Cambios en la Web

Comenzamos una serie de cambios en los dos sitios Web que mantengo.

En el http://luisvilas.org se quedarán todas las entradas que tengan que ver con la Gestión Colaborativa del Conflicto y aquellas cuestiones que lo rodean. Y en estas páginas mantendremos las cuestiones que tienen que ver con:

  • Concepción Arenal.
  • Psicoterapia, especialmente de enfoque sistémico.
  • Cuentoterapia.
  • Y pronto una pequeña sorpresa: Una serie de entradas sobre la vida de una persona extraordinaria …

DSM V ¿Nuevas enfermedades mentales o “negocio”?

Hace unos pocos días recibía una información acerca de los nuevos trastornos que aparecen en el DSM V, gracias a una de las alumnas del Centro Dynamis he tenido acceso a un documento muy interesante, que también he recibido por email en el día de hoy. Puedes leerlo tranquilamente aquí.

Si ya con el DSM IV nos encontrábamos con “falsos positivos”, el autor del artículo nos alerta que con el V, vamos a tener una pandemia de trastornos, todos ya “estamos locos”, pero ahora con una “F”.

Aunque me malicio que detrás de esto están algunas farmacéuticas o algunos avispados con visión de negocio, pero a lo mejor soy un conspiranoico.
Pero como dice el autor del artículo:
“Cada paso en el desarrollo del DSM-V ha sido secreto y desorganizado. La dirección ha establecido una consistente línea de récords en proponer planes irreales e imposibilitados de lograr líneas de tiempo con previsibles cursos erráticos y fechas tope repetidamente incumplidas. Yo, por ejemplo, anuncié el último mayo en el encuentro anual de la APA (y en la prensa) que las pruebas de campo del DSM-V iban a comenzar en el verano [boreal] de 2009. Entonces, ocurrió que ninguno de los pasos preparatorios necesarios habían sido cumplidos y que las pruebas de campo debían ser pospuestas por, al menos, un año. Durante los últimos seis meses, ha habido varias objetivos sucesivos de fechas para publicar los proyectos del DSM-V, cada una de las cuales fue incumplida causando demoras inexplicadas. La pobre planificación y ejecución ya han forzado una demora de un año en la fecha proyectada de publicación del DSM-V (a mayo del 2013)”.
“Conspiración”, pienso … pero a lo mejor no…

Concepción Arenal

La miseria mental es moral e intelectual.

Miseria es, en todo, falta de lo necesario, y hay un necesario moral e intelectual, como físico. Cuando esta carencia se gradúa, cuando el hombre no tiene razón o conciencia, se dice que es un monstruo de maldad o que está loco; pero entre semejante situación extrema y la de la persona honrada y razonable hay tantos grados como median entre el que tiene en abundancia lo necesario y el que se muere de hambre. La locura es la muerte de la razón; la maldad sin remordimiento, la muerte de la conciencia; la falta de alimento prolongada, la muerte del cuerpo. La carencia en su grado máximo es rara, como lo son los dementes, los grandes criminales y los que se mueren de hambre; mas para que exista miseria, sea mental o material, no es necesario que mate.

Lo necesario moral es el cumplimiento del deber en su plenitud.

Lo necesario intelectual es el conocimiento del deber y del derecho, y de los medios de cumplir el primero y exigir el cumplimiento del segundo.

La situación del miserable, moralmente hablando, es tan grave, que no ya él, sino el filósofo moralista que le observa, duda muchas veces si ha faltado a sus deberes: porque en situaciones que los hacen tan difíciles que sólo pueden llenarse con esfuerzo heroico, ¿cómo exigir su cumplimiento? Y cuando no puede exigirse en absoluto; cuando no hay una regla fija, invariable; cuando el censor más severo tiene que hacer distingos y concesiones, ¿hasta dónde llegarán éstas? ¿Qué criterio habrá para determinarlas? Y si el que exige el deber vacila al señalar límites, ¿Cuáles marcará el que ha de cumplirlo? No se necesita reflexionar mucho sobre estas preguntas para comprender que, envuelven un grave problema para la conciencia y pueden significar un abismo para la virtud.

