
http://www.unizar.es/universa/formacion/

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