No hay duda que ciertos deberes positivos del miserable dependen de los grados de su miseria, Si no tiene pan, no puede mantener a sus hijos, ni cubrir su desnudez si carece de vestido, ni enseñarles si no sabe nada, ni darles ejemplo de palabras y acciones honestas, él, que ha aprendido a hablar entre blasfemias y obscenidades y crecido en la impudencia inevitable, que se contrae, como las escrófulas, en esas habitaciones donde viven y duermen hacinados niños y ancianos, hombres y mujeres.

Los deberes de todo padre, de alimentar a sus hijos, enseñarles y darles buen ejemplo, no lo son sino en cierta medida para el miserable, y hasta pueden dejarlo de ser absolutamente; para él, apenas existen más que deberes negativos: no robar, no matar, no hacer daño, abstenerse, y aun éstos sabe Dios la dificultad con que los cumplirá en ocasiones, el heroísmo que necesitará tal vez para cumplirlos, la disminución de responsabilidad y de culpa que tendrá si no los cumple: he aquí cientos, miles de criaturas mutiladas, moralmente hablando.
Se deplora, y con motivo, que haya masas que no tengan la plenitud de los derechos; pero hay otra cosa mucho más deplorable, y es, que haya hombres por millares que, sin ser malos ni estar locos, no tengan la plenitud de sus deberes. Esto es tan doloroso, tan grave, que los que no lo ven, o lo miran sin temor ni dolor, están muy lejos de mirar las cosas en razón y en conciencia.

Tomado del Capítulo XVII, “De la miseria moral”. El pauperismo.

CuentoTerapia- El cuento de Caperucita desde los ojos del Lobo

Poco después publicamos el cuento de Caperucita desd los ojos del LOBO.

El cuento también puede ser utilizado con usos no necesariamente terapéuticos, aunque ayuden a. Volveré en otro momento con el mismo cuento y con otro uso,
Visto y considerando los acontecimientos ocurridos y por todos conocidos, fallamos:

  1. Que Caperucita no desconocía que podía encontrarse con el Lobo.
  2. Que tampoco era ajena al hambre del Lobo, ni a los peligros del bosque.
  3. Que si le hubiera ofrecido la cesta de la merienda para que el Lobo calmara su hambre, no habrían ocurrido los sucesos referidos.
  4. Que el Lobo no ataca a Caperucita de inmediato y hay evidencias claras de que primero conversa con ella.
  5. Que es Caperucita quien voluntariamente le da pistas al Lobo y le señala el camino de la casa de la abuelita, lo cual claramente la convierte en cómplice.
  6. Que la anciana no es imputable ya que confunde a su nieta con el Lobo.
  7. Que cuando Caperucita llega y el Lobo está en la cama con la ropa de la abuela, Caperucita no se alarma.
  8. Que el hecho de que Caperucita confunda al Lobo con la abuelita demuestra lo poco que iba a visitarla, hecho que se tipificaría como abandono de persona anciana por parte de la joven Caperucita.
  9. Que el Lobo, con respuestas simples y directas, quiere desesperadamente alertar a Caperucita sobre su posible conducta final.
  10. Que cuando el Lobo, que ya no sabe qué más puede hacer para alertarla y se come a Caperucita, es porque ya no le quedaba otra solución.
  11. Que es altamente posible que antes Caperucita hiciera el amor con el Lobo e incluso lo disfrutara.
  12. Que cobra cada pvez más fuerza la versión de que Caperucita, cuando oye la pregunta del Lobo: «¿Adónde vas?» Realmente respondió: «A bañarme desnuda en el río…».
  13. Que se desprende del punto anterior que es Caperucita la que provoca los más bajos instintos brutales y depredadores, en la pobre fiera.
  14. Que el Lobo ataca, si, pero tal hecho corresponde a su propia naturaleza y a su instinto natural y animal, exacerbados por la conducta de la susodicha Caperucita.
  15. Que merece un párrafo aparte la madre de Caperucita, en quien se aprecia signo de culpabilidad por no acompañar a su hija, conociendo los peligros del bosque.

Por todo lo antes dicho, se absuelve al Señor Lobo y se dispone además:

  • Apercibir a la familia de Caperucita, imponiendo a la abuela que
    se presente en el hospital que se designe, para su observación
    gerontológica.
  • A la madre, apercibirla para que cumpla correctamente con sus
    deberes de madre.
  • A Caperucita,
    • Trabajo comunitario en el zoológico para que pueda conocer
      plenamente la naturaleza y el instinto animal.
    • Indemnizará al Sr. Lobo a razón de 100 € diarios y ha de
      prepararle todas las tardes la merienda durante un año.
    • A pagar las costas del proceso.

Aclarar así mismo en el presente fallo que este proceso no afecta el buen nombre y honor del señor Lobo.

Publíquese, archívese, y téngase por firme el presente fallo.

Firmado y rubricado:

ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN.

CuentoTerapia-El cantaro roto

Este es uno de los cuentos que he visto redactado de muchas maneras, pero que me he quedado con esta forma, que es la que más me gusta

Un aguador transportaba en un palo que apoyaba sobre su cuello dos cántaros, cada uno colgaba de un extremo del palo.  

Todos los días le llevaba agua a su patrón, y siempre recorría el mismo camino. Resulta que uno de los recipientes tenía una pequeña grieta y perdía por ella la mitad de su agua, mientras el otro estaba perfecto y siempre llegaba rebosante del líquido. 

Esto pasó durante más de tres años, y aunque el patrón no se quejaba de que le llevaran menos agua en una de las ánforas,  y tampoco el aguador se lamentaba por el malestar físico que le causaba la descompensación, el cántaro roto habló al aguador:

 

  • Lamento no poder hacer bien mi trabajo, aguador. Estoy avergonzado.
  • ¿Por qué te avergüenzas? -respondió el humano.
  • Porque mientras mi hermano lleva siempre todo el agua a la meta, yo sólo puedo llevar la mitad. Eso hace que tú sufras físicamente y, a la larga, quizá el patrón quiera pagarte menos. Por mi culpa no obtenemos todo el beneficio del esfuerzo…

El hombre le respondió, comprensivo.

  • Mira, mañana, cuando salgamos de nuevo hacia la casa del patrón quiero que te fijes en las cunetas de ambos caminos, verás como te sientes mejor.

A la mañana siguiente, el cántaro observó que en la cuneta de su lado del camino había unas hermosas flores.  Sin embargo, aunque esto le hizo más feliz durante un tiempo, cuando  llegó al destino con la mitad de la carga se sintió triste de nuevo:

  • Son bonitas las flores, pero sigo avergonzado. 

El hombre le respondió:

  • No has comprendido. Solamente hay flores en tu lado del camino, no en el contrario por donde pasa el cántaro lleno. Yo siempre supe que perdías agua, lógicamente, y pude arreglarte, pero preferí sacar provecho de ello. Cuando te rompiste planté semillas en el camino y día a día, tú las has ido regando.  Durante todos estos años he disfrutado del paisaje y ha sido gracias a ti. Además he ido recogiendo las flores cada día y ahora decoran mi casa. Sin ti, todo eso no habría sido posible, mi trabajo sería más árido y mi casa más mustia.

La moraleja la puedes poner tu.

CuentoTerapia-Beneficios de la cuentoterapia

He ido recogiendo por aquí y por allí los beneficios que se reconocen de la cuentoterapia. Ahí va la lista, sin pretender que sea definitiva:

  • Introducen a los pequeños en el mundo de la literatura.
  • Estimulan y guían la imaginación.
  • Pueden desmitificar (reírse de los miedos, “cocos”, por ejemplo).
  • Ayudan a los adultos a establecer una comunicación con su niño interior y a desbloquear, y resolver problemas anclados en la infancia.
  • Fomentan el diálogo con los padres, así como la cultura y la inteligencia emocional.
  • Potencian la creatividad.
  • Ayudan a enfrentarse a las adversidades de la existencia.
  • Inculcan valores necesarios al imprimir las huellas del comportamiento de la conciencia.
  • Ayudan a los niños a adquirir autonomía y madurez a medida que van creciendo.
  • Enseñan hábitos saludables.
  • Si son realmente terapéuticos curan sentimientos negativos o penas interiores (separación de los padres, nacimiento de un nuevo hermanito).
  • Consuelan ante lo irremediable (muerte de seres queridos, ya sean familiares, animales o amigos).

CuentoTerapia-Un cuento sufí

Saádi de Shiraz relata esta historia acerca de sí mismo:
Cuando yo era niño, era un muchacho piadoso, ferviente en la oración y en las devociones. Una noche estaba velando con mi padre, mientras sostenía el Corán en mis rodillas. Todos los que se hallaban en el recinto comenzaron a adormilarse y no tardaron en quedarse profundamente dormidos. De modo que le dije a mi padre:

  •   Ni uno sólo de esos dormilones es capaz de abrir sus ojos o alzar su cabeza para decir sus oraciones. Diría uno que están todos muertos.

Y mi padre me replicó:

  •   Mi querido hijo, preferiría que también tú estuvieras dormido como ellos, en lugar de murmurar.

CuentoTerapia – El cuento de las herramientas

Este fue uno de los primeros cuentos que utilizamos para hablar del trabajo en equipo y de los elementos que acaban realizando una composición.

En un pequeño pueblo, existía una diminuta carpintería famosa por los muebeles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra.

– Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema?.

– Tienes que dimitir – exclamaron muchas voces.

– ¿Cuál es la razón? – inquirió el martillo.

– ¡Haces demasiado ruido! – se oyó al fondo de la sala, al tiempo que las demás afirmaban con sus gestos.

– Además – agregó otra herramienta -, te pasas el día golpeando todo.

El martillo se sintió triste y frustrado.

– Está bien, me iré si eso es lo que quereis. ¿Quién se propone como presidente?.

– Yo, se autoproclamó el tornillo.

– De eso nada – gritaron varias herramientas -. Sólo sirves si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.

– Seré yo – exclamó la lija –

– ¡Jamás!-protesto la mayoría -. Eres muy aspera y siempre tienes fricciones con los demás.

– ¡Yo seré el próximo presidente! – anuncio el metro.

– De ninguna manera, te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas – dijo una pequeña herramienta.

En esa discusión estaban enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar.

Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levanto, observo el mueble y sonrió al ver lo bien que había quedado. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse y el alicate tomo la palabra:

– Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que se puedan hacer muebles tan maravillosos como éste.

Las herramientas se miraron unas a otras sin decir nada y el alicate continuo: “son nuestras cualidades y no nuestros defectos las que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza allí donde no actua el martillo. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es preciso y exacto, nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacia realmente útiles y que debían de fijarse en las virtudes de cada una para conseguir el éxito.

CuentoTerapia – Caperucita Roja desde los ojos del Lobo (2)

Como ya expresé en otra ocasión podemos leer la realidad (contar una visión diferente) desde muchos puntos de vista.

He escogido como ejemplo del cuento Caperucita Roja y verlo desde los “ojos del lobo”.

Hace unos días estuve hablando con el Lobo de Caperucita que cómo sabes sigue encerrado, te transcribo la conversación que guardo como un tesoro en mi grabadora:

Mira Luis, estoy cansado, de veras estoy muy cansado, y quiero que sepas lo que pienso de esa “niña atroz”, me dijo, una tarde, el Lobo, y prosiguió. El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio.

Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos turistas sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en una forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vean. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunte quien era, de donde venia, a donde iba, a lo que ella me contesto, cantando y bailando, que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo.

Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, pues también el bosque era para él.

Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.

La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegue me abrió la puerta una simpática viejecita, le expliqué la situación. Y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama.

Cuando llegó la niña la invite a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada , y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran par oírla mejor.

Ahora bien me agradaba la niña y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Ya comprenderás que empecé a sentirme enojado.

La niña tenía bonita apariencia pero empezaba a serme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban para verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizó . Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.

Se que debí haberme controlado, mi terapeuta siempre me dice que tengo que controlar mis impulsos, pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y diciéndole que eran así de grande para comerla mejor.

Ahora, piensa en lo siguiente: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando y yo corría atrás de ella tratando de calmarla.

Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr, me la quité pero fue mucho peor. La niña gritó aun más. De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo mire y comprendí que corría peligro así que salté por la ventana y escapé .

Me gustaría decirte que este es el final del cuento, pero desgraciadamente no es así. La abuelita jamás contó mi parte de la historia y no pasó mucho tiempo sin que se corriera la voz que yo era un lobo malo y peligroso. Todo el mundo comenzó a evitarme. Incluso intentaron cazarme y, al final, lo consiguieron.

No se que le pasaría a esa niña antipática y vestida en forma tan rara, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión.
Ahora ya todos lo saben.